El presente artículo examina tres afirmaciones recurrentes en la apologética unicista modalista: (1) que Calixto I y Praxeas fueron la misma persona; (2) que el Concilio de Nicea fue “monarquiano”; y (3) que gran parte del Occidente cristiano era monarquiano. Mediante un análisis histórico-patrístico, exegético, lógico y teológico, se muestra que tales afirmaciones carecen de fundamento documental sólido, confunden categorías históricas y no resisten el testimonio bíblico. Se muestra, además, que la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no es un añadido tardío: late en el bautismo, en la oración y en la confesión de los cristianos desde el siglo I, mucho antes de Nicea. Se concluye que el unicismo modalista no representa la fe normativa de la Iglesia primitiva, sino una corriente herética combatida por autores como Tertuliano, Hipólito y Novaciano, y que la doctrina trinitaria —culminada en la noción de perichōrēsis— ofrece una síntesis más coherente del testimonio bíblico sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Categoría: Sabelianismo
Lisney de Font, Ministerios Ebenezer y la herejía de la cuadridimensión de Dios
La llamada "Cuadridimensión de Dios" es una doctrina heterodoxa promovida por los Ministerios Eben Ezer, así por otros grupos heréticos adscritos al movimiento de la Nueva Reforma Apostólica y el neopentecostalismo. Esta herejía, que cuenta ya con ya varias décadas de existencia, propone una estructura cuaternaria de la Divinidad, añadiendo un cuarto elemento a la Trinidad cristiana tradicional (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Aunque sus defensores no siempre explicitan quién o qué constituye esta "cuarta dimensión", todo parece apuntar a un principio cósmico adicional (similar a concepciones esotéricas o gnósticas).