Los adventistas son conocidos por sus regulaciones dietéticas. Suelen evitar los alimentos que perjudican al organismo y aconsejan usar con moderación los alimentos que son beneficiosos, destacando la alimentación vegetariana. En países con amplia presencia adventista, la iglesia a menudo ha creado sus propias compañías de alimentos, generalmente de origen vegetal. Por tal razón, el vegetarianismo ha llegado a considerarse una de las principales características de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En cuanto a lo que debe ser evitado por los adventistas están las bebidas estimulantes como las energizantes, el té, el café, el mate, las drogas lícitas como el alcohol y el tabaco en todas sus variantes y algunos tipos de alimentos. Los evangélicos, al igual que los adventistas, rechazamos el consumo de alcohol, tabaco y drogas sin prescripción médica. Sin embargo, no compartimos todas las restricciones dietéticas impuestas por los adventistas del séptimo día y otros grupos y sectas judaizantes. Los evangélicos reconocemos que Jesús abolió la ley establecida en los tiempos del Antiguo Testamento, y creó la ley perfecta incluso acerca de la comida. Dios destruyó la barrera entre los israelitas y los gentiles (Efesios 2:11-17). Además, Dios purificó a los gentiles y los alimentos inmundos que antes eran considerados detestables (Hechos 10:9-16).
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Dialogando con los Adventistas: La observancia del sábado.
Aunque tienen muchas cosas dignas de admiración, no podemos estar de acuerdo con el legalismo enseñado por los adventistas del séptimo día. Los cristianos no estamos obligados a observar el sábado o un día de descanso semanal. Nosotros vivimos bajo “la ley del Cristo”, una ley que no obliga a guardar el sábado (Gálatas 6:2; Colosenses 2:16, 17). ¿Cómo lo sabemos? Primero veamos cuál es el origen de esta costumbre religiosa.
Pentecostales y Adventistas: ¿Puede haber comunión?
Hay demasiados problemas dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día como para recomendarla como una iglesia sana. Aunque hay grupos adventistas que están cerca de la ortodoxia cristiana, hay muchos de ellos que no lo están. Esto se debe a que los adventistas extraviaron la mirada del evangelio de Cristo, para guiarse y fundamentarse en las visiones y sueños de la pseudo-profetisa Elena G. de White.
Judaizantes en el pentecostalismo de hoy.
Una tendencia judaizante y de veneración hacia Israel, sus costumbres y símbolos, se ha infiltrado en muchas iglesias, principalmente neo pentecostales e insanas doctrinal y litúrgicamente. Está comprobado que en ciertas congregaciones auto definidas como ‘iglesia cristiana evangélica’, o que confiesan serlo, pero se identifican con nombres alusivos al Antiguo Testamento, se ocupan más de Israel y de la cultura judía que del Señor Jesucristo y Su Evangelio. Pero, ¿Por qué lo hacen? Causa sorpresa que, al entrar a muchas congregaciones evangélicas, lo primero que ves son textos mencionando a Israel, escritos hebraicos y símbolos religiosos judíos. ¿Qué relación existe entre los decorados de muchas iglesias y el culto y la liturgia cristiana? Por si eso no fuera suficiente, en muchas iglesias evangélicas sobresalen más los niños del ‘ballet cristiano’ ataviados como judíos y danzando al son de la típica música israelí que la presencia misma del Espíritu Santo o la búsqueda sincera de Dios.
Una vez salvo, ¿Siempre salvo?
En plena concordancia con la Biblia, el arminianismo clásico enseña que los que son incorporados a Cristo por una fe verdadera, y por lo tanto son hechos partícipes de su Espíritu vivificante, tienen así todo el poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo, y su propia carne, y para ganar la victoria; siendo bien entendido que es siempre a través del auxilio de la gracia del Espíritu Santo; y que Jesucristo les ayuda a través de su Espíritu en todas las tentaciones. No obstante, también enseña que estos sí son capaces, por negligencia, de abandonar su vida en Cristo, volver al mundo y apartarse de la doctrina sagrada que les ha sido dada, perdiendo así una buena conciencia y cayendo de gracia. Estos pueden perderse eternamente si así lo eligen, o arrepentirse y volver al camino de la salvación si así lo desean.
