Complementarianismo, Igualitarismo, Matrimonio, Ministerio Femenino

Abuso, misoginia y exclusión, el lado oscuro del complementarianismo neocalvinista

Por Fernando E. Alvarado

El Corán afirma:

“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Alá es excelso, grande.” (El Corán, Sura 4 An-Nísa’ (Las Mujeres), Aleya 34)

A diferencia del Corán, no hay versículos en la Biblia que se puedan interpretar como que toleran abiertamente el abuso doméstico. Al contrario, se aclara que Dios odia la violencia y las relaciones deben ser impulsadas por el altruismo, la gracia y el amor. El abuso y la violencia, sin embargo, aún pueden verse en muchos hogares de supuestos cristianos; sobre todo entre aquellos que sostienen que al hombre le fue dado el rol de cabeza y líder tanto del hogar como de la iglesia, de modo que La mujer se debe sujetar a su esposo, pues, al hacerlo, está reflejando con su actitud la sumisión de la iglesia a Jesucristo. La esposa existe para afirmar las cualidades de liderazgo de su esposo, complementándolo con los dones que le fueron otorgados por Dios para ejercer su papel de ayuda idónea, pero siempre en segundo plano.

Esta forma de pensar concuerda en gran medida con la cultura tradicionalmente machista que impera en Latinoamérica. El machismo, sin embargo, no es exclusivo de los latinos. Muchos evangélicos, independientemente de su origen nacional o étnico, buscan sustentar el machismo, la violencia y el maltrato amparándose en la Biblia.

EL CASO DE JOHN PIPER Y DOUG WILSON

En 2009, se le preguntó al prominente pastor calvinista estadounidense John Piper, «¿Cómo debería ser la sumisión de una esposa a su esposo si él es un abusador?» Su respuesta fue que, si él «simplemente la estaba lastimando», entonces ella debería «soportar el abuso verbal por una temporada», y «quizás soportar ser golpeada una noche», antes de buscar «ayuda de la iglesia». El revuelo que causaron sus palabras fue tal que, poco después, Piper tuvo que retractarse de ello y “explicar” lo que quiso decir (Véase: https://www.desiringgod.org/articles/clarifying-words-on-wife-abuse)

Pero, aunque Piper buscó desligarse de sus afirmaciones pasadas, su actitud de aprobación hacia ciertas formas de abuso conyugal parece no haber cambiado. De hecho, Piper ha acogido y defendido a otros líderes evangélicos responsables de abuso o incluso promotores del racismo, como el pastor y autor Doug Wilson (Teólogo evangélico, reformado conservador, pastor de la Christ Church in Moscow, Idaho), una polémica figura en el evangelicalismo, señalado por sus enseñanzas a favor de la esclavitud de los negros y en contra de las mujeres (Véase: https://www.youtube.com/watch?v=kkCoCDDOmOY). El apoyo de Piper a Doug Wilson, quien describió como “pestilencia” los ministerios de mujeres (Véase: https://dougwils.com/books-and-culture/s7-engaging-the-culture/womens-ministries-as-pestilence.html), no deja de ser sospechoso, y nos dice mucho sobre su verdadera postura al respecto.

El ministerio de Piper, ciertamente, ha quedado salpicado por su expreso apoyo a Wilson. Pero ¿Por qué lo apoya? Muy probablemente porque comparten la misma teología y visión complementarista distorsionada. En 2012, al hablar sobre el matrimonio y la sumisión de la mujer, Doug Wilson, amigo y protegido de John Piper, dijo:

“Un hombre penetra, conquista, coloniza, planta. Una mujer recibe, se rinde, acepta. Por supuesto, esto es ofensivo para todos los igualitarios, por lo que nuestra cultura se ha rebelado contra el concepto de autoridad y sumisión en el matrimonio «.

