La doctrina de la generación eterna del Hijo constituye uno de los pilares más profundos y, a la vez, más desafiantes del pensamiento teológico cristiano. Para la tradición evangélica, esta enseñanza no es una mera especulación filosófica, sino el esfuerzo por dar nombre a la relación íntima y sin principio que une al Padre con el Hijo. Al hablar de "generación", no nos referimos a un evento ocurrido en el tiempo, como sucede con el nacimiento humano, sino a una distinción de origen dentro de la esencia misma de Dios. En el corazón de esta doctrina reside la convicción de que el Hijo es "Dios de Dios" y "Luz de Luz", compartiendo la misma sustancia divina con el Padre, pero siendo eternamente derivado de Él en una comunicación de vida que nunca tuvo un comienzo y que jamás tendrá un final.
Categoría: Teología Dogmática
¿Christotókos o Theotókos? | Otra vuelta de tuerca al asunto
El Concilio de Éfeso de 431 le otorgó a María el título de Theotokos (en griego antiguo, Θεοτόκος, en latín, Deīpara o Deī genetrix), que significa Madre de Dios (literalmente, 'la que dio a luz a uno que era Dios'). Su equivalente en español, vía latín, es Deípara.[1] El título le fue concedido solemnemente a María en el Concilio de Éfeso de 431 al ser proclamado el dogma cristológico. El significado teológico en ese momento fue enfatizar que el hijo de María, Jesús, era completamente Dios, y también completamente humano, tal y como había sido afirmado en el Concilio de Nicea I de 325, y que sus dos naturalezas (humana y divina) estaban unidas y eran inseparables en una sola persona.
La Inmaculada Concepción de María | ¿Es enseñada en la Biblia?
De acuerdo con el dogma católico, debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. Esto implicaría que ella nunca pecó. El Catecismo de la Iglesia Católica explica en el número 493 que los padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa" (Panaghia), la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo".