Juventud y Cristianismo, Ministerios Juveniles

Biblia y Espíritu Santo, lo que la juventud necesita

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Hemos escuchado las estadísticas, leído los artículos, incluso lo hemos visto en nuestras propias congregaciones. Los jóvenes están abandonando la Iglesia. Hay muchas razones por las que los adolescentes abandonan la iglesia, desde la hipocresía hasta el legalismo o la presión de los compañeros.

Muchos de esos jóvenes que abandonan la iglesia desconocen casi por completo las verdades bíblicas. Verdades que pudieron haber salvado sus almas, transformar su corazón y mantenerlos a salvo en el casa del Padre. Desgraciadamente muchos de ellos solo recibieron un mensaje diluido, un evangelio incompleto, una formación bíblica superficial, un entrenamiento en reglas basado en “haz esto”, “no hagas aquello”. ¿Nos extraña entonces que hayan abandonado la iglesia? Jamás fueron confrontados realmente con la Palabra de verdad ni tuvieron un encuentro personal con Dios, mucho menos la experiencia vivificante del bautismo en el Espíritu Santo.

11

Como sucede en muchas iglesias llenas de activismo y programas, muchos de ellos crecieron siendo entretenidos en el grupo de jóvenes, aislados de seguidores de Cristo más viejos y más sabios. Llegaron a la iglesia hambrientos espiritualmente, se sintieron atraídos por las fiestas “cristianas”, los juegos y dinámicas de los grupos de jóvenes, los campamentos, el humo, las luces y el ruido estridente de los conciertos juveniles, entre otras cosas; pero se retiran con los temas candentes de sus corazones aún sin respuesta. Al parecer, sus líderes ignoraron que no son los juegos y los tiempos de diversión los que mantienen a los jóvenes en la iglesia, ni les ayudan a mantenerse de pie mientras luchan contra la turbulencia, las pasiones y desafíos de la juventud. En cambio, es la verdad empapada en el evangelio la única que puede sostenerlos. Esa verdad que muchos temieron enseñarles por temor a “aburrirlos con tanta religión” ¿Olvidaron acaso dichos pastores y líderes que el Evangelio es más que una religión? ¿Ignoraron acaso que el Evangelio es poder de Dios para salvación? (Romanos 1:16).

Social networking and sharing

LOS JÓVENES NECESITAN LA BIBLIA

Los adolescentes necesitan la Biblia, pues contiene las respuestas a sus preguntas más profundas. Al recordar mi propia vida como adolescente y mis interacciones con los adolescentes de hoy, he descubierto cuatro temas centrales que necesitamos escuchar que nos ayudarán a mantenernos fuertes en Dios y enraizados en la iglesia.

(1. LA JUVENTUD NECESITA ESCUCHAR LA BIBLIA

Los adolescentes necesitan la Biblia, pues contiene las respuestas a sus preguntas más profundas, y la sabiduría para enfrentar y vencer las luchas más difíciles. Ellos no necesitan una versión abreviada. Ellos no son tontos. De hecho ¡Son más listos de lo que crees! Animemos a nuestros jóvenes a leer la Biblia por sí mismos. Modelemos para ellos un estilo de vida centrado en la Palabra de Dios. Creemos una atmósfera de confianza en las Escrituras que abra su apetito por la Palabra y genere en ellos más hambre y sed de Dios.

9

(2. LA JUVENTUD NECESITA ESCUCHAR ACERCA DEL PECADO

La iglesia necesita hablar claramente a los adolescentes sobre el pecado. No de manera grandilocuente, sino de manera amorosa, firme, y bíblica. Sus ojos deben abrirse al hecho de que el pecado no es mero lenguaje cristiano; es una realidad que se manifiesta en nuestra vida cotidiana. Cuando nuestros jóvenes entiendan la severidad de su pecado, su desesperada necesidad de gracia, y que Jesús es la única esperanza que tienen, nuestros grupos de jóvenes experimentarán una transformación. Solo cuando nuestros jóvenes sean confrontados con la profundidad de su pecado cara a cara, se podrá desatar el poder total del perdón y la gracia.