También ha afirmado que las mujeres deben someterse a la protección de los hombres o, de lo contrario, piden ser violadas:

«Las mujeres que rechazan la protección de sus padres y maridos deben buscarla en la policía. Pero las mujeres que insisten genuinamente en ‘ninguna protección masculina’ son en realidad mujeres que están de acuerdo tácitamente en la conveniencia de la violación» (Douglas Wilson, Her Hand in Marriage, p. 13)

El complementarismo degenerado y la sumisión de la mujer enseñado por estos teólogos neocalvinistas ha llegado a extremos peligrosos. A principios de la década de 2000, un adolescente de la iglesia de Doug Wilson fue preparado y agredido por un joven que estaba bajo la formación pastoral de Wilson. Wilson, sin embargo, no lo informó a la policía. Es más, Wilson permitió que el violador continuara como miembro de la iglesia e impidió que la víctima tomara la comunión. Wilson desestimó las acusaciones de abuso alegando que la relación fue consensuada y aprobada por los padres de Greenfield como un «noviazgo tonto». La víctima se presentó públicamente como Natalie Greenfield. y dijo: «Christ Church luchó por él con uñas y dientes», pero su voz fue silenciada por Wilson y el liderazgo de la iglesia. (Véase: https://www.reddit.com/r/FundieSnarkUncensored/comments/mputk9/unprotected_women_deserve_to_be_raped_doug_wilson/)

Aunque Wilson, Piper y otros defienden la teología machista que llaman complementarianismo conservador, la realidad es que su teología es dañina, violenta los derechos de las mujeres y conduce a su abuso. Ahora bien, Piper y Wilson no son los únicos que piensan de esa manera. En 2013, el pastor bautista “y reformado” estadounidense Steven J. Cole concluyó en un sermón que «una esposa puede necesitar someterse a algún abuso». «La pregunta difícil es», escribió, «¿cuánto? Mi opinión es que una esposa debe someterse al abuso verbal y emocional, pero si el esposo comienza a dañarla físicamente, debe llamar a las autoridades civiles o eclesiásticas.”

«Aunque el abuso físico no es una base bíblica para el divorcio, aconsejaría la separación en algunos casos para proteger a la esposa mientras el esposo controla su temperamento. Pero incluso en tales situaciones, una esposa cristiana no debe provocar la ira de su esposo y ella debe mostrar un espíritu amable «. (Véase: https://www.abc.net.au/news/2017-07-18/domestic-violence-church-submit-to-husbands/8652028?nw=0&r=HtmlFragment&fbclid=IwAR3l2YmlrxJy6evDX8s3FxyNPs6pE9oQNrMzl7lF5rpKjvtNguP8_WkMZ3c)

DE NUEVO JOHN MACARTHUR Y SUS DISCÍPULOS

En 2019 los feeds de Facebook y Twitter se iluminaron ante la controversia surgida por los comentarios del pastor John MacArthur en contra de Beth Moore quien, intentando humillarla en un acto público, le dijo a esta que debería dejar de predicar e «irse a casa». ¿La razón? Ella es mujer. MacArthur se sentó en un panel de ministros exclusivamente masculinos que se burlaron abiertamente de Moore por el hecho de ser una mujer predicadora.

Moore respondió diciendo: «Esto es lo hermoso de todo esto y lo digo con absoluto respeto. No tienes que dejar que te sirva. Esa será tu elección. Servir o no a Jesús no depende de ti. Si te sirvo ciertamente lo es. De una forma u otra, te estimo como mi hermano en Cristo » (Véase: https://www.crosswalk.com/faith/women/the-ugly-truth-the-macarthur-moore-controversy-reveals.html)

Esta, sin embargo, no fue la primera vez que MacArthur se alborota en un intercambio que se asemeja más a un juego de beber en un bar, que a una conversación teológica ilustrada entre ministros. MacArthur es famoso por detestar no solo a los pentecostales y la obra del Espíritu Santo en nuestros días. MacArthur es también un declarado misógino. La controversia siguió y ante burlas, acoso e intimidación dentro de su propia denominación (bautistas del sur), Beth Moore decidió abandonar su antigua denominación y proseguir su ministerio de enseñanza. Pero ¿por qué toda una denominación dirigida exclusivamente por hombres se volcó en contra de esta valiente maestra y predicadora? La respuesta resulta incómoda: En los últimos años, Moore se ha convertido en una voz esencial sobre el tema de la misoginia y el abuso sexual en la iglesia. Como sobreviviente de abuso sexual, ella desafió las estructuras de poder masculino en la denominación bautista del sur, de la cual es miembro desde hace mucho tiempo, que han permitido que el abuso se propague como un cáncer.

