El ser “bautizados en Cristo” (regeneración) y el ser “bautizados en Espíritu Santo y fuego” (la experiencia pentecostal) no son la misma cosa. Ambas son reales pero distintas. Todos los salvos hemos sido bautizados en Cristo, pero no todos los salvos han sido bautizados con el Espíritu Santo. ¿Por qué no admitir, entonces, lo evidente? Porque hacerlo es darle la razón a los pentecostales y eso es algo que muchos no están dispuestos a hacer. Les es preferible elaborar todo tipo de explicaciones y malabares exegéticos antes que admitir lo que el texto bíblico dice clara y llanamente.
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La adoración comunitaria en el pentecostalismo: ¿Por qué no adoramos «como los demás»?
La naturaleza de la adoración puede ser descrita a la perfección por las palabras de Jesús dirigidas a la mujer samaritana: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán (proskyneō) al Padre en espíritu y en verdad (en pneumati kai aletheią); porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad (en pneumati kai aletheią) es necesario que adoren” (Juan 4:23,24). No basta con que la adoración sea basada en la verdad, es decir, fundamentada en la Palabra de Dios. Esta también debe ser en el Espíritu. Y es ahí donde reside la fortaleza de la adoración pentecostal.
Adoración verdadera: libre, trinitaria y carismática
La adoración es la ocupación más alta de la Iglesia y cumple el propósito final por el cual el pueblo de Dios es redimido. Las Escrituras nos enseñan que la adoración genuina glorifica a Dios y da testimonio al mundo. El Señor declara: 'Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará' (Isaías 43.21). El Nuevo Testamento expresa un sentimiento similar: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios; para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2,9).
Oraron por mí y caí como desmayado ¿Es normal? ¿Es de Dios? ¿Actúa de esa forma el Espíritu Santo?
En algunas ocasiones, cuando un ministro pentecostal ora e impone sus manos sobre alguien, la persona - vencida por la sobrecogedora presencia del Espíritu Santo – cae al suelo o se desmaya. Con frecuencia, la persona pierde el conocimiento por un período de tiempo. Muchos se preguntan: ¿Es esto de Dios? ¿Hizo esto Jesús alguna vez? ¿Por qué alguien se caería como un borracho al sentir la presencia del Espíritu Santo en su vida?
El valor teológico de los escritos lucanos (Parte I): Lucas-Hechos como fuente de doctrina
El pentecostalismo defiende el significado teológico de la “historia” narrativa de Lucas de la actividad del Espíritu Santo en el libro de Hechos. Más específicamente: “Se considera que los sucesos que ocurrieron el día de Pentecostés son el modelo para siglos venideros”, o que la narrativa de Pentecostés establece “el modelo bíblico para los creyentes de toda la era de la iglesia”
Es fuego lo que queremos, ¡Por fuego suplicamos!
Necesitamos definir Pentecostés claramente si vamos a usarlo como estándar y modelo para el cristianismo de hoy. Después de todo, muchos escuchan la palabra Pentecostés y piensan en una denominación o en un cierto “sabor” del cristianismo. Pero Pentecostés no es una preferencia o estilo de iglesia. Pentecostés no es una denominación. Pentecostés no fue una dispensación o era. Pentecostés no es algo que debamos esconder avergonzados en el cuarto trasero; sino algo que debe estar al frente y al centro de nuestra espiritualidad cristiana. Pentecostés fue el estilo de vida de la Iglesia primitiva. Y Pentecostés nos presenta ese “más de Dios” que está disponible ahora.
Por qué «declarar» y «decretar» es antibíblico
En nuestros días se habla de que cristianos pueden proclamar una palabra de poder basados en lo que su corazón quiere, y así activar la fuerza de su fe, y que Dios está comprometido entonces a entregarles aquello que han activado por medio de esa palabra. Quiénes defienden tales ideas han creado un movimiento herético denominado "Confesión Positiva", "Movimiento de la Palabra de Fe" con sus declaraciones, decretos y arrebatos. Este movimiento es una deformación del cristianismo que, aferrado a una pésima interpretación del texto biblico, santifican su deseo profano de ser como dioses.
Las Raíces Reformadas del Pentecostalismo
Al explorar las raíces de la teología pentecostal, el artículo sostiene que es una simplificación excesiva entender el pentecostalismo como una extensión lineal del movimiento de avivamiento wesleyano de santidad del siglo XIX. Junto a otras influencias, como el fundamentalismo y la teología de Keswick, se argumenta que el movimiento pentecostal moderno tiene una deuda considerable con la tradición reformada. Este punto de vista se fundamenta invocando la teología de Juan Calvino, Theodore Frelinghuysen, Jonathan Edwards, Edward Irving, Charles G. Finney y Abraham Kuyper. Sin embargo, un tema central con respecto a la teología reformada sigue siendo el cesacionismo, un punto de vista que se debate en este artículo siguiendo los trabajos de Jon Ruthven.
Teología Pentecostal y la Iglesia China – Por Robert Menzies
Una encuesta de las grandes redes de iglesias domésticas en China revela que la mayoría es pentecostal en teología y práctica.
El pentecostalismo como movimiento de reforma y renovación en el protestantismo
¿Qué tienen que ver las iglesias pentecostales con la Reforma Protestante? Mucho. El pentecostalismo es hijo del movimiento de santidad y este a su vez del metodismo, iglesia nacida a partir de la iglesia Anglicana, una de las 4 ramas principales de la Reforma. ¿Somos los pentecostales verdaderamente protestantes? Sí. Lo somos. El pentecostalismo surgió como un movimiento de renovación dentro del cristianismo protestante. Pero no nos quedamos estancados en los paradigmas y limitaciones de la Reforma del siglo XVI. En opinión de muchos expertos en movimientos religiosos, el pentecostalismo puede incluso considerarse una cuarta rama del cristianismo juntamente con el catolicismo, la iglesia ortodoxa y el protestantismo.