En su intento por defender la soberanía de Dios a niveles antibíblicos, los calvinistas han creado un “dios” muy diferente del Dios de la Biblia. De hecho, la versión calvinista de Dios es, en muchos sentidos, el verdadero villano de la historia humana, no el diablo mismo. ¿Por qué? Porque en la versión de Dios que nos presenta el calvinismo es Éste, y no el diablo, el verdadero autor del mal. El diablo es apenas un pobre peón en este juego macabro y cruel, donde la libertad y el albedrío de los seres creados es pura ilusión.
Autor: pensamientopentecostalarminiano
¿Dos pueblos y dos planes de salvación?
Como buenos cristianos, sustentados en el principio de la sola Escritura, debemos aceptar, más allá de nuestros prejuicios o preferencias, que hay un solo pueblo de Dios (la iglesia) y no dos. Y que no hay dos caminos o planes de salvación, sino uno: Solo Cristo, solo por fe, solo por gracia. Y sobre todo, sin distinción étnica. Este único plan redentor, por medio de la fe en Cristo, es el único capaz de dar verdaderamente la gloria solo a Dios (Juan 14:6, 1 Timoteo 2:5)
Israel, Palestina y el derecho divino sobre la Tierra Santa
¿Con quién deberían alinearse los cristianos en el conflicto judeo-palestino? ¿A favor de Israel, o de Palestina? La verdad es: Con ninguno (y con ambos a la vez). ¿Tiene Israel un derecho divino sobre el territorio que ocupa actualmente? Ese es un tema complejo que te invito a estudiar en este artículo.
A propósito de Palestina
El sufrimiento de los cristianos de Palestina debería ser suficiente para hacer reflexionar a aquellos sectores cristianos que, por una cuestión de racismo, islamofobia o simple ignorancia, siguen defendiendo lo indefendible. Lastimosamente no es así. Pareciera que los evangélicos hemos olvidado que los palestinos valen lo mismo a la vista de Dios que los judíos y merecen igual amor, compasión, misericordia y oración de parte de la Iglesia. No solo orando por Israel agradas a Dios, "porque con Dios no hay favoritismos" (Romanos 2:11). Tampoco eres mejor cristiano porque desees la desaparición de Palestina, pues "Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia" (Hechos 10:34-35).
¿Tenemos la obligación cristiana de recibir una vacuna contra el COVID-19?
Millones de creyentes evangélicos alrededor del mundo no tienen intención de vacunarse contra la COVID-19. En su decisión influyen los principios de la fe y la desconfianza en la ciencia. Las convicciones espirituales profundamente arraigadas o los argumentos contra fácticos pueden variar. Pero dentro del movimiento evangélico, las razones para no vacunarse se han extendido tan rápidamente como el virus que los funcionarios de salud pública esperan vencer mediante la inmunidad de grupo.
¿Teóricos de la Palabra? ¡Dios busca hacedores!
El estudio de la Palabra de Dios debería ser nuestra meta de vida; sin embargo, estudiar la Palabra de Dios por el mero hecho de obtener conocimiento no tiene mucho mérito. Muchos jóvenes teólogos estudian la Biblia por el simple hecho de sentirse eruditos, ser reconocidos, parecer cristianos intelectuales, o por el placer de ganar debates; pero jamás los verás haciendo nada en su iglesia o en su vida más allá de la pantalla de un ordenador, tablet o smartphone. Muchos incluso llenan seminarios y universidades, ostentan títulos, presumen de maestrías y hasta doctorados, pero tampoco hacen nada por el avance del Reino. Adquirieron conocimiento y lo volvieron infructuoso. Jamás usaron su conocimiento para algo que sirviera en el mundo real.
Dispensacionalismo Progresivo, ¿Un acercamiento a la Teología del Pacto?
Pocos sistemas de interpretación son tan populares (y a la vez tan cuestionados) como el dispensacionalismo. Las críticas a dicho sistema son múltiples, variadas y bien fundamentadas. Estas provienen, sobre todo, del sector reformado. Pero ¿en qué consiste el dispensacionalismo? De forma simplista, puede decirse que el dispensacionalismo es un sistema teológico que enfatiza la interpretación literal (a veces hiperliteral) de la profecía bíblica, reconoce una distinción entre Israel y la Iglesia, y organiza la Biblia en diferentes dispensaciones o administraciones. Muchos creyentes son dispensacionalistas sin tan siquiera saberlo, ya que es mayoritario en el evangelicalismo y muchos ni siquiera sospechan la existencia de otros sistemas. Desde pequeños es lo único que han conocido. Cualquier otro modo de pensar es inconcebible y hasta se considera herético, sobre todo entre los bautistas y pentecostales.
El Cristo desfigurado: Un estudio de las principales herejías cristológicas
Nuestra definición de herejía va más allá de cualquier contradicción al dogma de una religión o de un concilio eclesiástico. Para los cristianos evangélicos, la autoridad y suficiencia de la Biblia es incuestionable. Creemos firmemente que las Escrituras, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la regla infalible e inapelable de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21). Por tal motivo, cualquier desviación de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y la sana doctrina en ellas contenida, es considerada una herejía.
Sobre Gálatas 3:28 y su verdadero mensaje
Gálatas 3:28 es lo que los teólogos igualitarios llaman la “Carta Magna de la Nueva Humanidad en Cristo”, ya que implica un igualitarismo completo entre grupos étnicos, clases sociales y entre los hombres y las mujeres. Se considera un versículo claro en el que Pablo escribe sin tener en mente ningún contexto limitante. El hecho de que Pablo nos habla de nuestra unidad espiritual en Cristo necesariamente implica igualdad social y eclesiástica. En otras palabras, Pablo no parece estar aboliendo estructuras sociales y eclesiásticas, pero sí que las hace irrelevantes (lo cual, aun así, llevaría a su abolición en última instancia). En la teología igualitaria, y particularmente en el dilema de la igualdad de la mujer y su rol dentro de la iglesia, las frases “todos sois uno en Cristo Jesús” y “no hay hombre ni mujer” implican tanto una intercambiabilidad funcional como unos patrones de autoridad estrictamente igualitarios y anti-jerárquicos.
El pecado ancestral y sus efectos
En virtud de la ley de solidaridad de Adán con toda la humanidad, por ser su cabeza físico-jurídica, nos priva de los dones extraordinarios que Dios había concedido en un principio a Adán para que los comunicara a sus descendientes. Del mismo modo que entre Adán y sus descendientes hubiera existido solidaridad si hubiera sido fiel, del mismo modo existe también solidaridad en su rebeldía. El gran desastre del pecado de Adán fue que arrastró consigo a toda la naturaleza humana. De igual manera que si Adán se hubiese suicidado antes de tener hijos, hubiera privado de la vida a todo el género humano, así con su pecado nos priva de la gracia. Fue un suicidio espiritual por parte de Adán que nos impidió, a todos sus descendientes, nacer a la clase de vida originalmente diseñada por Dios para nosotros.