La actitud de MacArthur no nos extraña. Él no solo es abiertamente misógino, sino también encubridor de delitos y violaciones a mujeres. El 18 de septiembre de 2017, la bloguera Marci Preheim compartió la historia de Jane (seudónimo), una estudiante universitaria de maestría que fue drogada y luego violada en 2006. La noticia generó un gran revuelo en las redes sociales, ya que involucraba a la iglesia e instituciones teológicas del pastor John MacArthur: Grace Community Church (GCC), The Master’s University (TMU) y The Master’s Seminary (TMS). En ese tiempo, John MacArthur no solo era el pastor de Grace Community Church, sino también el presidente tanto de The Master’s University como de The Master’s Seminary (Véase: https://spiritualsoundingboard.com/2017/09/22/janes-account-of-rape-response-of-masters-university-to-her-claims-and-a-breaking-development-confirming-details-doyouseeus/).

¿Cuál fue la respuesta de John MacArthur y The Master’s University (TMU) y The Master’s Seminary (TMS)? Inicialmente negarlo, luego minimizarlo. Pero ¿puede algo así ser minimizado? La deshonestidad y dudosos valores morales de John MacArthur resultan más que evidentes. Personalmente, creo que MacArthur está sobrevalorado en el ámbito teológico (él ni siquiera escribe sus libros. Alguien más lo hace por él y MacArthur solo les coloca su nombre y se enriquece. Véase: https://www.patheos.com/blogs/euangelion/2014/03/do-we-need-a-code-of-ethics-for-mega-pastors-who-write/) y por qué la gente lo respeta a la luz de todo esto me desconcierta profundamente.   

Más información sobre los casos de violación en The Master’s University (TMU) y The Master’s Seminary (TMS), puede hallarse en:

The Tragic Story of a Rape Victim from the Masters College as Led by John MacArthur Who was Allegedly Ordered to Repent to her Rapist for Inciting her Sexual Assault for being a Woman, disponible en: https://wonderingeagle.wordpress.com/2017/09/20/the-tragic-story-of-a-rape-victim-from-the-masters-college-as-led-by-john-macarthur-allegedly-who-was-kicked-out-and-ordered-to-repent-to-her-rapist-for-inciting-her-sexual-assault-for-being-a-woman/

Jane’s Traumatic Rape and Subsequent Mistreatment at John MacArthur’s ‘The Master’s College’ (now University), disponible en: http://thewartburgwatch.com/2017/09/23/janes-traumatic-rape-and-subsequent-mistreatment-by-officials-at-the-masters-college-now-university/

MÁS COMÚN DE LO QUE PENSAMOS

Lo más vergonzoso de todo esto es que estos personajes famosos del evangelicalismo han logrado normalizar esta forma de pensar sobre el abuso y la violencia hacia la mujer. Mientras señalamos con dedo de escarnio a los curas pedófilos del catolicismo romano, los evangélicos ocultamos bajo la alfombra nuestra propia podredumbre. Otros, en cambio, se sienten orgullosos de defender lo indefendible. En 2016, el evangelista estadounidense Kirk Cameron (más conocido por sus papeles en la serie de películas Left Behind: The Movie [Dejados atrás: La película] y Fireproof [Prueba de fuego]) dijo al periódico Christian Post:

«Las esposas deben honrar, respetar y seguir el ejemplo de su esposo, no decirle a su esposo cómo debería ser un mejor esposo… Cuando cada persona hace bien su parte, independientemente de cómo la esté tratando su cónyuge, hay esperanza de un cambio real en su matrimonio». (Véase: https://www.abc.net.au/news/2017-07-18/domestic-violence-church-submit-to-husbands/8652028?nw=0&r=HtmlFragment&fbclid=IwAR3l2YmlrxJy6evDX8s3FxyNPs6pE9oQNrMzl7lF5rpKjvtNguP8_WkMZ3c)

Tal forma de pensar es común en el evangelicalismo estadounidense, un evangelicalismo de orientación calvinista que busca enquistarse en el evangelicalismo latinoamericano. Esto puede evidenciarse en la abundante literatura evangélica de tal orientación, la cual tiene a afirmar que el éxito matrimonial se basa en la sumisión femenina. En mucha literatura evangélica, sobre todo en aquella enmarcada dentro de la tradición neo-reformada, la sumisión es la base sobre la que se juzga o se elogia a las mujeres. Muchos movimientos modernos (sobre todo aquellos derivados de la teología calvinista) buscan restaurar en las iglesias de hoy el viejo modelo puritano de matrimonio, caracterizado por un sólido liderazgo del hombre, acompañado de una clara sumisión femenina y roles públicos limitados para las mujeres.

