Crowd with American, Israeli, Soviet, and Pride flags surrounding robed figure
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Ni de derecha ni de izquierda, ¡Dios no está en tu bando!

La Iglesia, cuerpo de Cristo en la tierra (1 Corintios 12:27; Efesios 1:22-23), existe para encarnar los valores del Evangelio y del Reino de Dios, no para servir de capellán a ningún poder político. No somos aliados de los imperios ni cómplices de nacionalismos o xenofobias (Juan 17:14-16). Jesús nació refugiado (Mateo 2:13-15), habló con samaritanos y extranjeros (Juan 4:7-42; Lucas 17:11-19), y dijo: «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36).

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El pretexto de la «American Religion» como forma de crítica al pentecostalismo clásico

En el ámbito teológico contemporáneo, el pentecostalismo clásico, particularmente en su vertiente evidencialista, ha sido objeto de críticas recurrentes bajo el pretexto de ser un producto de la llamada "American Religion". Este término, popularizado por Harold Bloom en su obra The American Religion: The Emergence of the Post-Christian Nation (1992), describe una forma de religiosidad caracterizada por el individualismo, el pragmatismo y la búsqueda de experiencias espirituales intensas, típica de la cultura estadounidense. Sin embargo, lo que muchos críticos no parecen reconocer es que el movimiento que hoy busca reformar—o, en términos más crudos, "infectar"—al pentecostalismo, es decir, el nuevo calvinismo, es en sí mismo un producto de esa misma "American Religion" que tanto denuncian. Sobra decir que las críticas al pentecostalismo clásico bajo este pretexto no solo son selectivas, sino también hipócritas, ya que el nuevo calvinismo, lejos de ser una alternativa "pura" o "universal", es igualmente un fenómeno profundamente estadounidense.