Las declaraciones de fe de las iglesias pentecostales clásicas han sido, históricamente, evidencialistas en cuanto al hablar en lenguas como la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo. Estas confesiones de fe establecen claramente que el hablar en lenguas es una señal visible y audible de la llenura del Espíritu. Sin embargo, en años recientes, hemos visto una tendencia en algunos pastores y líderes dentro de estas mismas denominaciones que han comenzado a desviarse de estas doctrinas fundamentales, debilitando así su mensaje y comprometiendo la integridad doctrinal que las distingue. Este desvío tiene serias consecuencias tanto teológicas como prácticas, ya que lleva a una erosión de las enseñanzas bíblicas y a la aceptación de manifestaciones espirituales sin fundamento bíblico claro.
Categoría: Teología Pentecostal de la Adoración
Pentecostés, o la democratización de los dones del Espíritu
En Números 11:29, Moisés nos comparte un deseo profundo: "¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta, que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos!" En ese contexto, dos hombres, Eldad y Medad, habían recibido el Espíritu de Dios y profetizaban en el campamento, lo que preocupó a Josué. Sin embargo, Moisés, lejos de verlo como algo negativo, expresó su anhelo de que todos los israelitas pudieran experimentar la presencia y el poder del Espíritu de Dios. Para nosotros, ese ideal de Moisés refleja el anhelo de una comunidad carismática, donde todos podamos ser partícipes del Espíritu divino (Números 11:29). Este deseo de Moisés es la anticipación del sueño de Dios para su pueblo: una comunidad donde todos estén capacitados por el Espíritu, y no unos pocos privilegiados.
Por qué el famoso eslogan «Yo soy cesacionista, pero Dios no» es un argumento ridículo
¿Alguna vez has oído el eslogan "yo soy cesacionista, pero Dios no"? Esta frase, que ha circulado en algunos círculos cristianos, pretende encontrar un punto medio entre dos posturas doctrinales opuestas: el cesacionismo y el continuismo. A primera vista, puede parecer una manera diplomática y piadosa de abordar una diferencia teológica. Sin embargo, cuando la analizamos más profundamente, nos damos cuenta de que esta frase no solo es teológicamente confusa, sino que también revela una falta de comprensión sobre la naturaleza de Dios y la suficiencia de las Escrituras, lo cual deja en evidencia su inadecuación como argumento teológico.
Elementos judaizantes en la adoración cristiana: El uso del shofar
El shofar es un instrumento de viento hecho a partir del cuerno de un carnero, utilizado tradicionalmente en el judaísmo durante determinadas ceremonias religiosas (Sarna, 1989). Su uso se menciona en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se asocia con convocaciones solemnes y momentos de juicio divino (Éxodo 19:16, Josué 6:4-5). El shofar simboliza, entre otras cosas, el despertar espiritual y el llamado al arrepentimiento (Levy, 2003).
La adoración comunitaria en el pentecostalismo: ¿Por qué no adoramos «como los demás»?
La naturaleza de la adoración puede ser descrita a la perfección por las palabras de Jesús dirigidas a la mujer samaritana: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán (proskyneō) al Padre en espíritu y en verdad (en pneumati kai aletheią); porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad (en pneumati kai aletheią) es necesario que adoren” (Juan 4:23,24). No basta con que la adoración sea basada en la verdad, es decir, fundamentada en la Palabra de Dios. Esta también debe ser en el Espíritu. Y es ahí donde reside la fortaleza de la adoración pentecostal.