Como bien lo señalara Kristin Kobes Du Mez, profesora de historia en la Calvin University y autora de “Jesus and John Wayne: How White Evangelicals Corrupted a Faith and Fractured a Nation”, los evangélicos estadounidenses han trabajado durante décadas para reemplazar al Jesús de los Evangelios con un ídolo de masculinidad áspera y nacionalismo cristiano el cual sostiene la creencia de que Estados Unidos es la nación elegida por Dios y debe ser defendida como tal, caracterizado por actitudes de desprecio y superioridad hacia los no cristianos y posturas extremistas sobre la inmigración, la raza, el uso de armas y el rol de la mujer (Véase: https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2021/10/evangelical-trump-christians-politics/620469/?fbclid=IwAR359yvYbjljtVk-kckmwvT2KkJij2J2V5JhGWJ0ckZDPUzp2LJbY-_L1V0, así como el libro: “Jesus and John Wayne: How White Evangelicals Corrupted a Faith and Fractured a Nation”, disponible en: https://www.amazon.com/-/es/Kristin-Kobes-Du-Mez/dp/1631495739).  

¿CÓMO ESTO NOS AFECTA COMO PENTECOSTALES?

¿Logra el pentecostalismo escapar de tal acusación? No, no lo hace. Principalmente por haberse dejado influir por el complementarianismo promovido hoy en día por ciertos sectores tradicionalistas en el ala reformada y neocalvinistas del protestantismo.

La sumisión femenina se promociona en el pentecostalismo de hoy como una panacea para los problemas matrimoniales: si las mujeres oran, son deferentes y se someten, habrá esperanza. La cultura del autosacrificio puede ser tan fuerte que se presta a cierto “masoquismo». A muchas mujeres pentecostales se les aconseja separarse, pero nunca divorciarse ni volverse a casar. Ante las denuncias de abuso y luego de sesiones de consejería, muchos pastores les han dicho a sus miembros mujeres abusadas que se vayan a casa y “hagan el amor” con maridos que las atormentan y aterrorizan. El sexo se promociona como una respuesta para muchas enfermedades maritales. ¿De dónde provienen tan nefastas ideas? Muy probablemente de la cultura local, pero también de esa teología errada que hemos permitido que entre en sus filas.

EL PENTECOSTALISMO LE DEBE MUCHO A LAS MUJERES

Los pentecostales deberíamos dejar de leer. Sí, leíste bien. Deberíamos dejar de leer todos esos libros que pervierten nuestra fe y pretenden modificar o pervertir nuestro sistema de creencias. El problema es que muchos pentecostales han hecho de John MacArthur, John Piper, Paul Washer, Doug Wilson, y en Latinoamérica, a Miguel Núñez y Sugel Michelen, sus referentes; incluso en lo que a noviazgo, relación matrimonial y roles de género se refiere. Personajes cuyas doctrinas se nos venden como “sana doctrina”, pero que no siempre son lo que parece, ya que a veces son distorsiones del verdadero mensaje bíblico.

Las ideas distorsionadas de complementarianismo que tales individuos sostienen está destruyendo vidas y ministerios. Dividiendo iglesias e intentando destruir el llamado de numerosas hermanas que han dicho “Heme aquí, envíame a mí” a la voz del Señor. Esta es, como dijera Doug Wilson, la verdadera “pestilencia” que está infectando las filas pentecostales.

El pentecostalismo, desde sus orígenes, ha favorecido el igualitarismo. Hoy, gracias a la influencia neocalvinista, las cosas han ido cambiando. Tal cambio, sin embargo, debe ser frenado. El igualitarismo ministerial entre el hombre y la mujer, característico del Movimiento Pentecostal, tiene sus raíces en el Movimiento de Santidad a partir del cual se originó el pentecostalismo moderno. Dicho movimiento era muy activo en trabajos de justicia social, pero no se limitaba sólo a esto, también incluía varios ministerios de compasión, trabajo interracial, templanza, y el voto femenino.

