¿Cuáles son las características o distintivos de ser pentecostal? ¿Qué nos marca como movimiento del Espíritu Santo? Ser pentecostal significa modelar una la vida conforme al día de Pentecostés que nos narra el capítulo dos de los Hechos. La experiencia pentecostal necesariamente implica la recepción del bautismo en el Espíritu y la experiencia de sus dones (Hechos 2:1-13), lo cual implica también comunión y dependencia del Espíritu Santo, la proclamación fiel de la Palabra de Dios (Hechos 2:14-41), el entendimiento de nuestro llamado y la vivencia del evangelio en una comunidad transformada (Hechos 2:42-47). Todos estos aspectos son indispensables para una auténtica pentecostalidad.
Categoría: Pentecostalismo Clásico
Pentecostales ¡Ya basta de jugar con lo sagrado!
La tarea de limpiar el pentecostalismo de toda herejía, excesos y desviaciones no será fácil. Debido a que los pentecostales carecemos de alguna estructura de autoridad dominante, es difícil para cualquiera controlar lo que sucede entre algunos grupos pentecostales. Pero tampoco podemos callarnos. Ayudemos a nuestros hermanos no pentecostales a descubrir que generalizar sobre nosotros es un grave error. No todos los pentecostales creemos en la confesión positiva, ni todos creemos en el evangelio de la prosperidad, tampoco todos apoyamos la Nueva Reforma Apostólica, ni promovemos una adoración escandalosa pero vacía teológicamente. No todos somos anti-intelectuales, emocionalistas o desordenados. Es tiempo de abrir nuestros ojos y reflexionar en lo que está pasando dentro de nuestras iglesias.
La obra del Espíritu Santo en nosotros
Hay dos experiencias identificables del Espíritu - regeneración y plenitud. Ambas están incluidas en la promesa del Espíritu en el Antiguo Testamento. Cada una complementa a la otra. En la regeneración, el énfasis está sobre el cambio de corazón y de vida. En el bautismo en el Espíritu, el énfasis está en la dotación de poder para servicio. Todos los creyentes experimentan la obra regeneradora del Espíritu; de igual forma, todos debieran experimentar su dotación de poder.
La glosolalia en la teología paulina
¿Qué creía Pablo acerca del hablar en lenguas? El tratamiento principal de Pablo respecto del hablar en lenguas se halla en 1 Corintios 12-14. Esto incluye 12:10, 12:28, 12:30; 13:1, 13:8 y muchas referencias en 14:1-40. Varios pasajes relacionados pudieran referirse al hablar en lenguas o cantar en lenguas, aun cuando no se emplee siempre el término. Estos pasajes incluyen Romanos 8:26,27; Colosenses 3:16; y Efesios 5:19; 6:18. Cuando Pablo escribe, considera tanto el uso privado como público de las lenguas.
Verdades Cardinales | La Segunda Venida
La cuarta verdad cardinal del pentecostalismo clásico, la resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos a la venida del Señor, es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51,52). Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra. Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3). La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría. Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11). Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.
Verdades Cardinales | El Bautismo en el Espíritu Santo
La tercera doctrina cardinal del pentecostalismo clásico es el bautismo en el Espíritu Santo. ¡Cristo bautiza con su Santo Espíritu a su pueblo! La experiencia que conocemos con el nombre de bautismo en el Espíritu Santo es también conocida por varios diferentes términos incluyendo el bautismo, la llenura, y el Espíritu cayendo o viniendo sobre una persona. Es evidente que el hablar en lenguas era una experiencia común en el primer siglo. Después del periodo apostólico, sin embargo, este fenómeno parece haber disminuido, u ocurrido más frecuentemente solo entre algunos grupos ajenos a la iglesia oficial. Agustín de Hipona sostenía que las lenguas cesaron después del primer siglo. Desde entonces, muchos han sostenido esta posición "cesacionista," incluyendo algunos evangélicos conservadores y la mayoría de los dispensacionalistas. No obstante, hay numerosos ejemplos de esta experiencia a través de los siglos. En los últimos 200 años, la frecuencia ha aumentado. Los irvingitas de Inglaterra del siglo XIX, el reavivamiento pentecostal al comienzo del siglo XX en los Estados Unidos, la aparición de denominaciones pentecostales, el avivamiento conocido como la Lluvia Tardía, el movimiento carismático, y el aumento actual de evangélicos que tienen posiciones cuasi-pentecostales (por ejemplo, los de la Tercera Ola), son grupos que afirman de alguna forma el bautismo en el Espíritu Santo y el hablar en lenguas.
