Dentro del amplio mundo pentecostal, existe una triste realidad: muchos creyentes, por malicia, sectarismo o simple ignorancia, pretenden negar el derecho a la pentecostalidad a aquellos hermanos que no abrazan el dispensacionalismo. Este fenómeno es particularmente visible en ciertas páginas y grupos que se autodenominan "defensores del pentecostalismo clásico", cuando en realidad lo que defienden es una versión tardía y distorsionada del movimiento. Es importante recordar un hecho histórico innegable: el pentecostalismo no nació dispensacionalista. Los primeros pentecostales, incluyendo figuras como Charles Parham, William Seymour y los participantes del avivamiento de la Calle Azusa (1906), no tenían un sistema escatológico uniforme, y muchos de ellos sostenían posiciones premilenaristas históricas o incluso posmilenaristas (Espinosa, 2014; Robeck, 2015). El dispensacionalismo, popularizado por la Escritura Scofield, fue una incorporación posterior, principalmente a través de influencias como la de Lewis Sperry Chafer y el Dallas Theological Seminary (Mangum & Sweetnam, 2009; Chafer, 1947). Por lo tanto, afirmar que el "pentecostalismo clásico" es sinónimo de dispensacionalismo es simplemente falso y constituye una manipulación histórica.
Categoría: Sectas
El árbol, el 25 de diciembre y la “Estrella de la Mañana”: Tres cosas “paganas” que el cristianismo, y la Biblia misma, transformó
La tradición judeocristiana exhibe una admirable habilidad para asimilar elementos paganos, infundiéndoles nuevo significado en servicio al Evangelio. Rechazar la Navidad por sus orígenes ignora esta rica herencia de transformación simbólica y cultural. Si un creyente opta por celebrarla —reconociendo que el 25 de diciembre no es la fecha histórica exacta del nacimiento de Jesús—, lo hace como ocasión propicia para meditar en la Encarnación, cultivar el amor fraterno y proclamar la esperanza cristiana. Colocar un árbol navideño como mero adorno estacional no vulnera la fe, pues Dios mismo ha sancionado en su Palabra la reutilización de símbolos extrabíblicos para fines redentores (Weiser & Farkas, 2008). Al final, lo trascendental no son nuestras reglas humanas o aversiones culturales, sino el espíritu que honra al Salvador que irrumpió en la historia para redimir lo caído. Que esta temporada nos invite a todos a abrazar la gracia de Aquel que vino a ser la Luz en nuestras sombras. ¡Feliz Navidad, hermanos en la fe!
Ligonier y sus ocurrencias (y contradicciones)
El fundamento de la certeza de la salvación depende de este decreto: Los que crean serán salvados. Yo creo, por lo tanto, seré salvado.
El cristiano y las transfusiones de sangre
La prohibición original de comer sangre pertenecía a la parte ceremonial de la ley de Moisés. Las leyes relacionadas con lo que los israelitas podían o no comer se les dieron para mantener la distinción entre el pueblo del Señor y los demás pueblos, y así hacer separación entre ellos. Pero con la inauguración del nuevo pacto, esa separación quedó abolida por la Cruz de Cristo (Efesios 2:11), y por el cambio de un pueblo de Dios uninacional (Israel) a un pueblo de Dios omninacional (la Iglesia).