La teología clásica ha luchado, desde sus primeros siglos, con la aparente paradoja entre la impassibilitas Dei (la impasibilidad de Dios) y la revelación escritural de un Dios profundamente emocional, compasivo y apasionado. Por un lado, la tradición filosófica griega, filtrada en los primeros escritos patrísticos, insistía en que Dios, como Ser perfecto e inmutable (cf. Mal 3:6; Sant 1:17), no podía ser afectado por emociones humanas, pues estas suponen cambio y potencialidad. Por otro lado, las Escrituras presentan a un Yahvé que se duele (Gén 6:6), que ama con "amores eternos" (Jer 31:3), que se enoja (Sal 7:11) y que, en Cristo, llora ante la tumba de Lázaro (Jn 11:35). Esta tensión no es mera abstracción doctrinal, sino que tiene implicaciones vitales para la espiritualidad pentecostal, que celebra la experiencia íntima con un Dios cercano, sensible al clamor y movido por la intercesión.
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Lisney de Font, Ministerios Ebenezer y la herejía de la cuadridimensión de Dios
La llamada "Cuadridimensión de Dios" es una doctrina heterodoxa promovida por los Ministerios Eben Ezer, así por otros grupos heréticos adscritos al movimiento de la Nueva Reforma Apostólica y el neopentecostalismo. Esta herejía, que cuenta ya con ya varias décadas de existencia, propone una estructura cuaternaria de la Divinidad, añadiendo un cuarto elemento a la Trinidad cristiana tradicional (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Aunque sus defensores no siempre explicitan quién o qué constituye esta "cuarta dimensión", todo parece apuntar a un principio cósmico adicional (similar a concepciones esotéricas o gnósticas).
¿Se puede tener dones carismáticos sin el Bautismo en el Espíritu Santo? Una respuesta bíblica y equilibrada
Los dones del Espíritu Santo son manifestaciones de la gracia divina que pueden operar desde el momento de la conversión, sin que esto contradiga la teología pentecostal del bautismo en el Espíritu. La Biblia muestra que el Espíritu actúa con libertad, distribuyendo dones según su voluntad (1 Corintios 12:11), mientras que el bautismo pentecostal sigue siendo una experiencia poderosa para la vida cristiana. Es necesario reconocer la obra temprana del Espíritu en los creyentes, sin dejar de esperar y buscar la plenitud del bautismo en el Espíritu Santo.
El lavatorio de pies: ¿Una práctica normativa en la fe cristiana?
El lavatorio de pies es una práctica que ha generado discusión y reflexión en el ámbito teológico y eclesial. Aunque algunos grupos cristianos lo consideran un sacramento o una práctica normativa, un análisis bíblico y teológico cuidadoso revela que no fue instituido por Jesús como un mandamiento obligatorio para la Iglesia, sino como un acto simbólico de humildad y servicio.
Historia de los Avivamientos Pentecostales del siglo XX: El Avivamiento en Noruega y Suecia (1907-1910)
El avivamiento que sacudió Noruega y Suecia entre 1907 y 1910 fue un fenómeno espiritual profundo y transformador que dejó una huella indeleble en la historia del cristianismo en Escandinavia. Este movimiento, caracterizado por un fervor pentecostal y una búsqueda apasionada de la presencia de Dios, no solo renovó la fe de miles de creyentes, sino que también sentó las bases para el crecimiento del pentecostalismo en Europa.
Historia de los Avivamientos Pentecostales del siglo XX: El Avivamiento Metodista en Corea como precursor del Avivamiento de Pyongyang
En algunos medios “pentecostales” que promueven la introducción de la teología reformada en el pentecostalismo, a menudo se utiliza el Avivamiento de Pyongyang (1907), un movimiento principalmente presbiteriano, para promover la validez de un "pentecostalismo reformado". Tal pretensión, sin embargo, es falaz porque ignora el contexto histórico y espiritual que lo precedió. Este avivamiento no surgió en un vacío, sino que fue profundamente influenciado por el avivamiento metodista anterior, el cual enfatizó la santificación, la experiencia del Espíritu Santo y la oración ferviente. Los metodistas, con su teología wesleyana, prepararon el terreno espiritual y doctrinal para lo que ocurriría en Pyongyang. Por tanto, atribuir el avivamiento únicamente a una tradición reformada o presbiteriana es omitir la raíz metodista que lo precedió y, en gran medida, lo hizo posible.
Historia de los Avivamientos Pentecostales del siglo XX: El Avivamiento de Pyongyang (Corea, 1907)
El Avivamiento de Pyeongyang, ocurrido en 1907 en la ciudad de Pyeongyang (hoy parte de Corea del Norte), es recordado como uno de los eventos más transformadores en la historia del cristianismo coreano y un hito que resonó en el movimiento pentecostal a nivel global. Este despertar espiritual no fue simplemente un momento de fervor religioso pasajero, sino una experiencia profunda que tocó el corazón de miles de personas, renovando sus vidas y redefiniendo el rumbo de la iglesia en Corea. Fue un tiempo en el que el cielo pareció abrirse sobre una nación en crisis, y el Espíritu Santo se movió de manera poderosa, dejando una huella imborrable en la fe de quienes lo vivieron.
Historia de los Avivamientos Pentecostales del siglo XX: El Avivamiento en la Misión de Mukti (India)
El avivamiento de la Misión de Mukti, liderado por Pandita Ramabai a principios del siglo XX en India, representa uno de los movimientos espirituales más significativos y menos reconocidos fuera del contexto occidental. Este fenómeno, ocurrido casi simultáneamente con el avivamiento de la Calle Azusa en Los Ángeles (1906-1909), no solo marcó un hito en la historia del cristianismo en Asia, sino que también evidenció la universalidad del pentecostalismo como un movimiento global.
Historia de los avivamientos pentecostales del siglo XX: El Avivamiento de Gales
A principios del siglo XX, un fuego espiritual se encendió en diferentes rincones del mundo, transformando vidas, comunidades y el curso de la historia religiosa. A través de esta serie de artículos queremos invitarte a explorar los avivamientos pentecostales que surgieron casi simultáneamente en lugares tan distantes como Los Ángeles, Gales, India, Corea, Chile y África. Aunque cada uno de estos movimientos tuvo sus propias características culturales y contextos únicos, todos compartían un elemento en común: una experiencia profunda y transformadora con el Espíritu Santo.
El pretexto de la «American Religion» como forma de crítica al pentecostalismo clásico
En el ámbito teológico contemporáneo, el pentecostalismo clásico, particularmente en su vertiente evidencialista, ha sido objeto de críticas recurrentes bajo el pretexto de ser un producto de la llamada "American Religion". Este término, popularizado por Harold Bloom en su obra The American Religion: The Emergence of the Post-Christian Nation (1992), describe una forma de religiosidad caracterizada por el individualismo, el pragmatismo y la búsqueda de experiencias espirituales intensas, típica de la cultura estadounidense. Sin embargo, lo que muchos críticos no parecen reconocer es que el movimiento que hoy busca reformar—o, en términos más crudos, "infectar"—al pentecostalismo, es decir, el nuevo calvinismo, es en sí mismo un producto de esa misma "American Religion" que tanto denuncian. Sobra decir que las críticas al pentecostalismo clásico bajo este pretexto no solo son selectivas, sino también hipócritas, ya que el nuevo calvinismo, lejos de ser una alternativa "pura" o "universal", es igualmente un fenómeno profundamente estadounidense.