Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Predicación Motivacional: ¿Dónde quedó el mensaje de la Cruz.

Gran parte de la predicación actual está contaminada con herejías descaradas (pedidos de dinero, confesión positiva, declarar y decretar, manipulación psicológica etc.). Otras son un poco más disimuladas en su nocividad, pero constituyen de igual forma una ofensa a la Palabra de Dios no tanto por lo que dicen, sino por lo que pretenden ser y no son. El mensaje transmitido no es Palabra de Dios, pero se presenta como tal. Por ejemplo, imagínate que yo salgo de mañana y voy gritando por la calle que vendo leche pura; sin embargo, al entregar el producto lo que te entrego es agua. ¿Te sentirías satisfecho con la calidad del producto? Pienso que no. Ahora bien, vender agua no está mal, ¡Lo malo es venderle agua a la gente diciéndole que es leche! Cuando un predicador toma la leche espiritual de la Palabra (1 Pedro 2.2), pero al predicarla la diluye en un mar de filosofías mundanas, psicología, modas del momento, coaching y otras corrientes humanistas, o si en vez de exponer el pasaje y conectarlo con Cristo, lo conecta sólo con la experiencia de la gente y lo que está quiere oír, es culpable también de traición al evangelio. Las predicaciones motivacionales son uno de los enemigos más discretos del evangelio. La gente se ha acostumbrado a mensajes de aliento sin profundidad espiritual, pero lo peor, sin la conexión con la cruz de Cristo.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Y tú, ¿Por qué le eres fiel a Dios?

Imagínate por un momento que estás casado. Tu cónyuge te pregunta: “¿Por qué me eres tan fiel?” Y tú respondes, “Bueno, cariño, no es que te ame tanto... te soy fiel porque no quiero contraer enfermedades sexuales, no quiero tener un bebé no deseado fuera del matrimonio y tampoco quiero que te enfades. La verdad es que valoro mi tranquilidad.” ¿Qué crees que pensaría tu pareja? ¿No le caerían esas palabras como un balde de agua fría? ¿Acaso no le harías sentir desvalorizada? ¿Acaso no debería ser el amor el motivo real para la fidelidad hacia tu cónyuge? ¿No le deberías, más bien, haber respondido, “Te soy fiel, mi vida, porque te amo con toda la fuerza de mi corazón”? Cuando amas a alguien, no le engañarás. Tal idea ni siquiera pasa por tu imaginación. Incluso los no creyentes saben esto. La misma regla es aplicable a Dios.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Cuando el pecado nos impide orar.

Reconocer la naturaleza corrosiva del pecado y la forma en que se come nuestra vida espiritual nos obliga a mantener cuentas cortas con Dios, y luchar contra las temporadas de culpa que vienen por la falta de oración. Bien se ha dicho, el pecado te alejará de la oración, y la oración te alejará de pecar. Pero también es cierto que la oración te sacará del pecado. A veces es un trabajo duro. Pero es un buen trabajo. Recuerda, nunca eres demasiado pecador como para orar, si tu oración es una de arrepentimiento. Cristo es poderoso para salvar, y su gracia es más grande que todos nuestros pecados.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

El cristiano y su ética de trabajo.

Todos anhelamos sobresalir en algo, ¿O no? Todos tenemos sueños. Todos queremos ser cabeza y no cola. Todos queremos triunfar pero ¿Estamos dispuestos a trabajar duro por lograrlo? ¿O nos conformamos con aplicar la ley del mínimo esfuerzo en todo lo que hacemos? Ciertamente, la pereza y la ociosidad desagradan a Dios, pues Él busca la excelencia, no la mediocridad. Muchos, sin embargo, soñamos con alcanzar el éxito sin tener que mover un dedo. Queremos que Dios nos lo conceda tan solo con pedirlo, pero ¡Eso jamás pasará! La diligencia y la fe son dos caras de un misterio. Ambas deben estar presentes si hemos de lograr el éxito espiritual o material.

Compasión, Devocional, Ministerios de Misericordia, REFLEXIÓN BÍBLICA

Nosotros somos Sus manos.