10

(3. LA JUVENTUD NECESITA ESCUCHAR LA VERDAD BÍBLICA SOBRE LOS TEMAS ACTUALES

Los adolescentes están saturados en una cultura con puntos de vista no bíblicos sobre temas como el aborto, la atracción por personas del mismo sexo, la pornografía, el sexo prematrimonial, la identidad de género, el suicidio, la masturbación, entre otros temas. Pero la iglesia a veces no encara estos temas de frente.

Muchos jóvenes cristianos están confundidos. Necesitan escuchar la verdad bíblica desesperadamente. La homosexualidad, el aborto, y el suicidio no son solo ideas sombrías para los adolescentes de hoy. Están personificadas y son reales. Estos problemas pueden aparecer en su amiga al otro lado de la calle, o en la nueva chica de la escuela, o en el video con el que se encuentran en YouTube. Los adolescentes cristianos deben tener respuestas reales, honestas, y bíblicas para las preguntas difíciles.

Como creyentes maduros debemos ayudarles a entender lo que creemos los cristianos y lo que dicen las Escrituras sobre estos temas candentes. Ellos no se conformarán con una simple regla que les diga qué hacer y qué no. Necesitan saber en qué creer y por qué, porque el mundo luchará por destruir esas creencias. Así que por favor no esquivemos la verdad ante nuestros jóvenes. Los adolescentes anhelan respuestas reales. No se conformarán con menos.

2

(4. LA JUVENTUD NECESITA ESCUCHAR ACERCA DE LA TRANSFORMACIÓN RADICAL Y LA OBEDIENCIA

Cuando Jesús habló de la salvación, pintó un cuadro radical. Él habló de nacer de nuevo, un proceso tan drástico y alucinante que cambia la vida de uno (Juan 3:1-21). Habló de arrepentimiento: apartarse de un modo de vida para abrazar un modo completamente diferente (Mateo 5-7). Habló de llevar la cruz y seguir a Cristo hasta el punto de la muerte, renunciar a todo por el privilegio de conocerlo y amarlo (Mateo 16:24-26).

Este es el evangelio que los adolescentes necesitan escuchar. Los adolescentes necesitan un evangelio y una teología que durarán más que las arenas movedizas y los sentimientos temporales provocados por eventos de entretenimiento cristiano. Nuestros jóvenes necesitan construir su casa sobre la roca de Jesucristo, o nunca sobrevivirán a las tormentas que la vida les arroja (Mateo 7:24-27). ¿Está mal crear nuevos programas, ministerios y eventos para jóvenes? No lo creo. Pero estos deben ser encausados por el camino correcto. El camino de la Palabra, de la transformación y del compromiso real con Dios y el Evangelio.

6

LOS JÓVENES NECESITAN SER BAUTIZADOS EN EL ESPÍRITU SANTO

Hemos fallado en cultivar los dones y el fruto del Espíritu Santo en nuestra existencia individual y corporativa. No hemos servido como testigos a nuestros jóvenes de la experiencia dinámica y activadora del bautismo del Espíritu Santo. El deseo apasionado por el bautismo del Espíritu Santo y la vida llena del Espíritu está menguando entre las personas que dicen ser pentecostales. En las congregaciones donde esto ocurre, los jóvenes quizá no vean a las adultos buscando el bautismo del Espíritu Santo, utilizando los dones del Espíritu en la adoración pública, o testificando sobre sanidades milagrosas y transformaciones de vidas.

Sin importar la pasividad de los creyentes pentecostales al buscar el bautismo del Espíritu Santo y la llenura del Espíritu Santo en sus vidas, Dios ha prometido que el derramamiento (bautismo y llenura) del Espíritu Santo es para los niños, jóvenes y cualquier persona que el Señor llame. En Hechos 2:38-39, Pedro, inmediatamente después de experimentar el bautismo del Espíritu Santo, declara:

“Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

¡La promesa del Padre es para todos! ¡Nuestros jóvenes pueden y deben ser bautizados en el Espíritu Santo! Esto coloca una gran responsabilidad sobre los hombros del pastor o líder de jóvenes. A parte de personalmente ejemplificar una vida llena del Espíritu, el líder tiene que enseñar formal e informalmente sobre la persona del Espíritu Santo, nuestra necesidad por Él, y la constante dependencia del creyente en Él para la vida y el ministerio.