Elegidos y predestinados, pero no incondicionalmente.
La doctrina de la elección, o predestinación, es enseñada en las Escrituras. Sin embargo, tal elección no se refiere necesariamente a la salvación eterna de un grupo o individuo en particular, sino más bien a la preordenación para el ejercicio de ciertos roles o papeles en el plan de Dios. Entre los predestinados a desempeñar roles específicos en el logro de la redención, el personaje principal es nuestro Redentor, el Señor Jesucristo. La elección de Jesús es el acto central y primario de la predestinación.
El Espíritu Santo en la Biblia.
¿Por qué los pentecostales enfatizamos tanto la necesidad de una experiencia personal con el Espíritu Santo? Porque el Espíritu Santo es la vida y motor de la Iglesia. La biblia está llena de referencias al Espíritu Santo, de modo que la doctrina acerca de su personalidad, divinidad y obra son de vital importancia para nosotros hoy en día, como lo fue para los primeros cristianos el día del Pentecostés.
¿Por quiénes murió Jesús?
Uno de los pilares del arminianismo clásico es su creencia en la Expiación Ilimitada. La doctrina de la Expiación Ilimitada es plenamente enseñada y sostenida por las Escrituras. Juan 3:16-18 deja claro que Dios nos ama; que él ama a todos en el mundo, no solo a unos pocos. También queda claro en este pasaje que Dios hizo lo que se necesitaba para proporcionar la salvación a aquellos que amaba. Dios dio a su Hijo para ser el sacrificio expiatorio para todo el mundo (1 Juan 2:2), para probar la muerte para todos (Hebreos 2:9). Jesús fue nuestro cordero sacrificial (Juan 1:29), Aquél que nos libra de la ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:10) que justamente merecíamos. Una y otra vez en las Escrituras vemos que Jesús murió por los pecados del mundo. Su sacrificio fue hecho para todos, no solo para unos pocos. Pero si bien la muerte de Cristo fue para todas las personas, los beneficios de su sacrificio son efectivos solo para aquellos que creen en Cristo. Solo aquellos que creen obtendrán la vida eterna. Los que no creen permanecen en estado de condenación. Esto se repite en Juan 3:36; los que creen tienen vida eterna, mientras que los que rechazan al Hijo permanecen bajo la ira de Dios.
Gracia Preveniente, gracia habilitadora.
La teología cristiana, y particularmente el arminianismo, enseña la doctrina de la gracia preveniente, la cual sostiene que antes de que un hombre pueda buscar a Dios, Dios primero debe haber buscado al hombre. Antes de que un hombre pecador pueda pensar correctamente en Dios, debe haber una obra de iluminación realizada dentro de él. La Biblia nos enseña claramente que buscamos a Dios porque, y solo porque, Él primero ha puesto un impulso dentro de nosotros que nos incita a la búsqueda. "Nadie puede venir a mí", dijo nuestro Señor, " si no lo atrae el Padre que me envió" (Juan 6:44, NVI), y es por esta atracción sobrenatural que Dios nos quita todo vestigio de crédito por el hecho de venir. El impulso de buscar a Dios se origina en Dios, pero el resultado de ese impulso depende de nuestra respuesta a dicho estímulo o atracción divina. A esto le denominamos Sinergismo Evangélico.
¿Depravados o moralmente neutros?
La doctrina de la depravación total del hombre es reconocida unánimemente por la ortodoxia protestante. Sin embargo, en contraposición con el arminianismo clásico y el calvinismo, el pelagianismo y el semipelagianismo se oponen a la doctrina de la depravación total del hombre. El pelagianismo niega que las consecuencias del pecado de Adán pasaran a sus descendientes, afirma que todos los seres humanos nacemos en un estado moralmente neutral. Según esta doctrina, si un hombre recibe la enseñanza correcta, es capaz de vivir de una manera que agradaría a Dios. Debido a esto, el hombre tiene la opción de hacer lo bueno o lo malo sin ninguna restricción impuesta por su naturaleza pecaminosa. Por obvias razones, el pelagianismo es considerado una herejía.