El mensaje de la Navidad es mรกs grande de lo que crees. Su esencia es la Encarnaciรณn del Dios-Hombre para salvarnos de nuestros pecados (Mateo 1:21); y dicha salvaciรณn implica la ruptura de las viejas maldiciones de la Caรญda: el pecado, la muerte, la enfermedad y la miseria de la vida y sรญ, la discriminaciรณn de la mujer: ยซY desearรกs controlar a tu marido, pero รฉl gobernarรก sobre tiยป (Gรฉnesis 3:16, NTV).
Etiqueta: Misoginia
Junia y el sacerdocio universal del creyente | 3 libros recomendados para toda mujer que desee conocer la verdad bรญblica sobre el ministerio femenino
Las teologรญas atrapadas en el siglo XVI eventualmente serรกn desechadas. Desechadas por cuanto mienten, falsifican los hechos, tuercen las Escrituras y llaman inmundo lo que Dios ha limpiado. Nacer con un รณrgano sexual masculino, o poseer un cromosona "Y" no hace a nadie mรกs digno de ejercer un ministerio en la iglesia. Los verdaderos protestantes creemos en el sacerdocio universal del creyente. Y las mujeres no son menos creyentes que un hombre.
Abuso, misoginia y exclusiรณn, el lado oscuro del complementarianismo neocalvinista
La existencia de la intolerancia contra las mujeres en nuestro mundo, y con demasiada frecuencia en la iglesia, no puede negarse. Pero no hay lugar para semejante actitud en el cuerpo de Cristo. Aunque las actitudes de la sociedad secular, basadas en prรกcticas y tradiciones de largo tiempo, han influido en la aplicaciรณn de principios bรญblicos a circunstancias locales, los pentecostales creemos que es nuestro deber ayudar a redimir a las culturas que estรกn en desacuerdo con los principios del Reino. Y redimir la cultura, en este caso, implica decir la verdad contra el lado oscuro del complementarianismo y sus oponentes.
Marie Dentiรจre, la igualitaria, primer teรณloga de la Reforma
La historia de la Reforma estรก dominada por personajes como Martรญn Lutero (1483-1546), Juan Calvino (1509-1564), Philipp Melanchthon (1497-1560), Ulrico Zwinglio (1484-1531), Guillaume Farel (1489-1565) y John Knox (1514-1572), entre otros. Estos, โlos hombres de la Reformaโ suelen llevarse el crรฉdito por impulsar el movimiento polรญtico, religioso y social conocido como la Reforma Protestante. La labor de las mujeres, por otro lado, ha sido ignorada e incluso denigrada por los โPadres del Protestantismoโ.
Sobre Gรกlatas 3:28 y su verdadero mensaje
Gรกlatas 3:28 es lo que los teรณlogos igualitarios llaman la โCarta Magna de la Nueva Humanidad en Cristoโ, ya que implica un igualitarismo completo entre grupos รฉtnicos, clases sociales y entre los hombres y las mujeres. Se considera un versรญculo claro en el que Pablo escribe sin tener en mente ningรบn contexto limitante. El hecho de que Pablo nos habla de nuestra unidadย espiritual en Cristo necesariamente implica igualdadย socialย yย eclesiรกstica. En otras palabras, Pablo no parece estar aboliendo estructuras sociales y eclesiรกsticas, pero sรญ que las haceย irrelevantesย (lo cual, aun asรญ, llevarรญa a su aboliciรณn en รบltima instancia). En la teologรญa igualitaria, y particularmente en el dilema de la igualdad de la mujer y su rol dentro de la iglesia, las frases โtodos sois uno en Cristo Jesรบsโ y โno hay hombre ni mujerโ implican tanto una intercambiabilidad funcional como unos patrones de autoridad estrictamente igualitarios y anti-jerรกrquicos.
ยซQue la mujer guarde silencioยป | Un anรกlisis exhaustivo de 1 Corintios 14:34-35
Aunque las diferencias en el cristianismo acerca del rol las mujeres en el ministerio permanecen hasta el dรญa de hoy, la evidencia histรณrica muestra que tanto los hombres como las mujeres se desarrollaban y participaban en todas las รกreas de ministerio en la iglesia cristiana primitiva. La Escritura, los escritos externos de los lรญderes de la iglesia, los registros histรณricos y arqueolรณgicos, los instrumentos testimoniales de la iglesia indican que las mujeres sirvieron como ministros, pastoras, diaconisas, lรญderes de la iglesia, apรณstoles e incluso obispos.
Junia, la mujer apรณstol
En el debate concerniente al rol de las mujeres en la iglesia, pocos textos se han vuelto tan prominentes รบltimamente como Romanos 16:7. Los igualitarios reivindicamos este versรญculo como ejemplo de una mujer que era apรณstol, quien enseรฑรณ y tenรญa autoridad en la Iglesia. Dicho versรญculo provee una justificaciรณn para que otras mujeres enseรฑen y ejerzan autoridad en la iglesia hoy en dรญa.
ยฟEs bรญblico el pastorado femenino?