5A

¿Comprendes lo que eso significa? El líder de jóvenes debe ser un promotor, planificador y creador de entornos, actividades y programas en los cuales la presencia del Espíritu Santo sea el factor principal. La ministración del Espíritu Santo entre los jóvenes debe impactar el currículo, las prácticas y los entornos utilizados por cada ministerio juvenil. El currículo del ministerio de jóvenes, su programa de discipulado, debe incluir enseñanzas sobre la persona y obra del Espíritu Santo. Se le debe enseñar a los jóvenes sobre el ministerio del Espíritu Santo en su vida, antes de su salvación, en el momento de su conversión, en el bautismo del Espíritu Santo y en el ministerio.

Las enseñanzas especiales sobre la obra del Espíritu Santo deben preceder eventos eclesiásticos tales como campamentos, retiros y conferencias, preparando a los jóvenes para las experiencias sobrenaturales con anticipación. A medida que los líderes desarrollan un plan de enseñanza del Espíritu Santo, se darán cuenta que sus jóvenes buscarán y experimentarán más de Él. A medida que los líderes y pastores juveniles se enfoquen en la presencia y obra del Espíritu Santo en el ministerio y en los jóvenes, el Espíritu Santo se convertirá en la presencia central del joven y también del ministerio de jóvenes. Esto, sumado a un conocimiento sólido de la Palabra y de la sana doctrina, formará una generación de jóvenes, firmes, estables, maduros y cimentados en el Evangelio. Solo así evitarán el naufragio de su fe.

4

CONCLUSIÓN

¿Entiendes ahora la importancia de la Biblia y del Espíritu Santo en la vida de tus jóvenes? Seguir a Jesús no es fácil. Esta es una verdad que los adultos sabemos bien y que los jóvenes irán descubriendo a lo largo de su vida. A medida que nuestros jóvenes aprendan lo que dicen las Escrituras sobre los problemas que enfrentan a diario, tendrán que tomar decisiones difíciles. ¿Serán obedientes a la Palabra y fieles a sus principios, o harán concesiones? ¿Se mantendrán firmes ante la presión del mundo? ¿Se deslizarán lentamente hacia el pecado o se mantendrán firmes en la fe?

Hoy más que nunca la iglesia necesita fortalecer y proveer recursos para los adolescentes y desafiarlos a ir a las Escrituras, equiparlos para el ministerio, enseñarles teología sólida y guiarlos hacia la gloriosa experiencia de ser bautizados con el Espíritu Santo. Estas son las cosas que necesitamos para encender un avivamiento juvenil en toda la iglesia.

7

Mi amado hermano pastor o líder de jóvenes: Por favor, escucha el corazón de los adolescentes. No tengas miedo de abordar los temas que ellos necesitan escuchar, incluso si son difíciles o no populares, incluso si van en contra de la cultura, e incluso si parece que ellos mismos no quieren escucharlos. Es mi oración que Dios te guíe, ilumine y empodere con Su Espíritu mientras conduces a estos preciosos jóvenes hasta Su presencia.

8

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Predicación Motivacional: ¿Dónde quedó el mensaje de la Cruz.

Por: Fernando E. Alvarado.

