La soberanía de Dios en las Escrituras no se revela como un mecanismo de relojería implacable que reduce la historia a un guion preescrito, sino como el gobierno supremo de un Creador que ha decidido, en su infinita sabiduría y tierno amor, hacer espacio para la genuina libertad de sus criaturas. Lejos de un decreto despótico que predetermina cada pensamiento, cada fallo y cada acto humano —convirtiendo la tragedia del pecado en un engranaje necesario de su propia voluntad—, el testimonio bíblico presenta a un Dios cuya majestad brilla precisamente en su capacidad de establecer un pacto real. En este vínculo, las decisiones humanas poseen peso y consecuencias auténticas. Las reiteradas exhortaciones a elegir la vida, las lágrimas derramadas sobre ciudades que se negaron a ser cobijadas, y los lamentos divinos ante la rebeldía revelan a un soberano que no coacciona irresistibles títeres, sino que anhela la conversión genuina del corazón, tal como recuerda el Señor al exclamar: "¿Quiero yo la muerte del impío? —dice Jehová el Señor— ¿No vivirá si se convirtiere de sus caminos?" (Ezequiel 18:23).
Categoría: Atributos de Dios
La elección incondicional: Un examen crítico de la doctrina de la predestinación
La doctrina de la "elección incondicional" ha generado mucha controversia a lo largo de la historia del cristianismo. Esta creencia, fundamental en la teología de Juan Calvino, sostiene que Dios ha elegido, desde antes de la fundación del mundo, a quienes serían salvos sin ninguna condición previa relacionada con la fe o el arrepentimiento del individuo. Esta doctrina es la segunda de las erróneamente denominadas “Doctrinas de la Gracia”. Como hermanos en la fe, creemos que es esencial examinar si esta doctrina está realmente en armonía con la totalidad de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Sinergismo ¿Le roba la gloria a Dios?
Una de las acusaciones más comunes en contra de los arminianos por parte de los calvinistas, es que una visión sinérgica de la fe (en oposición al monergismo) 'le roba la gloria a Dios'. "Está centrada en el hombre", dicen, "¡y le da al hombre espacio para jactarse de salvarse a sí mismo!" Pero, ¿resiste esta lógica la prueba de las Escrituras? Echemos un vistazo a otro aspecto importante de la salvación: la santificación.
Por qué creo que todos los niños que mueren antes de alcanzar la edad de responsabilidad son salvos
Todos los niños que mueran antes de ser moralmente responsables–sí o sí- irán al cielo. Debido a que tales seres no han llegado a la edad de responsabilidad personal ante Dios, los niños no pecan “conscientemente” y, por lo tanto, no pueden ser condenados, siendo herederos de la vida eterna. No obstante, los niños caen de tal estado de gracia el día que pecan de forma consciente y voluntaria por primera vez. Y a partir de aquel momento, necesitan creer en el evangelio para volver a alcanzar la salvación que antes disfrutaban en su estado de inocencia (a esta escuela se adhieren mayormente los arminianos).
El calvinismo y su perversión de la santidad de Dios
La acusación contra el calvinismo es que, si bien Satanás no puede elevarse al nivel moral de Dios, lo que puede hacer, a través del calvinismo, es quizás rebajar a Dios a su propio nivel, o empeorar a Dios, como la mente maestra suprema y el origen creativo de todo mal moral en el universo. Por tanto, el calvinismo (lejos de dar gloria a Dios como presume) se alinea con el objetivo principal de Satanás: Difamar el carácter de Dios y hacerlo aborrecible para el hombre.
La ira de Dios, el atributo olvidado
En un mundo donde todos tienen miedo de ofender a alguien, la verdad de la ira de Dios ha sido negada, ridiculizada y denigrada, tanto por los que niegan a Dios totalmente, como por aquellos que, aún declarándose cristianos, reducen a Dios para que encaje con su gusto e imaginación. Sin embargo, la ira de Dios no es una ficción intimidatoria eclesiástica, sino una realidad ante la cual solo cabe una sensata reacción. De hecho, el tema de la ira de Dios es recurrente en los profetas. La lengua hebrea tiene muchos vocablos para denotar esa pasión que es la ira, razón por la que en nuestras Biblias hay una variedad de palabras que la expresan, como furor, enojo, furia, indignación, cólera, ardor, etc.