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Arminianismo Clásico

5 Verdades sobre la Elección

La elección en Cristo es principalmente corporativa, es decir, una elección de un pueblo (Efesios 1:4-5, 7, 9). Los elegidos son llamados "el cuerpo de Cristo" (Efesios 4:12), "mi iglesia" (Mateo 16:18), "pueblo adquirido por Dios" (1 Pedro 2: 9) y la "novia" de Cristo (Apocalipsis 19:7). Por lo tanto, la elección es corporativa y abarca a las personas individuales solo cuando se identifican y se asocian con el cuerpo de Cristo, la verdadera iglesia (Efesios 1: 22-23).

Arminianismo Clásico, Misionología, Pentecostalismo Clásico

Teología arminiana y poder pentecostal, claves del éxito misionero.

Sin lugar a duda, la soteriología dominante de una iglesia  moldea de manera indeleble su cultura (la forma en que la gente piensa y piensa) para la misión. Una de las suposiciones más básicas del misionero encarnado es asumir que Dios ya está involucrado en la vida de cada persona y los está llamando a sí mismo a través de su Hijo. Esto significa que el Dios misionero ha estado activo durante mucho tiempo en la vida de una persona. Nuestro trabajo principal es tratar de ver dónde y cómo Dios ha estado trabajando y asociarnos con él para llevar a la gente a la redención en Jesús. Esta es básicamente la comprensión arminiana de la gracia preveniente. En ella reside la motivación o razón de ser de las misiones pentecostales.

Arminianismo Clásico, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES, Pentecostalismo Clásico

Atrapados entre la santidad y el legalismo

La mayoría de las iglesias latinoamericanas, especialmente las pentecostales, fueron influenciadas por el movimiento de santidad originado en los Estados Unidos, a fines del siglo XIX. Este movimiento puso énfasis en la santidad personal como medio para agradar a Dios, y si bien esta enseñanza es correcta, se hace en desmedro de otra doctrina que otrora fue el pilar del mensaje evangélico, la mecha que encendió la Reforma del siglo XVI y a la cual el apóstol Pablo dedicó una parte central en sus cartas: la salvación por gracia. Somos salvos, no porque hayamos impresionado a Dios con nuestra conducta “santa”, sino por los méritos de Cristo en la cruz, y a esta salvación por gracia se accede sólo por medio de la fe (Romanos 1:17; Efesios 2:8-9). La santidad es una consecuencia de la obra del Espíritu Santo en el creyente, no un requisito para que éste obre. Sin embargo, el movimiento de santidad influyó en el naciente pentecostalismo de principios del siglo XX para que pusiera énfasis en la santidad en desmedro de la gracia.

Distintivos del Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

Cristocentricidad del Pentecostalismo

La espiritualidad pentecostal es la conciencia y experiencia personal y directa de la morada continua y permanente del Espíritu Santo en la vida del creyente, por la cual el Cristo resucitado y glorificado es revelado, y el creyente es empoderado para testificar y adorar con la abundancia de su vida como es descrito en los Hechos y las Epístolas. Un aspecto característico de esta forma de vida es un amor por la Palabra de Dios, el fervor en la oración y la testificación en el mundo y hacia el mundo, y una preocupación de vivir por el poder del Espíritu Santo. Contrario a la mala concepción de muchos, los pentecostales a pesar de su énfasis en la experiencia, no abogan por el tipo de “entusiasmo” que separa de la Palabra de Dios: Los pentecostales somos tan amantes de la Palabra como cualquier otro creyente devoto de tradición reformada, luterana, metodista o cualquier otra. El deseo pentecostal entusiasta de experimentar a Dios y el poder del Espíritu Santo aquí y ahora descansa en la Palabra de Dios, la cual nos garantiza un acceso directo a Dios para todos.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Arminianismo y universalismo condicionado

Los arminianos creemos en la doctrina de la Expiación Ilimitada, conocida también como universalismo condicionado. Dicha doctrina sostiene que la expiación es ilimitada en el sentido de que se halla a disposición de todos; más sin embargo es limitada en el sentido de que sólo es eficaz para aquéllos que crean. Así, aunque la Expiación y sus beneficios están a disposición de todos, no todos se benefician de ella. El perdón de pecados y la salvación está condicionada a la fe en Cristo.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Calvinismo, falsa seguridad y desesperanza

Para los arminianos, hay un camino intermedio de verdadera seguridad entre los extremos de la desesperación y la falsa seguridad calvinista. Por un lado, el conocimiento de que el pecado tiene consecuencias y de que una persona puede caer de la gracia a través de la rebelión abierta contra Dios. Pero, por otro lado, el conocimiento de que Dios salvará a todos los creyentes penitentes nos llega de seguridad, certeza y esperanza.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

No hay salvación sin fidelidad al Señor ¡Hasta el fin!

La seguridad de Juan 10:27-28 se aplica solo a aquellos que siguen a Cristo, como lo indica claramente el texto. Solo los fieles serán salvos: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apocalipsis 2:10, NVI).

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Libre Albedrío

Soberanía de Dios y Libre Albedrío

Mientras que la visión calvinista de la soberanía es "soberanía por mandato", donde Dios es como un maestro titiritero que tira de todas las cuerdas y hace que todo y todos bailen a su tono, la visión arminiana es más bien la de un "director soberano"; Dios es como un director de orquesta que trabaja para mezclar la música de cada uno de los músicos en su visión. Cada miembro de la orquesta es independiente y aporta sus propias notas. Pero el conductor tiene un plan en el que está trabajando y trabaja para reunir todas las partes dispares en un magnífico conjunto. Pero mientras el conductor humano no tiene éxito garantizado, Dios no fallará, su plan tendrá éxito.

Arminianismo Clásico, GRACIA DIVINA

Por su Gracia, para su Gloria…

La gracia se define como “el favor mostrado por Dios a los pecadores. Es la buena voluntad divina ofrecida a aquellos que ni merecen ni pueden esperar ganarla. Es la disposición divina para trabajar en nuestros corazones, voluntades y acciones, a fin de comunicar activamente el amor de Dios por la humanidad ". La gracia no es una entidad u objeto. Es una característica definitoria de la relación de Dios con nosotros. Es solo por la gracia de Dios, su disposición favorable hacia nosotros, que podemos someternos a Dios y vivir para él. Es a través de su gracia, o favor especial, que Dios impacta nuestras vidas de diferentes maneras. La gracia de Dios nos capacita para creer. Nos permite ser salvos. Nos permite vivir vidas santas y piadosas. Nos permite servir dentro de su iglesia. La gracia de Dios nos permite ser lo que nunca podríamos ser por nuestra cuenta.