La iglesia tiene un mandato global, no etnocentrista. El etnocentrismo se manifiesta cuando un grupo considera su cultura y símbolos como superiores o más legítimos que los de otros. Al adoptar símbolos judíos y presentarlos como fundamentales para la fe cristiana, algunas iglesias pueden estar sugiriendo que la cultura judía es intrínsecamente más cercana a Dios. Esta percepción puede ser problemática y excluyente para los creyentes de otras culturas, quienes podrían sentir que su herencia cultural es menos valorada o incluso rechazada dentro de su comunidad religiosa.
Categoría: LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES
Uso de símbolos judíos en iglesias cristianas: El hexagrama o estrella de David
Aunque valoramos la cultura hebrea y amamos al pueblo judío, la conclusión es simple: La tolerancia y promoción del sincretismo con lo judío en algunas iglesias evangélicas, mientras se rechaza el sincretismo con otras religiones, representa una incoherencia doctrinal y práctica. Esta tendencia no solo puede ser vista como hipócrita, sino que también se opone a las enseñanzas paulinas sobre la pureza de la fe en Cristo. Para nosotros como evangélicos, mantener la centralidad de Cristo y la claridad doctrinal es crucial para la integridad de la fe cristiana, evitando la mezcla innecesaria de prácticas y símbolos externos.
La tendencia judaizante en el movimiento evangélico: Una reflexión sobre la adopción de elementos judíos en la adoración y liturgia cristiana
Apocalipsis 7:9 nos invita a entender a Yahvé como el Dios universal que trasciende las fronteras étnicas y culturales, mostrando su amor y su redención para toda la humanidad. Esta visión tiene implicaciones profundas para el entendimiento cristiano de la inclusión y la universalidad del mensaje divino, promoviendo una fe que celebra la diversidad étnica y cultural de la iglesia y su unidad en Cristo. Cristo vino a redimir un pueblo de todos los pueblos, y ser soberano de un reino que reemplazará a todos los reinos, no a convertirnos a todos en judíos.
¿Santidad o legalismo? ¿Cuál es la diferencia?
“Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano.” (Romanos 14:13).»
¿Reemplazo o continuación? Pablo y el nuevo Israel en la epístola a los Romanos
En la epístola de los Romanos, se conceptualiza la Iglesia como el "nuevo Israel". Sin embargo, es crucial destacar que esta terminología no implica en modo alguno la suplantación de Israel por parte de la iglesia, sino más bien la continuidad del Israel restaurado en Cristo. Bajo esta óptica, Cristo emerge como el genuino Hijo de Dios y la verdadera simiente de Abraham, Isaac y Jacob (la simiente de la promesa), a través del cual se llevan a cabo todos los designios divinos para Israel y la totalidad de la creación.
Tatuajes: Ley, gracia y libertad cristiana
No podemos decidir que solamente aplicaremos la prohibición de Levítico 19,28 pero rechazaremos el resto de las prohibiciones dadas en otra parte del mismo capítulo o sección. No tenemos esa clase de autoridad. La cuestión es sencilla: o estamos bajo el imperio de la ley o no lo estamos. Es todo o nada.
Los Tatuajes y la Biblia | Por Noa Alarcón Melchor
Hay muchas razones por las que no hacerse un tatuaje, pero un versículo descontextualizado de Levítico no es una de ellas.
¿Volver a las sendas antiguas? Sí, pero ¿cuáles?
Los tiempos cambian, la Palabra de Dios, el Evangelio, permanece para siempre. El problema es que algunos llaman Evangelio a lo que no es Evangelio, sino tradición, cultura y costumbre. Cuando las nuevas generaciones abandonan tales tradiciones, cambien sus costumbres y los cambios sociales modifican la cultura, la vieja guardia evangélica tiende a alarmarse, creyendo que lo que ha ocurrido es un acto de infidelidad o apostasía por parte de las nuevas generaciones.
Tratemos al legalismo como lo hizo Jesús ¡Arranquémoslo de raíz!
El pentecostalismo enfrenta muchas amenazas, tanto internas como externas. Por fuera, el liberalismo teológico, la posmodernismo y su influencia sobre las nuevas generaciones, el ataque del sector neo-puritano con su distorsión de la teología reformada y su desprecio por el movimiento pentecostal, etc. Desde adentro, la amenaza neopentecostal que devora nuestras iglesias, la apatía hacia el conocimiento y la anti-intelectualidad de muchos grupos, y, claro, el viejo legalismo que, como un parásito, se enquistó en el movimiento pentecostal desde sus inicios, legalismo que, en muchos sentidos, lanza por la ventana las almas hambrientas de Dios que con entusiasmo entraron por las puertas de nuestras iglesias.
Reflexiones sobre el legalismo: Seis verdades incómodas
¿Por qué son conocidas nuestras iglesias pentecostales? ¿Por el mover del Espíritu? ¿Por la abundancia de carismas y la sana predicación de la Palabra? ¡Así lo quiera Dios! Tristemente, muchas de nuestras iglesias suelen ser reconocidas no tanto por la libertad del Espíritu o la predicación liberadora de la gracia de Dios, sino por lo opuesto: La esclavitud del legalismo. Si bien el cristianismo promueve un elevado estándar moral (Mt. 5:20), dicho estándar jamás debería degenerar en legalismo. En el cristianismo la santidad debe ser predicada sí o sí, pero sin olvidar que la santidad es un resultado no una causa. Podemos ser santos porque hemos sido salvados. La salvación viene primero, el buen comportamiento después. Y ese comportamiento no es meritorio. Ningún comportamiento, por bueno que sea, logrará que merezcas el favor de Dios. Es por gracia de principio a fin (1 Cor. 1:30-31; 4:7). El legalismo, en su absurdo intento por alcanzar una justicia propia, yerra el blanco y traiciona los principios más elementales del Evangelio.