ยฟEs correcto que las mujeres sean pastoras, maestras, evangelistas oย misioneras? ยฟDeberรญan las iglesias evangรฉlicas romper toda barrera ministerial con base en el gรฉnero? Definitivamente sรญ. Nuestra sociedad enfrenta muchos problemas, muchos de ellos estรกn relacionados con roles sexuales y distinciones. Estos problemas tambiรฉn son problemas en la iglesia. Los extremos en nuestra sociedad crean temor sobre la deterioraciรณn de las estructuras familiares u otros cambios que puedan ocurrir. El estรญmulo de las mujeres en el ministerio no viene de estos extremos y no deberรญa contribuir a estos temores. Tener a mujeres en el ministerio no solamente liberarรก las energรญas de la Iglesia para la proclamaciรณn del evangelio, sino tambiรฉn tener a mujeres en papeles del ministerio ayudarรก a la iglesia tratar de una manera mรกs honesta y completa que antes el significado de ser un hombre y el significado ser una mujer. El ministerio de la iglesia es una tarea enorme y muchas veces difรญcil. Los dones y las habilidades de las mujeres se necesitan tanto como las de los hombres. Las mujeres se toparรกn con los mismos problemas que los hombres, pero la Iglesia no puede darse el lujo de levantar obstรกculos adicionales que inhibirรญan su ministerio. Es tiempo de dejar que el Espรญritu de Dios trabaje por medio de todo el pueblo de Dios, incluyendo a las mujeres. Disfrutar la libertad del Espรญritu no solamente significarรก que las mujeres pueden ministrar, pero que el pueblo de Dios tambiรฉn permitirรก que se les ministre por parte de todos aquellos que son llamados por Dios y son dotados por Dios.
El deber de un esposo cristiano
Si eres hombre y cristiano como yo y estรกs leyendo esto, dรฉjame decirte algo: Como hombres que somos, tรบ y yo hemos sido llamados por Dios a ser la "cabeza" de un hogar y de la mujer que Dios nos dรฉ; por ello me propuse buscar todas las obligaciones que la Biblia nos da a los maridos, y algunas de ellas probablemente te sorprendan. Estas son todas las que encontrรฉ: Someterse a su esposa en el Seรฑor (Efesios 5:21); sostener materialmente a su familia (1 Timoteo 5:8), tener una sola esposa y serle fiel (1 Corintios 7:2), amarla como a sรญ mismo (Efesios 5:28), hacer feliz a su esposa (1 Corintios 7:33), cuidarla como Cristo cuida a su Iglesia (Efesios 5:29), honrar a su esposa en todo (1 Pedro 3:7), entregarse por su esposa (Efesios 5:25), cumplir con el โdeber conyugalโ (1 Corintios 7:3), no abandonarla, excepto por infidelidad (1 Corintios 7:11; Mateo 19:9), amarlas y no ser duros con ellas (Colosenses 3:19). Estas son todas las obligaciones que tiene la cabeza de la familia. Esto es lo que significa ser cabeza de la esposa. Quien no cumple con estas obligaciones no puede ser llamado cabeza de su esposa. Curiosamente no he podido encontrar nada acerca de โdar รณrdenesโ, โimponer su voluntadโ, โtener bajo su autoridadโ, ni nada parecido.
Pablo y el ministerio femenino
A pesar de las duras contingencias culturales, el papel de direcciรณn o enseรฑanza le ha sido otorgado por Dios a diferentes mujeres que aparecen en la Biblia. Entre ellas estรก Dรฉbora, gran lรญder de Israel durante mรกs de 40 aรฑos (Jueces 4 y 5). La Escritura recoge ejemplos como mujeres que profetizan en lugares sagrados (รxodo 15:20-21; 2 Reyes 22:14; Isaรญas 8:3; Lucas 2:36-38; Hechos 21:8-9). Tenemos a Priscila, quien con su marido Aquila son mencionados juntos las veces que aparecen en la Escritura. Tambiรฉn destacan Evodia, Sรญntique y Priscila como colaboradoras de Pablo o Marรญa, Pรฉrsida, Trifena y Trifosa, fieles trabajadoras de la obra de Dios al igual que Junia o Junias (Romanos 16:7), quien ostentaba el cargo de mujer apรณstol. De hecho, los manuscritos mรกs fiables recogen el nombre femenino Junia y no Junias. Los primeros Padres de la Iglesia no dudaban de que la compaรฑera de Andrรณnico en el apostolado fuera una mujer, probablemente su esposa. Juan Crisรณstomo, a pesar de haber dejado escritos muy misรณginos, dice sobre la bรญblica Junia: โ...Cuรกn grande es la devociรณn de esta mujer que deberรญa ser contada como digna de ser denominada apรณstol..." (Crisรณstomo, Homilรญa sobre Romanos 16, Padres de la Iglesia Cristiana, Vol. II, p. 555). Ni siquiera Pablo incurre habitualmente en distinciรณn entre colaboradores masculinos y femeninos, tal y como vemos en el caso de Febe, quien es encomendada a la iglesia de Roma pidiรฉndoles a รฉstos que la reciban con una actitud propia de autoridad de la Iglesia.