La neumatología es la parte de la teología sistemática que estudia lo referente a la tercera persona de la trinidad, es decir, al Espíritu Santo. Al igual que la teología propia estudia algunos rasgos de la primera persona de la trinidad y la cristología estudia de Jesús, también la neumatología estudia la personalidad, la deidad y la obra del Espíritu Santo. Etimológicamente la palabra neumatología proviene de dos vocablos griegos donde neuma significa viento, aire o espíritu y logos, estudio o tratado. En palabras sencillas se entiende entonces que es el estudio del Espíritu Santo. Las razones de estudio son diversas, sin embargo, es necesario su estudio ya que también es Dios y no conocerlo sería negligente. Por otro lado, la Biblia menciona que el Espíritu Santo tiene mucha relación con el hombre hoy día. Además, se le pide al creyente vivir en sujeción al Espíritu Santo, pero ¿Cómo entender esta relación con el Espíritu sin antes conocerle? Por tal razón, el estudio de la persona y de la obra del Espíritu Santo es, para el cristiano devoto, una cuestión de vital interés. Particularmente para el creyente pentecostal.
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¿Cuál es la fórmula bautismal correcta?
Los pentecostales unicitarios y otros antitrinitarios, argumentan que la formula correcta de bautizar era solo en el nombre de Jesús, pero los textos dentro de su contexto y las evidencias bíblicas e históricas, nos revelan que se hacía en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y que, cuando en el libro de los Hechos se menciona solamente el nombre de Jesús en relación con el bautismo, no se está dando una nueva fórmula bautismal, sino afirmando que era con la autoridad dada por Jesús que dicha ordenanza se efectuaba y, a la vez, era una invitación a aceptarle como Salvador. Los pentecostales unicitarios, por lo tanto, están sumamente equivocados en su interpretación doctrinal y no debemos prestarles atención a sus herejías.
¿Es Dios una Trinidad?
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son formas de Dios, cada uno de ellos es Dios. De manera que, ninguna ilustración puede darnos una representación de la Trinidad, pues por muy buena que sea, ninguna representación es completamente certera. Un Dios infinito no puede ser descrito completamente, por una ilustración finita. En lugar de enfocarse en lo que no comprendemos de la Trinidad, debemos enfocarnos en el hecho de la grandeza de Dios y en la naturaleza infinitamente superior a nosotros mismos: “… ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?”.
La herejía sabeliana en el pentecostalismo
El pentecostalismo unicitario, también llamado pentecostalismo del nombre de Jesucristo o Solo Jesús, es una de las cinco ramas del pentecostalismo moderno. Se caracteriza por practicar la doctrina de la Unicidad de Dios, es decir, por no creer en la Santísima Trinidad y considerar al «Padre», «Hijo» y «Espíritu Santo» como manifestaciones de YHWH, EL Dios del Antiguo Testamento, siendo su principal manifestación la figura de Jesucristo. En consecuencia, sus creyentes practican el bautismo en el nombre de Jesús, en lugar de seguir la forma trinitaria del bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los pentecostales unicitarios fundamentan su unitarismo en pasajes del Antiguo Testamento como Deuteronomio 6:4; sin embargo, el modalismo de los pentecostales unicitarios ha sido duramente criticado por los movimientos pentecostales trinitarios.
Santidad, nuestra meta pentecostal
El pentecostalismo primitivo tiene sus orígenes en el Movimiento de Santidad. Charles Fox Parham, uno de los pioneros del pentecostalismo, era un metodista formado con la doctrina del movimiento de santidad y con estudiantes que profesaban la misma enseñanza. Dicho movimiento surgió a mediados del siglo XIX entre las iglesias protestantes de los Estados Unidos de Norteamérica. También se le llamó la doctrina de la completa santificación y, de igual forma, estuvo íntimamente ligada a la doctrina de la perfección cristiana, la cual tenía relación con una experiencia posterior a la conversión.