NUESTRO LEGADO DE SANTIDAD E IGUALITARISMO

A partir de 1850, en especial, el movimiento de Santidad produjo un número de mujeres que ministraron como evangelistas, líderes de estudio bíblico e incluso como obispos. Con este tipo de trasfondo, era de esperarse que las mujeres jugaron un papel significativo en el movimiento pentecostal en Estados Unidos. Y así fue. Charles Fox Parham entrenó mujeres para el ministerio en el Movimiento de la Fe Apostólica desde 1900 en adelante. Su cuñada, Lilian Thistlewaite, mantuvo reuniones por su propia cuenta a lo largo del Medio Este y apareció junto a Parham en reuniones ampliadas en otros lugares. Parham comisionó a un número de mujeres para establecer iglesias y servir como pastoras.

El predicador afroamericano William Joseph Seymour llevó consigo el Movimiento de Fe Apostólica a Los Ángeles en 1906. Su Misión de la Calle Azusa rápidamente se hizo conocida como una congregación interracial liderada por un pastor afroamericano, con mujeres capaces y hombres proveyendo liderazgo y alcance. La misión fue incluso ridiculizada por el periódico Los Angeles Evening, por considerar que el emergente movimiento pentecostal violaba la enseñanza de Pablo en 1 de Corintios 14:34 respecto al silencio de la mujer.

Los primeros pentecostales entendieron este versículo dentro de un contexto histórico y cultural, pero no como una directriz global. Estaban mucho más cautivados por la promesa hecha en Joel 2:28-29 que en los “últimos días” Dios derramaría de su Espíritu sobre toda carne, incluyendo hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, libres y esclavos por igual. Según Hechos 2:17-18, Pedro apeló a estos versículos en el día de Pentecostés y los pentecostales encontraron en esto la justificación para que tanto mujeres como hombres proclamaran el evangelio. Esta posición fue alentada por la apelación de 1 Corintios 12:11, que indica que el Espíritu Santo entrega dones de forma individual, y por Gálatas 3:28 que apunta sobre la igualdad de género en la iglesia.

El Pastor Seymour le dio la bienvenida a mujeres en el púlpito de la Calle Azusa, proveyó de credenciales a mujeres y hombres, y los envió fuera como misioneros y plantadores de iglesias. Publicó su compromiso en las siguientes palabras: “Es contrario a las escrituras que las mujeres no tengan su parte en el plan de salvación al que han sido llamadas por Dios. No tenemos derecho a obstaculizar su camino, sino que a ser hombres de santidad, pureza y virtud, levantando el estandarte y alentando a las mujeres en su trabajo, y Dios nos honrará y bendecirá como nunca antes. Es el mismo Espíritu Santo el que está en las mujeres y en los hombres”.

Con el apoyo de Seymour, la señora Florence Crawford se hizo responsable de la extensión de la Misión a lo largo de la costa este llegando tan lejos como a Minneapolis. La hermana Crawford se convirtió así en la fundadora de la Iglesia de Fe Apostólica (Portland, Oregón) con congregaciones en Estados Unidos, Escandinavia y el este de África. La señora Emma Cotton, una mujer afroamericana, fundó al menos ocho congregaciones pentecostales en Los Ángeles, el Valle de San Joaquín, y Oakland, antes de entregársela a la Iglesia de Dios en Cristo. ¡Gloria a Dios por la vida de nuestras queridas y fieles hermanas!

QUE TALES IDEAS ERRÓNEAS NO TENGAN CABIDA EN NUESTRAS IGLESIAS PENTECOSTALES

La existencia de la intolerancia contra las mujeres en nuestro mundo, y con demasiada frecuencia en la iglesia, no puede negarse. Pero no hay lugar para semejante actitud en el cuerpo de Cristo. Aunque las actitudes de la sociedad secular, basadas en prácticas y tradiciones de largo tiempo, han influido en la aplicación de principios bíblicos a circunstancias locales, los pentecostales creemos que es nuestro deber ayudar a redimir a las culturas que están en desacuerdo con los principios del Reino. Y redimir la cultura, en este caso, implica decir la verdad contra el lado oscuro del complementarianismo y sus oponentes.

Sí, presumirán de galantería. Hablarán de noviazgo bíblico. Incluso presumirán sus historias de matrimonios puritanos loables y vociferarán que su modelo es el modelo bíblico de sumisión. Dirán que solo su sistema es el único que garantiza la verdadera masculinidad y femineidad bíblico, pero del dicho al hecho, hay mucho trecho.  

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s