Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo, Expiación Vicaria

Expiación Limitada, la gran mentira | ¿Qué dicen los escritos de Juan?

La doctrina cristiana de la expiación de Jesucristo es sin duda una cuestión primordial en el plan de salvación. La doctrina cristiana de la expiación afirma que Cristo es la satisfacción y reparación del pecado de la humanidad ante Dios. Cristo hace posible la reconciliación entre el hombre y Dios gracias a su muerte sustitutiva, a través de la cual cargó con nuestros pecados y el castigo debido por los mismos (1 Pedro 2:24; Hebreos 9:28). Algunos cristianos sugieren erróneamente que Cristo simplemente llevó el castigo del hombre y no sus pecados reales. Sin embargo, tal afirmación resulta bíblicamente insostenible. La Biblia afirma claramente que Cristo cargó con los pecados de las personas (Isaías 53: 6, 11, 12), y él cargó con su sufrimiento y castigo; lo cual es visto poderosamente en Isaías 53, donde él experimenta sufrimiento por las transgresiones de su pueblo y Dios carga en él el pecado de todos nosotros. Jesús llevó tanto el castigo como los pecados de todos cuando se convirtió en pecado por causa nuestra (2 Corintios 5:21).

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Historia de la Iglesia, Historia del Protestantismo

Calvinismo: Deformando el cristianismo histórico

¿Es el calvinismo la restauración moderna de la doctrina y prácticas de la Iglesia Primitiva? ¡Absolutamente no! Ya sea que sus defensores lo admitan o no, afirmar que el calvinismo es la misma fe enseñada por Jesús y sus apóstoles no solo es arrogante, sino una deshonestidad total. Una deshonestidad que, por cierto, muchos “cristianos reformados” están dispuestos a cometer.

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Influencia gnóstica en la teología calvinista

Como cualquier historiador serio del cristianismo podrá constatar, Agustín de Hipona, el verdadero padre de calvinismo, fue él mismo un gnóstico maniqueo durante casi una década antes de convertirse al catolicismo. En general, se piensa que Agustín desarrolló su teología sobre la predestinación después de debatir con Pelagio (354-420/440), Sin embargo, estudios recientes sugieren que la doctrina de la Predestinación de Agustín fue desarrollada a partir de los debates de Agustín con los maniqueos, en términos de la inevitabilidad de ordenamiento cósmico divino y del mal personal (soberanía divina, si se quiere).

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Desesperación y vicio de seguridad, las dos caras del calvinismo

Por: Fernando Ernesto Alvarado. La seguridad de la salvación fue una preocupación central y motivadora de la Reforma protestante. Martín Lutero buscó seguridad en el sacramento de la penitencia, pero fue en vano. Finalmente lo encontró en su descubrimiento de la justificación solo por gracia a través de la fe sola. Esta preocupación por la… Sigue leyendo Desesperación y vicio de seguridad, las dos caras del calvinismo

Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Libre Albedrío

C. S. Lewis, arminianismo y libre albedrío (II)

Históricamente los calvinistas han caricaturizado la teología arminiana presentándola como un sistema doctrinal que rechaza la soberanía divina en preferencia del albedrío o libertad humana. Esta falsa descripción del arminianismo se encuentra con frecuencia en la literatura calvinista, la cual, prejuiciosa y deshonestamente, suele clasificarnos como un sistema herético, antropocéntrico y semipelagiano. La verdad en todo esto es que los arminianos no negamos la soberanía de Dios. El arminianismo clásico afirma tanto la soberanía de Dios como el libre albedrío humano libertario.

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Arminianismo, credos, confesiones y catecismos

Ante los ataques de sus enemigos que lo acusaban de pelagianismo, Jacobo Arminio siempre insistió en que sus enseñanzas se enmarcaban dentro de los límites de los credos de la iglesia reformada, particularmente del Catecismo de Heidelberg y la Confesión Belga. No obstante, y a pesar de tal adhesión, de todos es conocido que Arminio jamás vio tales confesiones como infalibles. Arminio se opuso a la idea de que las normas doctrinales escritas por los hombres pudieran tener autoridad sobre el sistema de predicación y creencia de la iglesia.

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La Confesión Arminiana de 1621

En 1621, dos años después de que sus esperanzas de un debate libre y abierto se desvanecieran en el Sínodo de Dort, los colegas y estudiantes de Jacobo Arminio, dirigidos por Episcopius, publicaron la “Confesión o Declaración de los Pastores, que en la Federación Belga son llamados Remonstrantes, sobre los principales artículos de la religión cristiana”. Esta, la primera y quizás la más importante de las confesiones arminianas, escrita por Simon Episcopius (sucesor de Arminius en la Universidad de Leiden y líder del partido Remonstrante en Dort) y luego aprobada en una reunión de pastores Remonstrantes, proporcionó no solo una defensa de la "cinco puntos del arminianismo" condenados en Dort, sino también una declaración sucinta de toda su teología. Esta Confesión de Fe nos permite conocer de primera mano la teología de los líderes arminianos originales sin las interpretaciones intervinientes, y generalmente parciales, de sus oponentes o admiradores posteriores.

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Dort, el Sínodo de la vergüenza

El Sínodo de Dort fue un sínodo nacional que tuvo lugar en Dordrecht, en Holanda entre 1618-1619, por la Iglesia Reformada Holandesa, con el objetivo de regular una seria controversia en las Iglesias Holandesas iniciada por el ascenso del Arminianismo. Los cánones surgidos de este sínodo son, junto con la Confesión Belga y el Catecismo de Heidelberg, la base teológica de las iglesias reformadas en gran parte del mundo, y aunque este sínodo es visto por los calvinistas como emblemático y representativo de su fe, es también un testimonio claro de la otra cara del calvinismo: Su intolerancia hacia otras confesiones, su arrogancia religiosa y su omnipresente desprecio hacia aquellos que piensan diferente; características todas ellas, que los llevaron incluso a cometer el supremo pecado contra otro ser humano: El asesinato.

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¿Predestinación o predeterminismo?

Dios quiere que todos los seres humanos sean salvos, verdad que la Biblia presenta repetidas veces (Lucas 19:10; Juan 3:16; Romanos 10:11–13; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 22:17). El propósito salvador eterno de Dios fue expresado por el propio Jesús: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10); es decir, que Él quiere salvar a todos los seres humanos. Lamentablemente, algunas tradiciones cristianas han llegado a un concepto tal de la soberanía de Dios, que afirma que solo un número limitado de seres humanos pueden responder al ofrecimiento hecho por Dios en cuanto a la salvación. Estas tradiciones sostienen además que el sacrificio expiatorio de Cristo no está destinado a todos. Dan por sentado que la soberanía de Dios decretó desde la eternidad pasada la elección exclusiva de un número limitado de personas para la salvación.