INTRODUCCIÓN:

Gran parte de la predicación actual está contaminada con herejías descaradas (pedidos de dinero, confesión positiva, declarar y decretar, manipulación psicológica etc.). Otras son un poco más disimuladas en su nocividad, pero constituyen de igual forma una ofensa a la Palabra de Dios no tanto por lo que dicen, sino por lo que pretenden ser y no son. El mensaje transmitido no es Palabra de Dios, pero se presenta como tal. Por ejemplo, imagínate que yo salgo de mañana y voy gritando por la calle que vendo leche pura; sin embargo, al entregar el producto lo que te entrego es agua. ¿Te sentirías satisfecho con la calidad del producto? Pienso que no. Ahora bien, vender agua no está mal, ¡Lo malo es venderle agua a la gente diciéndole que es leche! Cuando un predicador toma la leche espiritual de la Palabra (1 Pedro 2.2), pero al predicarla la diluye en un mar de filosofías mundanas, psicología, modas del momento, coaching y otras corrientes humanistas, o si en vez de exponer el pasaje y conectarlo con Cristo, lo conecta sólo con la experiencia de la gente y lo que está quiere oír, es culpable también de traición al evangelio. Las predicaciones motivacionales son uno de los enemigos más discretos del evangelio. La gente se ha acostumbrado a mensajes de aliento sin profundidad espiritual, pero lo peor, sin la conexión con la cruz de Cristo.

APUNTANDO EN LA DIRECCIÓN EQUIVOCADA.

Las predicaciones motivacionales tienen todas un mismo patrón, que se repite una y otra vez como el estribillo de una canción: (1) Se escoge un pasaje, por lo general una historia del Antiguo Testamento, del libro de Hechos, un milagro de Jesús etc.; (2) El predicador lee el pasaje… y minutos después (sin mucha introducción histórica) empieza a contextualizarlo con la vida de los oyentes; (3) Si al mensaje motivacional lo acompañamos con “buena música” y ponemos a un”animador” de alabanzas, el círculo de bienestar se cierra completo. Y así, miles son calentados al fuego de la predicación motivacional, aunque ignoran que eso no es el evangelio. Se conforman con prédicas que tienen “una remota conexión con Cristo”, pero eso sí, ¡Una gran conexión con sus vivencias (problemas financieros, de pareja, laborales, baja autoestima, etc.) y un alto contenido emocional! Pero ¿Te has preguntado a dónde te conduce las predicaciones motivacionales? Te causan un falsa fidelidad y una vida cristiana superficial, pero siempre serás un niño movido por sentimientos bajo esta forma de predicación. Desconocerás la profundidad de las inescrutables riquezas de Cristo (Efesios 3:8). Te acostumbrarás a comer migajas como un mendigo espiritual, en vez de sentarte a la mesa con los hijos y disfrutar de los manjares que Dios preparó para Su familia. Pero lo más terrible de las predicaciones motivacionales, no es sólo a dónde te conduce, sino que no glorifica a Cristo. Un predicador puede gastar horas y horas predicándote cómo salir de las deudas, como mejorar tu vida sexual de pareja y como ser un mejor empleado. Incluso quizá de vez en cuando hable de la Cruz y, sin embargo, mantenga a su congregación ignorando las grandes doctrinas de la justificación, el estado del hombre, la redención, la regeneración o el nuevo nacimiento. Las grandes doctrinas de la fe serán pasadas por alto en las predicaciones motivacionales, y en cambio el foco será en tus vivencias y el cumplimientos de las promesas en retribución de lo que tu puedes hacer por Dios. La predicación bíblica dedica mayor tiempo a exaltar quién es Él, pero la motivacional se centra en lo que tú debes o puedes hacer. La predicación bíblica te acerca más a Dios, porque le da gloria a Él, pero la predicación motivacional te provoca una “motivacional dependencia” del pastor que predica. Eso no es correcto, pues la iglesia debe señalar a Cristo y no al hombre.

TRAICIONANDO LA PALABRA.

