Los cristianos primitivos no creían en la predestinación, la gracia irresistible, la elección incondicional, la expiación limitada ni la perseverancia final de los santos como lo entiende el calvinismo de hoy. A diferencia del calvinismo, los cristianos primitivos creyeron firmemente en el libre albedrío y el sinergismo evangélico enseñado por el arminianismo. Por ejemplo, Justino Mártir (n. 100 d.C. - m. 168 d.C.), uno de los primeros apologistas cristianos, propuso el siguiente argumento a los romanos: “Hemos aprendido de los profetas, y lo afirmamos nosotros, que los correctivos, los castigos y los galardones se miden conforme al mérito de los hechos de cada uno. De otra manera, si todo sucediera sólo por suerte, no hubiera nada a nuestro poder. Porque si un hombre se predestinara a lo bueno y otro a lo malo, el primero no mereciera la alabanza ni el segundo la culpa. Si los hombres no tuvieran el poder de evitar lo malo y de escoger lo bueno según su propia voluntad, no fueran responsables por sus hechos, sean buenos o malos... Porque el hombre no sería merecedor de recompensa o alabanza si él mismo no escogiera lo bueno, o si sólo fuera creado para hacer lo bueno. De igual manera, si un hombre fuera malo, no merecería el castigo, ya que él mismo no hubiera escogido lo malo, siendo él capaz de hacer sólo lo que fue creado para hacer.”
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Calvinismo: Deformando el cristianismo histórico
Lo que hoy llamamos calvinismo no es más que una distorsión del cristianismo bíblico. Nunca nadie en la iglesia primitiva, ni en los siglos posteriores a la muerte de los apóstoles, creyó en lo que se conoce como los 5 puntos del calvinismo (TULIP). Tales doctrinas hubieran sido, y de hecho lo fueron, consideradas herejías. Aquel calvinista que, sinceramente y sin prejuicios, se ha tomado el tiempo de estudiar la Biblia, la historia y los textos patrísticos va a llegar a una cruda conclusión: La doctrina calvinista no solo no fue creída por la iglesia primitiva, sino explícitamente rechazada. ¿Cómo podría ocurrir esto de ser esta una doctrina verdadera? ¿Quiere decir esto que la Iglesia primitiva, y luego los cristianos de los siglos posteriores, no entendían la Biblia? Aún siglos antes del surgimiento del calvinismo, la doctrina calvinista era rechazada como herética. Y es que un estudio de los textos patrísticos de los más preeminentes padres y escritores eclesiásticos de la Iglesia, comenzando desde los discípulos directos de los apóstoles, nos enseña que la Iglesia primitiva y de siglos posteriores hubiese considerado al calvinismo una herejía peligrosa.
Calvinismo: ¿Fe reformada o herejía católica?
Las principales características de la teología de Calvino se encuentran en los escritos de Agustín hasta tal punto que muchos teólogos consideran que el Calvinismo es el desarrollo más completo del Agustinianismo. Tales declaraciones son sorprendentes ante el hecho indiscutible de que la iglesia católica tiene un mayor derecho sobre Agustín que los mismos Calvinistas. Calvino mismo dijo: “Agustín es tan integral conmigo, que si quisiera escribir una confesión de mi fe, podría hacerlo con toda plenitud y satisfacción de sus escritos”. Las enseñanzas agustinas que Calvino presentó en su Institución de la Religión Cristiana, incluyen la soberanía de Dios como la causa de todo (incluyendo el pecado), la predestinación de algunos para salvación y otros para la condenación, la elección y la reprobación, fe como un irresistible don de Dios — de hecho, todos los conceptos claves del corazón del Calvinismo. Buscamos en vano la evidencia de que alguna vez Calvino desaprobara alguna de las herejías de Agustín. Ciertamente, Juan Calvino fue parte de una larga línea de pensadores que fundamentaron su doctrina de la predestinación sobre la interpretación agustiniana de Pablo. En cada edición ampliada de sus escritos, las citas de Calvino dependen más y más de Agustín.
¿Quién fue Jacobo Arminio?
Jacobo Arminio es uno de los teólogos más difamados y mal entendidos en la historia de la iglesia. En una era de grandes debates sobre la predestinación, el libre albedrío y otros conceptos relacionados, se acusó a Arminio de ser pelagiano, semipelagiano o hereje de todo tipo. Esta es una tendencia que comenzó en su tiempo y ha continuado hasta nuestros días. La verdad es que Arminio fue un teólogo brillante que sacudió los cimientos del calvinismo hasta la médula. Sin embargo, Arminio era un teólogo ortodoxo en su forma de pensar, y sus ideas emanaban de la Reforma Protestante, aunque buscó reformar algunas ideas de Calvino y Lutero que consideraba erróneas a la luz de la Biblia. Contrariamente a la creencia común, Arminio creyó en la total depravación del hombre y en que es necesaria una gran obra de gracia, es decir, la gracia preveniente, para llevar a una persona al arrepentimiento. También rechazó enfáticamente el pelagianismo y el semipelagianismo.
