Gobiernos Humanos, Religión y Política

La alianza con el Estado, el mayor peligro para la Iglesia

Contrario a lo que muchos piensan, la mayor amenaza para la vitalidad del cristianismo no es la persecución, con su constante amenaza de muerte y sufrimiento. En el siglo II, Tertuliano, uno de los padres de la iglesia, llegó a la sorprendente conclusión de que “la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia”. Y Tertuliano estaba en lo correcto. Sorprendentemente, los contextos de discriminación contra los cristianos no suelen tener el efecto de debilitar el cristianismo; en algunos casos, la persecución incluso fortalece a la iglesia. Esto se debe a que la persecución religiosa no permite que los cristianos se vuelvan complacientes. Por supuesto, en algunos casos la persecución de los cristianos ha hecho mucho daño al cristianismo, como ocurrió en el siglo VII en el Norte de África, en el siglo XVII en Japón, en el siglo XX en Albania y actualmente en Irak. No obstante, en muchos otros contextos de discriminación y persecución (salvo por la violencia genocida) la iglesia ha desafiado las probabilidades, no solo sobreviviendo, sino en algunos casos incluso prosperando. En estos entornos los creyentes vuelven a la fe como fuente de fortaleza, y esta devoción atrae a los de fuera.

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¿Súper fe, imprudencia o fanatismo?

En estos días de crisis sanitaria hemos podido ver la influencia que está teniendo la religión y la fe en lo que está pasando y lo que podría pasar con el coronavirus. Aunque no sabemos cuánto tiempo más estarán cerradas las iglesias o las personas sufrirán durante la pandemia de coronavirus. Sin embargo, sabemos que las personas de fe han perseverado y vencido en el pasado y lo harán otra vez hoy y en el futuro. Nuestras comunidades pueden experimentar pérdidas trágicas, pero también podremos escuchar testimonios dramáticos de sanidad. Necesitamos orar los unos por los otros. Necesitamos animarnos unos a otros. Necesitamos cuidarnos unos a otros, especialmente a los más vulnerables (niños, ancianos y enfermos crónicos). Pero, sobre todo, nuestras iglesias deben seguir el ejemplo de quienes nos precedieron para mantenerse a salvo personalmente y obedecer las pautas que mantienen a otros a salvo. Si podemos hacer esto, lo lograremos. Nuestras convicciones religiosas no deben ser motivo de imprudencia; el fanatismo religioso jamás debe tomar el lugar de la fe.

El Salvador, Gobiernos Humanos, Política

¡Dios te salve, patria sagrada!

Poner la confianza en los gobiernos de este mundo y en sus líderes es una causa perdida y la iglesia no debe participar de ello. Este mundo caído no tiene soluciones eternas. Es más, la Biblia declara que las alianzas con el poder mundano están en contra de su voluntad: "Sabemos que somos hijos de Dios, y que el mundo entero está bajo el control del maligno." (1 Juan 5:19, NVI)