Juventud y Cristianismo, Ministerios Juveniles

Biblia y Espíritu Santo, lo que la juventud necesita

Por favor, escucha el corazón de los adolescentes. No tengas miedo de abordar los temas que ellos necesitan escuchar, incluso si son difíciles o no populares, incluso si van en contra de la cultura, e incluso si parece que ellos mismos no quieren escucharlos. Es mi oración que Dios te guíe, ilumine y empodere con Su Espíritu mientras conduces a estos preciosos jóvenes hasta Su presencia. Muchos de esos jóvenes que abandonan la iglesia desconocen casi por completo las verdades bíblicas. Verdades que pudieron haber salvado sus almas, transformar su corazón y mantenerlos a salvo en el casa del Padre. Desgraciadamente muchos de ellos solo recibieron un mensaje diluido, un evangelio incompleto, una formación bíblica superficial, un entrenamiento en reglas basado en “haz esto”, “no hagas aquello”. ¿No extraña entonces que hayan abandonado la iglesia? Jamás fueron confrontados realmente con la Palabra de verdad ni tuvieron un encuentro personal con Dios, mucho menos la experiencia vivificante del bautismo en el Espíritu Santo.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Predicación Motivacional: ¿Dónde quedó el mensaje de la Cruz.

Gran parte de la predicación actual está contaminada con herejías descaradas (pedidos de dinero, confesión positiva, declarar y decretar, manipulación psicológica etc.). Otras son un poco más disimuladas en su nocividad, pero constituyen de igual forma una ofensa a la Palabra de Dios no tanto por lo que dicen, sino por lo que pretenden ser y no son. El mensaje transmitido no es Palabra de Dios, pero se presenta como tal. Por ejemplo, imagínate que yo salgo de mañana y voy gritando por la calle que vendo leche pura; sin embargo, al entregar el producto lo que te entrego es agua. ¿Te sentirías satisfecho con la calidad del producto? Pienso que no. Ahora bien, vender agua no está mal, ¡Lo malo es venderle agua a la gente diciéndole que es leche! Cuando un predicador toma la leche espiritual de la Palabra (1 Pedro 2.2), pero al predicarla la diluye en un mar de filosofías mundanas, psicología, modas del momento, coaching y otras corrientes humanistas, o si en vez de exponer el pasaje y conectarlo con Cristo, lo conecta sólo con la experiencia de la gente y lo que está quiere oír, es culpable también de traición al evangelio. Las predicaciones motivacionales son uno de los enemigos más discretos del evangelio. La gente se ha acostumbrado a mensajes de aliento sin profundidad espiritual, pero lo peor, sin la conexión con la cruz de Cristo.