Expiación universal, más no incondicional
El Arminianismo afirma que Cristo llevó el pecado del mundo y Su expiación fue destinada, extendida y ofrecida a todos los hombres. Sin embargo, esto no significa que todos serán salvos. La expiación universal hecha por Cristo debe aplicarse al individuo; y esa aplicación está condicionada a la fe: Él salva a todos los que invocan su nombre con fe (Romanos 10:13). Cristo fue presentado como una propiciación, un sacrificio expiatorio, para todo el mundo (1 Juan 2:2) y, sin embargo, ese sacrificio expiatorio es efectivo por medio de la fe para la salvación (Romanos 3: 23-25).
La Expiación General en el Antiguo Testamento
La naturaleza provisional ilimitada de la expiación queda clara, junto con su aplicación condicional, en el Antiguo Testamento: La expiación es eficaz para todos los hombres potencialmente, para ningún hombre incondicionalmente, y para el Israel de Dios de manera eficiente. Cristo es el Cordero que fue inmolado por todos, la provisión fue hecha para todos y el Sumo Sacerdote que hizo la propiciación la efectuó por todos.
Las Cartas Paulinas y la expiación general
Contra el calvinismo, la narrativa bíblica es abrumadora al mostrar que Dios ofrece la salvación a todos (Tito 2:11) y llama a todos al arrepentimiento (Hechos 17:30), en virtud de su amor por el mundo (Juan 3, 16). La buena noticia de Cristo es para todas las personas (Lucas 2, 10), ya que él vino a iluminar a todos los hombres para que puedan creer (Juan 1:7,9). Dios es el Padre de misericordias (2 Corintios 1: 3) y el Señor que es bueno para con todos y cuyas misericordias están sobre todas sus obras (Salmos 145:9). El calvinismo es simplemente incapaz de dar sentido al Dios de amor (1 Juan 4:8, 16) que desea que todos sean salvos y vengan al arrepentimiento para no perecer (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Dios no se deleita en la muerte de los impíos (Ezequiel 18:23, 33:11). El propósito de Dios al enviar a su Hijo a morir era para que el mundo pudiera ser salvo a través de él (Juan 3:17; 12:47; 17:21); condicionado solo a recibir y creer en Cristo (Juan 1:12; 3:16; 3:36; 5:24; 6:35; 6:40; 20:31).
¿Estás seguro que eres salvo?
¿Soy salvo? ¿Puedo estar verdaderamente seguro de mi salvación en esta vida? Es una pregunta que todos los cristianos nos hemos hecho en algún momento. El desafío de la adversidad, la tentación de pecar, cualquier punto bajo en nuestro camino espiritual, puede llevar a una persona a dudar de su identidad como hijo de Dios. A veces la inseguridad de la propia salvación puede originarse en el incumplimiento de ciertos estándares legalistas y extrabíblicos impuestos por una comunidad a otros, o simplemente pueden ser momentos de duda sin ninguna explicación. Cualquiera sea la causa, es una experiencia común que la mayoría de los cristianos pueden atestiguar en algún momento de su caminar.
La elección, doctrina que inspira gozo.
Muchos calvinistas piensan que han arrojado una bomba atómica sobre las bases de la teología arminiana cuando presentan sus argumentos acerca de la doctrina de la elección y predestinación. Ellos están convencidos de que su interpretación de la doctrina de la elección incondicional es incuestionable, infalible y verdadera, por lo que simplemente no pueden entender por qué nosotros los arminianos no podemos aceptar los postulados calvinistas sobre la elección incondicional que afirman que Dios ama a toda la humanidad pero que, al mismo tiempo, eligió enviar a su Hijo a morir por unos, pero no por todos los hombres. A ellos les parece increíble que no podamos ver la “justicia” y la “misericordia” de Dios en predestinar a unos para salvación y a otros para condenación eterna.
¿Estamos predestinados?
¿Habla la Biblia de la predestinación? Sí, lo hace. Pero jamás de la forma en que los calvinistas la presentan. Bíblicamente, predestinación (Gr. prooizo) significa “determinar anticipadamente”, “ordenar”, “decidir con antelación”, y se aplica a los propósitos de Dios comprendidos en la elección. La elección es la elección de Dios en Cristo de un pueblo (la verdadera iglesia) para sí mismo. La predestinación comprende lo que pasará con el pueblo de Dios (todos los verdaderos creyentes en Cristo).