Verdades Cardinales | La Sanidad Divina
Dondequiera que Jesús iba, Él ministró con compasión y sanó a los enfermos. El ejemplo de Cristo mostró una interconexión con la salvación porque muchos creyeron después de haber sido sanos. Nuestro Señor todavía sana hoy y es vital que la iglesia predique, enseñe y practique esta verdad bíblica. Las Escrituras ordenan a los creyentes que oren en fe y confíen en Dios para el resultado. La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4-5, Mateo 8:16-17, Santiago 5:14-16).
Verdades Cardinales | La Salvación
La doctrina de la salvación forma el núcleo de nuestra fe cristiana y pentecostal, proclamando la victoria de Dios sobre el pecado en nuestra vida. Esta verdad resulta en liberación, sanidad y vidas restauradas. Ya sea un nuevo miembro o un cristiano maduro, cada creyente debe tener una comprensión clara de la salvación y la gran diferencia que esta verdad marca en nuestra vida e iglesia. La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios. La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47, Juan 3:3, Romanos 10:13-15, Efesios 2:8, Tito 2:11, Tito 3:5-7). La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera santidad (Efesios 4:24, Tito 2:12).
Las 4 verdades cardinales del pentecostalismo
El llamado Pentecostalismo Clásico se originó en Estados Unidos a principios del siglo XX, sin embargo, los bautismos del Espíritu Santo con glosolalia o manifestación de lenguas, tal y como los describe el libro de los Hechos, capítulos 2, se dieron durante toda la historia de la Iglesia. No obstante, en la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a suceder mucho más a menudo. Casos en Inglaterra, Carolina del Norte o la India, fueron los antecedentes de la famosa madrugada del 31 de diciembre de 1900. Chales F. Parham, ministro metodista y un apasionado del Espíritu Santo y sus manifestaciones, dirigía un sencillo instituto bíblico en Topeka, Kansas (el famoso Bethel Bible College). En aquel modesto lugar en el que se enseñaba a cuarenta alumnos se derramó el bautismo del Espíritu Santo sobre una mujer llamada Agnes Ozman, considerada como el primer creyente pentecostal de la historia. En las últimas semanas, los estudiantes estaban profundizando en el libro de Hechos y quisieron experimentar la misma promesa que casi 2000 años antes había tenido los primeros cristianos y para ello se reunieron en vigilia la última noche del año. El movimiento se extendió como el fuego en un caluroso medio día de verano. Kansas, Missouri y Texas fueron los primeros en experimentar el avivamiento pentecostal, pero la iglesia por antonomasia sería la de la calle Azusa, en un modestísimo barrio de Los Ángeles.
El Bautismo en el Espíritu, una experiencia posterior y distinta a la regeneración
Los grupos no pentecostales sugieren a menudo que el bautismo en el Espíritu Santo equivale a ser sellado con el mismo al momento de la regeneración y que, por ende, no existe manifestación visible del mismo. Con ello pretenden negar la experiencia pentecostal y la validez del movimiento; pero ¿Fue el Pentecostés una experiencia de los discípulos que vino a “continuación” de la conversión? No según la Biblia. Si el bautismo en el Espíritu Santo y ser sellado con el Espíritu durante la regeneración fueran lo mismo, entonces sólo quienes han recibido el bautismo en el Espíritu Santo serían salvos. Pero eso no es lo que la Biblia enseña, de hecho, vemos en el Nuevo Testamento casos de personas que eran salvas y regeneradas sin haber recibido el bautismo o la plenitud del Espíritu Santo, mostrando que son dos cosas distintas.