El Señor manifestó su amor compasivo a personas a las que nadie quería mostrar compasión. Y nosotros, la iglesia que afirma ser el Cuerpo de Cristo sobre la Tierra, ¿Actuamos igual? ¿Por qué a menudo nuestra compasión no es como la de Jesús? Una de las razones principales por las que no desarrollamos compasión es que no estamos dispuestos a “ver a las multitudes” que pasan una vida de sufrimiento, incomodidad, enfermedad, o hambre. Por lo general, ellas viven en lugares incomodos, en comunidades pobres, en hospitales, en pueblos alejados de la ciudad, o están en lugares donde una catástrofe ha ocurrido. En tales lugares no hay atractivos turísticos ni algo delicioso o bonito para comprar. Son lugares para dar sin esperar recibir. En vez de ir a esos lugares, con frecuencia preferimos la comodidad. Sin embargo, debemos recordar que parte de nuestro llamado como iglesia, como Cuerpo de Cristo, es velar por los ancianos desamparados, las viudas, los huérfanos, los que pasan necesidad económica, los que sufren una enfermedad, o los que han experimentado una catástrofe. Sigamos el ejemplo de nuestro Señor que “salió”, “fue”, “vió”, “sintió compasión”, y “obró”.

Devocional, Evangelismo, Misiones, REFLEXIÓN BÍBLICA

Evangelismo y misiones, la asignatura pendiente

¿Evangélicos que no evangelizan? Irónico, ¿O no? Sin embargo ¡Esa es la realidad de muchas congregaciones hoy! Quizá concuerdes conmigo en que es necesario que Dios siga inquietando y trayendo cambios a la iglesia y su liderazgo en el área del evangelismo y las misiones. Urge liberar a la Iglesia de ese espíritu cómodo, de negligencia y de apatía que viven los propios creyentes para con la misión real de la iglesia. Muchos argumentan la falta de recursos económicos como el mayor obstáculo a superar, pero ¿Es esa la razón real? ¿No será más bien la causa nuestro espíritu mezquino y poco dadivoso? ¿No será más bien que, en el fondo, no amamos tanto al Señor ni nos interesa la salvación de los perdidos? En general, las iglesias optan por darle prioridad a aquellas áreas que suelen ser las que acaparan más del 80% de las entradas por diezmos y ofrendas: los gastos de mantenimiento y servicios del templo, los arreglos y mejoras en el local y la compra de equipos de sonido, eventos sociales internos e intercongregacionales, etc. Quedando, frecuentemente el capítulo de evangelización, misiones y de apertura de nuevas obras, con muy escasa dotación económica y hasta en ocasiones no pocas iglesias no tienen en su presupuesto ni siquiera contemplado presupuesto alguno para el área de evangelismo y misiones. ¿Duda alguien que la iglesia necesita un avivamiento? Todos amamos asis

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

Sufrimiento que obra para bien.

A nadie le gusta el sufrimiento ¿O sí? Vivimos en un mundo que ama las fiestas, la comodidad, el placer, la felicidad, el lujo y la prosperidad ¡Pero que jamás quisiera probar ni una sola gota de sufrimiento! Muchos "cristianos" incluso han creado su propio Evangelio para que les prediquen prosperidad, salud, bienestar y riqueza; pero ese es un falso Evangelio acorde con los intereses y cosmovisión del mundo. Detrás de él se esconde una falta de comprensión total sobre los propósitos y el modo de proceder de nuestro Dios. La verdad es está: Dios usa el sufrimiento para nuestro bien. Quizá nos cueste verlo así, pero es una convicción que calma nuestras mentes y anima nuestros corazones: de alguna manera Dios tiene su mano en nuestro sufrimiento. Cualquier circunstancia que experimentamos no viene sin la mano de Dios, así como una sierra no puede cortar sin la mano del carpintero. Job en su sufrimiento no dijo: “El Señor dio y el diablo quitó”, sino, “El Señor dio, y el Señor quitó”. El sufrimiento nunca viene a nuestro camino sin el propósito y providencia de Dios, y por eso, el sufrimiento es siempre significativo, nunca sin sentido.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

Recuerda: ¡No podemos mandar a Dios!