Los predicadores motivacionales tienen diferentes grados de alejamiento de la verdad. El algún momento las almas dejan de ser guiadas al paraíso por medio de la cruz para ser guiadas al mundo de la autosuperación, y como destino final el infierno. El evangelio es tan difuso en muchas predicaciones motivacionales que dudo que el Espíritu Santo pueda bendecir algo de su Palabra, pues está en cierta manera ausente en su desarrollo. El vacío teológico en las predicaciones, tanto como en las canciones que acompañan, produce raquitismo espiritual. Las personas pueden hablar a otros por horas de las bendiciones de Dios que recibieron, pero no pueden articular el evangelio ni explicarlo en sus partes más sencillas. La doctrina de la justificación, o la muerte sustitutiva de Cristo son cosas extrañas para ellos. Se habla de un “recibir a Jesús”, pero se explica poco o nada de su persona, su deidad, su poder, su señorío, su eternidad. Se recibe a un Jesús por el área de la motivación, pero ¿Es este el mismo Jesús que murió y resucitó conforme a las Escrituras como decía el apóstol Pablo? (1 Corintios 15: 3 y 4). La iglesia, según 1 Timoteo 3.15 debe ser “columna y baluarte de la verdad”. Si una iglesia tolera cada semana que la verdad de Dios sea diluida por medio de un predicador motivacional, me pregunto si sigue teniendo la categoría de iglesia, pues no está cumpliendo con uno de sus principales propósitos.

¿DÓNDE HALLAMOS MOTIVACIÓN?

La motivación del cristiano, tiene que partir de la predicación expositiva de la Biblia, y no de contextualizaciones huecas. La motivación espiritual y verdadera no viene sin antes pasar por la cruz. Pedro le dijo a Jesús que “evite ir a la cruz” (Mateo 16:22) y la reacción de Jesús ante Pedro fue: “Apártate de mí, Satanás” (V.23). Breve tiempo atrás Pedro le dijo a Jesús: “Tú este eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Pero ahora Pedro quería a un Cristo sin su cruz, ¡Imposible! De la misma forma, aquella predicación motivacional y halagadora de la carne que no denuncia el pecado y baja a Cristo de la cruz para presentarlo sólo como el “dador de bendiciones” es satanismo del más grande. Decía Charles Spurgeon, predicador del siglo XIX: “Predicar a Cristo sin la cruz es entregarlo (como Judas) con un beso“. Los amistosos predicadores motivacionales son una alta traición al evangelio; muestran “apariencia de piedad” pero niegan la eficacia de ella (2 Timoteo 3:5). El apóstol Pablo insistía con predicar a Cristo y su cruz (1 Corintios 1:23, 2:2, Gálatas 3:1, 6:14). La verdadera motivación de los creyente es primero ser crucificados juntamente con Cristo, para después, como el Señor resucitó, andemos en novedad de vida. La predicación fiel a la Biblia no es decirle a las personas: “Tu eres un campeón, naciste para triunfar“, sino: “Ve a la cruz y muere a tus deseos ególatras, y sigue a Cristo en humildad“. La vida no consiste en cumplir tus metas, sino en cumplir Sus metas. La Biblia no se trata de ti, sino que se trata de Él. Nuestra verdadera motivación es Su gloria; y esto ¡verdaderamente llena nuestra alma!

NECESITAMOS VOLVER A LA PREDICACIÓN CRISTOCÉNTRICA.

La predicación motivacional “se salta la cruz”, y en ese salto llevará a muchos al infierno. Para el predicador motivacional la cruz le es tropiezo, un escándalo, prefiere arrullar a una multitud dormida bajo su entusiasmo antes que estos sean despertados con el clarín del evangelio. Por eso, hoy en día, nos encontramos con miles de cristianos nominales sin la vida del Espíritu Santo ni conocimiento del evangelio. Involucrados en los mismos pecados una y otra vez, movidos sólo con el motor de su orgullo y buenas intenciones, necesitan cada semana la inyección motivacional para seguir llevando una vida espiritual hipócrita. Necesitan algo que tranquilice sus atormentadas conciencias (por la falta de reconciliación con Dios) y que los inste a seguir adelante sin entregar sus pecados. Esto, es una falsa religión que no los conducirá a ningún lado. Amigo ¿A quién escuchas cada semana? ¿Es alguien que abre las Escrituras para hablar de Cristo como tema central? ¿Has crecido en santidad y en el conocimiento de Dios? ¿Has aprendido a ver a Cristo en las páginas de la Biblia? Muchos predicadores motivacionales serán juzgados en el día del juicio como malos obreros, pero también sus oidores serán culpables, pues no amaron la verdad, sino que consintieron en el engaño.