Un distintivo del movimiento pentecostal es su continuismo; es decir, su creencia en la vigencia actual de los dones sobrenaturales procedentes del Espíritu Santo. Desde su nacimiento, El Pentecostalismo ha dependido de Dios para hacer obras sobrenaturales. Parte esencial del movimiento pentecostal en nuestro tiempo ha sido un nuevo énfasis en los dones espirituales. Esto no debería extrañarnos, ya que la manifestación de los dones espirituales es parte esencial de la obra de Dios en su pueblo y a través de este. Jesús dijo: “edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18). Nuestro Señor no sólo puso el fundamento de la Iglesia, sino que Él aún la sigue edificando. Él cumplió su promesa de enviar al Espíritu Santo para darnos poder. Jesucristo es el Bautizador. El Espíritu y los dones son nuestros por medio de Él.
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Verdades Cardinales | La Segunda Venida
La cuarta verdad cardinal del pentecostalismo clásico, la resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos a la venida del Señor, es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51,52). Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra. Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3). La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría. Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11). Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.
Verdades Cardinales | El Bautismo en el Espíritu Santo
La tercera doctrina cardinal del pentecostalismo clásico es el bautismo en el Espíritu Santo. ¡Cristo bautiza con su Santo Espíritu a su pueblo! La experiencia que conocemos con el nombre de bautismo en el Espíritu Santo es también conocida por varios diferentes términos incluyendo el bautismo, la llenura, y el Espíritu cayendo o viniendo sobre una persona. Es evidente que el hablar en lenguas era una experiencia común en el primer siglo. Después del periodo apostólico, sin embargo, este fenómeno parece haber disminuido, u ocurrido más frecuentemente solo entre algunos grupos ajenos a la iglesia oficial. Agustín de Hipona sostenía que las lenguas cesaron después del primer siglo. Desde entonces, muchos han sostenido esta posición "cesacionista," incluyendo algunos evangélicos conservadores y la mayoría de los dispensacionalistas. No obstante, hay numerosos ejemplos de esta experiencia a través de los siglos. En los últimos 200 años, la frecuencia ha aumentado. Los irvingitas de Inglaterra del siglo XIX, el reavivamiento pentecostal al comienzo del siglo XX en los Estados Unidos, la aparición de denominaciones pentecostales, el avivamiento conocido como la Lluvia Tardía, el movimiento carismático, y el aumento actual de evangélicos que tienen posiciones cuasi-pentecostales (por ejemplo, los de la Tercera Ola), son grupos que afirman de alguna forma el bautismo en el Espíritu Santo y el hablar en lenguas.
Verdades Cardinales | La Sanidad Divina
Dondequiera que Jesús iba, Él ministró con compasión y sanó a los enfermos. El ejemplo de Cristo mostró una interconexión con la salvación porque muchos creyeron después de haber sido sanos. Nuestro Señor todavía sana hoy y es vital que la iglesia predique, enseñe y practique esta verdad bíblica. Las Escrituras ordenan a los creyentes que oren en fe y confíen en Dios para el resultado. La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4-5, Mateo 8:16-17, Santiago 5:14-16).
Verdades Cardinales | La Salvación
La doctrina de la salvación forma el núcleo de nuestra fe cristiana y pentecostal, proclamando la victoria de Dios sobre el pecado en nuestra vida. Esta verdad resulta en liberación, sanidad y vidas restauradas. Ya sea un nuevo miembro o un cristiano maduro, cada creyente debe tener una comprensión clara de la salvación y la gran diferencia que esta verdad marca en nuestra vida e iglesia. La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios. La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47, Juan 3:3, Romanos 10:13-15, Efesios 2:8, Tito 2:11, Tito 3:5-7). La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera santidad (Efesios 4:24, Tito 2:12).
Las 4 verdades cardinales del pentecostalismo
El llamado Pentecostalismo Clásico se originó en Estados Unidos a principios del siglo XX, sin embargo, los bautismos del Espíritu Santo con glosolalia o manifestación de lenguas, tal y como los describe el libro de los Hechos, capítulos 2, se dieron durante toda la historia de la Iglesia. No obstante, en la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a suceder mucho más a menudo. Casos en Inglaterra, Carolina del Norte o la India, fueron los antecedentes de la famosa madrugada del 31 de diciembre de 1900. Chales F. Parham, ministro metodista y un apasionado del Espíritu Santo y sus manifestaciones, dirigía un sencillo instituto bíblico en Topeka, Kansas (el famoso Bethel Bible College). En aquel modesto lugar en el que se enseñaba a cuarenta alumnos se derramó el bautismo del Espíritu Santo sobre una mujer llamada Agnes Ozman, considerada como el primer creyente pentecostal de la historia. En las últimas semanas, los estudiantes estaban profundizando en el libro de Hechos y quisieron experimentar la misma promesa que casi 2000 años antes había tenido los primeros cristianos y para ello se reunieron en vigilia la última noche del año. El movimiento se extendió como el fuego en un caluroso medio día de verano. Kansas, Missouri y Texas fueron los primeros en experimentar el avivamiento pentecostal, pero la iglesia por antonomasia sería la de la calle Azusa, en un modestísimo barrio de Los Ángeles.