¿Estás pidiendo algo y Dios parece darte un "no" por respuesta? ¿Le pides a Dios ciertas cosas y estas nunca llegan? No es que Dios sea sordo, sino que quizá no estás pidiendo correctamente, o lo que pides no está de acuerdo con la voluntad de Dios. Hemos oído tantas veces que "la fe mueve la mano de Dios", al punto que quizá hemos llegado a pensar que nuestras oraciones, reclamos y decretos pueden torcerle el brazo y obligarlo a darnos lo que Él no desea para nosotros. Pero eso es falso: "Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que le place." (Salmos 115:3), no lo que nosotros intentamos ordenarle. ¿Cómo? ¿Acaso no es la voluntad de Dios sanarnos todo el tiempo, darnos ese trabajo, adquirir esa posesión o salvarnos de la misma muerte? ¡No siempre! Quizá esto no suene al Evangelio que conozcas o te prediquen en la televisión. Y es que a Dios le tiene sin cuidado lo que pueda decir el falso Evangelio de la Prosperidad, la confesión positiva o cualquier otra moda teológica. Él no obedece decretos, no le interesa que "arrebates" lo que creas que es tuyo ni escuchará confesiones positivas contrarias a su voluntad, pues "todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle '¿Qué has hecho?'." (Daniel 4:35). El fin supremo de todo es la gloria de Dios, no la nuestra. Nuestras oraciones solo tienen valor cuánto humildemente nos rendimos y decimos "hágase tu voluntad" (Mateo 6:10) en vez de querer obligar a Dios a hacer la nuestra. En 2 Samuel 7:18-26, la oración de David para que Dios ratificara Su promesa y bendijera la casa de David fue motivada por el deseo de ver el nombre de Dios magnificado. Nuestras oraciones para que Dios nos bendiga deben estar motivadas por lo mismo. Al pedir la bendición del Señor, busquemos hacerlo no solo para nuestro beneficio, sino para que el Señor sea glorificado por nosotros y por los demás. ¿Es esa sanidad que deseas tanto para glorificar a Dios, o simplemente quieres más tiempo para seguir deleitándose en el pecado? ¿Anhelas honrar a Dios con tus bienes, o simplemente quieres adquirir más para gastar en los deleites temporales del pecado? Examínate a tí mismo. Dios ya sondeó tu corazón y sabe lo que realmente harás con la "bendición" que le estás pidiendo. Él no te dará lo que no conviene, pues a Dios le interesa más tu salvación eterna que tú comodidad terrenal. Santiago lo explica claramente: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites." (Santiago 4:3).

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Teología

¡Necesitamos más predicación teológica!

Uno de los mayores problemas de la predicación evangélica contemporánea es que las predicaciones cristianas muchas veces no son verdaderamente cristianas. Son morales en el mejor de los casos, herejías en la mayoría. El evangelio de la prosperidad es solo la punta del iceberg. Pocos predicadores estarán dispuestos a admitirlo, pero muchas de las predicaciones no apuntan a Cristo, no revelan a Cristo, no hablan de Cristo o de su obra, de sus promesas o de cómo ser como Él. Cuando solo predicamos que no debemos mentir, que no debemos robar, o que debemos amar a nuestra esposa, aun cuando son principios útiles y hasta tradicionalmente cristianos, no son exclusivamente bíblicos. Los mormones, testigos de Jehová, y budistas enseñan y se adhieren a esos principios también. Las predicaciones moralistas son, en última instancia, una falta de respeto a la Biblia y a su autor, pues no estamos extrayendo de ella los grandes tesoros de conocimiento que contiene. Muchos predicadores "evangélicos" incluso han reducido el mensaje del Evangelio a una prédica legalista en la cual lo único que importa es que las mujeres no usen pantalones, se cubran el cuerpo lo más posible, no usen maquillaje, ni se corten el cabello. Pero ¿Es esto el Evangelio? ¿Por tan poca cosa vino a morir el Señor?

REFLEXIÓN BÍBLICA

¡Se busca un nuevo David!

La memorable victoria de David sobre Goliat fue la catapulta de la brillante carrera de aquel joven pastor de ovejas nacido para ser rey. Pero dicha victoria terrenal vino precedida por la victoria espiritual sobre la palabra de desprecio, sobre la palabra de negación y sobre la palabra de derrota. Toda una lección para los cristianos hoy en día. Esa misma fe y ese mismo Dios, por medio de quién los antiguos héroes de la fe "conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros." (Hebreos 11:33-34, NVI) sigue aún vigente y presente en nuestra época. El Dios de Israel es el mismo. La pregunta es: ¿Con cuántos 'David' cuenta el pueblo de Dios en nuestra época? ¿Eres uno de ellos? ¡Pues levántate y vence el desprecio, la negación y la derrota en el nombre de Jesús!