¿Niega Lutero la experiencia espiritual? Por supuesto que no. ¿No le encantaba a Lutero contar su experiencia de la torre, donde leyendo Romanos 1:17 le fueron abiertos los cielos? ¿No es este su testimonio, su experiencia de conversión, en el mejor estilo de los pietistas, pentecostales y carismáticos?"
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La iglesia, una comunidad carismática
La Biblia nos dice que “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38). ¡Jesús fue lleno del Espíritu Santo! El hombre del Espíritu por excelencia. Pero el Espíritu carismático que efectuó tales señales y prodigios no se posaría exclusivamente sobre el Mesías. Jesús, el Ungido de Dios, compartiría el don carismático del Espíritu con Su pueblo.
Hablar en “lengua de ángeles” | ¿Sólo una hipérbole?
Cuando Pablo habla en 1 Corintios 13:1 sobre “lenguas humanas y angélicas” ¿Está usando una hipérbole? ¿O es que realmente existen las lenguas angelicales y los creyentes pueden hablarlas bajo la influencia del Espíritu a través de la glosolalia?
¡No apagues ni desperdicies tus dones espirituales!
Una de las herramientas que Dios ha dado a la iglesia para que sea fortalecida y se desarrolle en un ambiente normal, es el regalo de los dones espirituales; ya que éstos permiten que cada hermano ocupe el lugar que Dios le ha asignado en medio del Cuerpo de Cristo, y aporte conforme el Espíritu le guíe, de tal manera que juntos, cada uno en el lugar y ejerciendo el don que haya recibido de Dios, podamos llevar a cabo el plan y propósito de Dios para este tiempo.
Mujeres, don de lenguas y cesacionismo
¿Cesacionismo y desprecio hacia las mujeres? ¿Por qué no me extraña que ambas cosas vayan de la mano? Como lo dije unas líneas atrás, he oído numerosos argumentos en contra del hablar en lenguas, pero pocos tan ridículos y sin sentido como este. Lo curioso de este argumento es más bien la fuente, ya que no estamos hablando de un simple creyente con opiniones extrañas, sino de un erudito cesacionista, el Dr. Lehman Strauss, quien además de ser un reconocido pastor bautista, fue profesor del Instituto Bíblico de Filadelfia y autor publicado con más de una docena de libros. Pareciera más bien que, ante los prejuicios, incluso la Biblia y sus enseñanzas quedan relegadas a un segundo plano, pues cuando ya decidimos qué creer, nada nos hará desistir por muy absurdos que sean nuestros argumentos.
Continuismo, dones proféticos y sola scriptura | ¿Se oponen entre sí?
Los cristianos (y particularmente nosotros, los pentecostales y carismáticos) debemos ser muy cautelosos con aquellos que afirman tener un "nuevo" mensaje de parte de Dios. Sin duda creemos en la vigencia actual de todos los dones, incluso el de profecía. Pero esto no significa que seamos incautos. Lejos de afirmar que el don profético ha cesado, o deba cesar porque ya tenemos las Escrituras, Pablo escribe a los Tesalonicenses: "No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal" (1 Tesalonicenses 5:19-22). La estrecha conexión entre "no menospreciéis las profecías" (versículo 20) y "examinadlo todo" (versículo 21) da a entender que las profecías se encuentran naturalmente incluidas en la expresión "todo" del versículo 21. Las profecías (en especial) deben ser "examinadas" y de ese análisis procederán algunas cosas que sean "buenas”, pero no todo lo que se nos diga, aún presentándosenos como una expresión profética, necesariamente lo será.
El pentecostalismo como movimiento de reforma y renovación en el protestantismo
¿Qué tienen que ver las iglesias pentecostales con la Reforma Protestante? Mucho. El pentecostalismo es hijo del movimiento de santidad y este a su vez del metodismo, iglesia nacida a partir de la iglesia Anglicana, una de las 4 ramas principales de la Reforma. ¿Somos los pentecostales verdaderamente protestantes? Sí. Lo somos. El pentecostalismo surgió como un movimiento de renovación dentro del cristianismo protestante. Pero no nos quedamos estancados en los paradigmas y limitaciones de la Reforma del siglo XVI. En opinión de muchos expertos en movimientos religiosos, el pentecostalismo puede incluso considerarse una cuarta rama del cristianismo juntamente con el catolicismo, la iglesia ortodoxa y el protestantismo.
«Si sus dones son legítimos, ¡Sánenme! ¿Por qué no pueden sanar a todos?» — Una respuesta a Josías Grauman
Grauman y sus "Expositores" deberían comprender la naturaleza misma de los dones antes de siquiera pretender decirnos que estos ya no están vigentes. Pero pedirle a un grupo de escépticos cesacionistas como los "Expositores" que nos expliquen la naturaleza de algo que ignoran y que jamás han experimentado, es como esperar que un ciego nos describa la belleza de un arcoiris o el brillo del sol. Muchos pentecostales, sin embargo, están siendo engañados por gente como esta.
Cesacionisno y Deísmo Funcional — Un obstáculo para las manifestaciones del Espíritu en la iglesia de hoy
El conocido eslogan: “Yo soy cesacionista, pero Dios no” suena muy bonito, hasta romántico y lleno de fe (Es el último recurso del cesacionista que busca que lo dejes en paz y no lo acuses de incrédulo), pero en la práctica funciona algo así como: “Dios dice que puede hacer milagros, señales y prodigios, ¡Pero yo no le creo!” No deja de ser un simple pretexto. Pero incluso en aquellos que se dicen “continuistas” puede darse un error semejante. Muchos en la Iglesia de hoy decimos creer que Dios sigue sanando a los enfermos milagrosamente, o que el don de sanidad sigue vigente en nuestra época, pero vivimos como deístas funcionales: Tendemos a ver a Dios solo en ciertas áreas en las que nosotros creemos que él actúa. Esto a la vez nos lleva a no verle fuera de nuestros propios esquemas. En este sentido no somos muy diferentes de los fariseos y religiosos de la época de Jesús.
Una Respuesta a los cesacionistas | ¿Es auténtico el don de lenguas que se da entre pentecostales?
Aquellos que poseemos el precioso don de hablar en lenguas hemos comprobado como Pablo que este don es de profunda ayuda en nuestra vida de oración. Hablar en lenguas nos ha servido para profundizar en nuestra intimidad con el Señor Jesucristo y para adorar con más entusiasmo y alegría. La burla de otros grupos religiosos no nos daña, por el contrario, nos motiva a presentar defensa de nuestra fe de una forma más profunda.