¿Pentecostal sin frutos? ¡No es pentecostal!
Muy comúnmente, los Pentecostales y los Carismáticos frecuentemente somos acusados de descuidar el Fruto del Espíritu por los Dones, los cuales son más visibles. Sin embargo, las Escrituras nos llaman a un balance de los dos, tal como una fruta perfectamente formada en un paquete apropiado y atractivo. Juntos los dos, el paquete y la fruta, hacen un equipo perfecto. De igual manera, los creyentes del Nuevo Testamento vienen a ser como esa fruta bien envuelta y presentable.
Una vida llena del Espíritu
La cultura occidental tiene una cosmovisión limitada, y percibe la realidad en dos ámbitos: (1) el mundo natural que opera conforme a leyes científicas comprobables, y (2) Dios que se limita a lo sobrenatural; es decir, lo interior y espiritual. Esta perspectiva es el fundamento de las filosofías humanísticas seculares. Este doble concepto no representa la manera en que gran parte del mundo ve la realidad, y por cierto no es el punto de vista bíblico del mundo de Dios. Dios nos ha dado su Espíritu Santo con el propósito de derribar las falsas barreras entre lo natural y lo sobrenatural.
La glosolalia en la teología paulina
¿Qué creía Pablo acerca del hablar en lenguas? El tratamiento principal de Pablo respecto del hablar en lenguas se halla en 1 Corintios 12-14. Esto incluye 12:10, 12:28, 12:30; 13:1, 13:8 y muchas referencias en 14:1-40. Varios pasajes relacionados pudieran referirse al hablar en lenguas o cantar en lenguas, aun cuando no se emplee siempre el término. Estos pasajes incluyen Romanos 8:26,27; Colosenses 3:16; y Efesios 5:19; 6:18. Cuando Pablo escribe, considera tanto el uso privado como público de las lenguas.
Glosolalia | Hablar en lenguas
Entre los propósitos y los usos de las lenguas en el libro de los Hechos se incluyen la comunicación con Dios; el testimonio ante las personas presentes; la facilitación de una señal para que los discípulos supieran que habían recibido al Espíritu Santo; el testimonio a favor del ministerio de los discípulos, y la seguridad de la presencia y el poder de Dios. En lo que se insiste es en el Espíritu Santo como el don, y no en los dones espirituales que distribuye el Espíritu.
¿Es bíblico el pastorado femenino?
¿Es correcto que las mujeres sean pastoras, maestras, evangelistas o misioneras? ¿Deberían las iglesias evangélicas romper toda barrera ministerial con base en el género? Definitivamente sí. Nuestra sociedad enfrenta muchos problemas, muchos de ellos están relacionados con roles sexuales y distinciones. Estos problemas también son problemas en la iglesia. Los extremos en nuestra sociedad crean temor sobre la deterioración de las estructuras familiares u otros cambios que puedan ocurrir. El estímulo de las mujeres en el ministerio no viene de estos extremos y no debería contribuir a estos temores. Tener a mujeres en el ministerio no solamente liberará las energías de la Iglesia para la proclamación del evangelio, sino también tener a mujeres en papeles del ministerio ayudará a la iglesia tratar de una manera más honesta y completa que antes el significado de ser un hombre y el significado ser una mujer. El ministerio de la iglesia es una tarea enorme y muchas veces difícil. Los dones y las habilidades de las mujeres se necesitan tanto como las de los hombres. Las mujeres se toparán con los mismos problemas que los hombres, pero la Iglesia no puede darse el lujo de levantar obstáculos adicionales que inhibirían su ministerio. Es tiempo de dejar que el Espíritu de Dios trabaje por medio de todo el pueblo de Dios, incluyendo a las mujeres. Disfrutar la libertad del Espíritu no solamente significará que las mujeres pueden ministrar, pero que el pueblo de Dios también permitirá que se les ministre por parte de todos aquellos que son llamados por Dios y son dotados por Dios.