El presente artículo examina la declaración formal mediante la cual la Iglesia Ortodoxa Oriental condenó al calvinismo como herejía en el Sínodo de Jerusalén de 1672, plasmada en la Confesión de Dositeo. Se argumenta que dicha condena constituye uno de los anatemas más contundentes jamás pronunciados contra la teología reformada por una rama histórica del cristianismo, y que su existencia es sistemáticamente ignorada por el calvinismo contemporáneo, el cual, paradójicamente, se presenta a sí mismo como la única expresión legítima de la fe bíblica mientras acusa de herejía a todas las demás tradiciones. El artículo analiza el contexto histórico del sínodo, los decretos centrales que fundamentan la condena —particularmente los Decretos III y XIV—, los argumentos teológicos esgrimidos por los obispos ortodoxos, y las implicaciones de este veredicto para el diálogo teológico actual.
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¿Ser reformado es ser bíblico? ¡Al parecer no tanto como algunos quisieran creer!
tolerantes) se nos quiere vender el cuento de que la teología reformada es es el único sistema teológico verdaderamente bíblico y fiel a las Escrituras. Como gustan decir los propagandistas estadounidenses del calvinismo y sus apoyadores en Latinoamérica: "Ser reformado es ser bíblico", pero ¿Es esto cierto o un mero eslogan propagandístico calvinista?
Molinismo: ¿Una nueva herejía?
¿Qué debemos pensar los arminianos acerca del molinismo? No podemos negar las similitudes, pero tampoco ignorar algunas diferencias entre ambos sistemas. Los críticos del molinismo, principalmente calvinistas, argumentan que el molinismo es más filosófico que bíblico. Según ellos, el molinismo debe recurrir a malabares filosóficos para reconciliar la soberanía de Dios y el libre albedrío humano en la elección de los que han de ser salvos, pero carece de fundamentos bíblicos solidos que lo respalden. Otros cristianos rechazan el molinismo por su origen católico y jesuita. Pero ¿Es este un criterio válido para descartarlo?