Se dice que la fe es un don de Dios y, en cierta forma, eso es cierto. Pero ¿qué queremos decir con eso? ¿significa, acaso, que el hombre no participa en el proceso de ejercer la fe y arrepentirse para ser salvo? En los Evangelios encontramos repetidas veces el mandato de pedirle al Señor que nos ayude en nuestra falta de fe (Mc. 9:24), que nos aumente la fe (Luc. 17:5), porque Jesús, que es el inicio de nuestra fe, es también el que la lleva a cumplimiento, según la Carta a los Hebreos (12:2). Quien pide la fe la obtiene, porque el deseo de fe es ya un acto de fe. La fe es un don de Dios por cuanto su otorgamiento, su crecimiento, su principio y su fin radican en el Señor, no en el hombre. El hombre cree, pero Dios es la causa y motor de su fe.
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Gracia previniente: ¿Una herejía reciente inventada por los arminianos? – ¡No según la Ortodoxia y los Padres de la Iglesia!
¿Es la gracia previniente una "herejía arminiana"? Muchos calvinistas no dudarían en afirmar que sí. Lo que ignoran, al parecer, es que dicha doctrina no es exclusivamente arminiana y que, lo que en efecto fue declarado herejía, no fue la doctrina de la gracia previniente, sino la doctrina calvinista de la predestinación y, por qué no decirlo, el calvinismo en sí.
Ni calvinista, ni arminiana ni barthiana, solo Eliana | Eliana Valzura
"Existe una teología opresiva, sistemas completos —rígidos e inamovibles— de los cuales muchos cristianos están buscando salir para vivir un cristianismo más libre —que no significa “más descomprometido”— y más liberador, conforme al Goel que decimos seguir. Como soy una optimista consuetudinaria, me inclino por esta última opción."
Sinergismo ¿Le roba la gloria a Dios?
Una de las acusaciones más comunes en contra de los arminianos por parte de los calvinistas, es que una visión sinérgica de la fe (en oposición al monergismo) 'le roba la gloria a Dios'. "Está centrada en el hombre", dicen, "¡y le da al hombre espacio para jactarse de salvarse a sí mismo!" Pero, ¿resiste esta lógica la prueba de las Escrituras? Echemos un vistazo a otro aspecto importante de la salvación: la santificación.
Ni calvinista, ni arminiano ¿Por qué no un poco de ambos? | ¿𝐸𝑠 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑏𝑙𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑡𝑖𝑏𝑖𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑎𝑚𝑏𝑜𝑠 𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑚𝑎𝑠?
Hoy en día se nos habla de tres formas básicas (sin duda hay más) de calvinismo. hipercalvinismo, calvinismo ortodoxo y neocalvinismo. Todas estas formas son incompatibles con la teología arminiana, así como con la teología patrística pre-agustiniana y con las claras afirmaciones de las Escrituras.
Gracia irresistible: Títeres en manos de un Dios con favoritismos
El calvinismo insiste en que Dios decidió salvar a los elegidos imponiendo su gracia irresistiblemente sobre ellos, mientras que predestinó al resto de la humanidad al tormento eterno. ¿Es esto justicia? ¿Es esto amor? Y si así lo fuera, ¡Qué clase más absurda de amor! ¿No es esto más bien un acto de crueldad, parcialidad e injusticia abominable a nuestra conciencia? Ciertamente que sí; pues la doctrina calvinista convierte al Dios de la Biblia en un ser maligno y cruel, no muy diferente de los dioses paganos. Sin embargo, la Biblia dice que el Dios verdadero extiende "sus misericordias sobre todas sus obras" (Salmo 145:9) y que desea que "todos los hombres sean salvos" (1 Timoteo 2:4). Si tal arbitrariedad choca con nuestro sentido de justicia, amor y misericordia, ¿Cómo podríamos pensar que Dios es menos misericordioso, amoroso y justo que nosotros? Jesús dijo: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13).
Las Raíces Reformadas del Pentecostalismo
Al explorar las raíces de la teología pentecostal, el artículo sostiene que es una simplificación excesiva entender el pentecostalismo como una extensión lineal del movimiento de avivamiento wesleyano de santidad del siglo XIX. Junto a otras influencias, como el fundamentalismo y la teología de Keswick, se argumenta que el movimiento pentecostal moderno tiene una deuda considerable con la tradición reformada. Este punto de vista se fundamenta invocando la teología de Juan Calvino, Theodore Frelinghuysen, Jonathan Edwards, Edward Irving, Charles G. Finney y Abraham Kuyper. Sin embargo, un tema central con respecto a la teología reformada sigue siendo el cesacionismo, un punto de vista que se debate en este artículo siguiendo los trabajos de Jon Ruthven.
La fe salvadora: un don otorgado por Dios y un acto de la voluntad liberada del hombre
La fe salvadora, cuando se entiende bíblicamente, es el medio por el cual recibimos el regalo de la gracia de Dios, la cual nos permite alcanzar la salvación (Ef. 2:8, 9; Rom. 4:16; 5:1, 2). La fe es tanto un don otorgado por Dios como un acto de la voluntad liberada del hombre a través de la gracia previniente. Para los arminianos, la fe es la forma en que llegamos a estar en unión con Cristo (Efesios 1:13; 2:17). Esta implica una completa confianza en los méritos de la sangre de Cristo (Rom. 3:25) y apartar la mirada del yo, y del esfuerzo propio, hacia la persona y el sacrificio de Jesucristo (Jn. 3:14, 15; 6:40). Esta es la fe en sentido bíblico.
Calvinismo, esclavitud humana y otros males
Sí, el Evangelio es un hogar espiritual y un refugio de igualdad y respeto para todos los seres humanos: esclavos y libres, varones y mujeres, judíos y gentiles, todos sin distinción. O por lo menos debería serlo… Tristemente, la historia evidencia una serie de abusos y violaciones cometidas contra las minorías por parte de aquellos que se hacen llamar cristianos. Sin embargo, es claro que el problema no reside en el Evangelio, sino en la forma en que algunos tuercen las Escrituras o interpretan las mismas a su conveniencia y para perdición de ellos mismos y el mal de sus semejantes. Nuestra doctrina define la forma en que vemos al mundo, la forma en que interpretamos la realidad y hasta cómo tratamos a nuestro prójimo. Más allá de la soteriología, el calvinismo y el arminianismo se diferencian incluso en estas áreas.
Soteriología Arminiana: ¿Monergista o sinergista?
Más allá de los monos de paja levantados por los calvinistas en contra del arminianismo, la teología arminiana, entendida correctamente, enseña que la salvación es monergista. Sí, leíste bien: Monergista. ¿por qué? Porque la salvación es del Señor y sólo de Él (Salmos 3:8, 62:1). Sólo Dios regenera el alma que está muerta en pecado. Sólo Dios perdona y justifica por los méritos de la sangre de Cristo. Sólo Dios nos hace santos y justos. En todas estas formas, la salvación es enteramente monergista.