Esta relegación del Espíritu Santo a un papel secundario (o incluso menor) dentro de la iglesia, fue la característica del cristianismo (y particularmente del protestantismo) por siglos. Incluso los reformadores, en su intento por marcar distancia de Roma y sus falsos milagros y supercherías, terminaron por descartar la vigencia de los dones espirituales y, con ello, rebajaron el papel del Espíritu Santo en sus iglesias. Con la llegada del Avivamiento Pentecostal del siglo XX ha habido un cambio y que la tercera persona de la Trinidad está recibiendo ahora el trato debido. Hoy en día podemos escuchar que la Iglesia clama: "¡Ven, Espíritu Santo!"
Etiqueta: Dones Carismáticos
La voz del Pentecostés se oye ¿Cómo la escuchas tú?
A muchos les parece risible el “balbuceo” de muchos pentecostales, pero el verdadero problema nos es la forma en que nosotros ejercemos el don de lenguas (o glosolalia). El problema es que ellos, al igual que los israelitas de antaño, se niegan (por temor o incredulidad), a escuchar la voz de Dios expresada a través de este fenómeno. Así pues, se cumple la palabra del Señor para aquel que rehúsa ser sensible a la voz del Espíritu: “al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." (Marcos 4:25). Quien teme o viene prejuiciado ante las manifestaciones del Espíritu solo hallará cosas que no entenderá. El que acude dispuesto y sin prejuicios, sin duda oirá a Dios “en su propia lengua” y será edificado. Y usted ¿está dispuesto? ¿Oirá el mensaje de Dios, o sólo balbuceos que le harán pensar que los pentecostales estamos llenos de mosto?
3 Maneras en que las personas malinterpretan las lenguas como «evidencia inicial» del bautismo en el Espíritu
Algunas personas tanto fuera como dentro del movimiento pentecostal (principalmente carismáticos y neopentecostales) se oponen a la doctrina de la evidencia inicial diciendo que hay otras evidencias posibles, como una vida justa, un testimonio empoderado, participar en los dones espirituales y otras señales de la obra del Espíritu. ¡Les parece absurdo que los pentecostales clásicos insistamos en defender esta doctrina! Sin embargo, como he podido comprobar ¡no siempre comprenden lo que los evidencialistas queremos decir cuando afirmamos que la glosolalia es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu.
Cesacionistas, ¡Venzan el miedo a lo sobrenatural!
¿Han cesado los dones espirituales? En ninguna manera. ¡Y no cesarán hasta que Cristo venga! Lo que comenzó en Pentecostés y renació con el Movimiento Pentecostal en el siglo XX no cesará hasta que el Señor (y no sus falsos voceros) lo diga.
El Cesacionismo, la teología huérfana y de los mil pretextos
El cesacionismo es, y siempre será, una teología huérfana. Una teología sin fundamento bíblico. Una simple herejía que se disfraza de piedad para ocultar el verdadero motivo de su existencia: La incredulidad, la duda, el materialismo de una mente que rechaza lo que escapa de su limitado entendimiento y el escepticismo de muchos que se dicen “creyentes”.
El Don de Palabra de Sabiduría
La Palabra de Sabiduría es una inspiración del Espíritu Santo que imparte alguna percepción o comprensión profunda que conmueve muy fuerte los corazones de quienes la oyen. La palabra de sabiduría es útil para solucionar problemas en la vida de un creyente, una familia o congregación. Ejemplos de este don pueden vislumbrarse aún en el Antiguo Testamento, como es el caso de Génesis 41:33-40 cuando José interpreta el sueño de Faraón, o la sabiduría especial impartida sobre Daniel y los 3 jóvenes hebreos (Daniel 1:17-20).
El don de discernimiento de espíritus
Las Escrituras hablan del “discernimiento de espíritus” como un don del Espíritu (1 Corintios 12:10). La palabra discernir significa mirar más allá de lo exterior hacia lo interno, ver a través de; es emitir un juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas. Este precioso don espiritual implica la facultad de comprender o saber algo por el poder del Espíritu y comprende la habilidad de percibir el verdadero carácter de las personas y el origen y significado de las manifestaciones espirituales (sea que provengan del espíritu del hombre, del Espíritu de Dios, o los espíritus malignos), lo cual lo convierte en uno de los dones más necesarios para la iglesia de hoy, plagada de falsos profetas, falsos maestros y señales y prodigios mentirosos (Judas 1:3-16; 2 Pedro 2; 1 Juan 4:1-6; etc.)
El don de interpretación de lenguas
La Biblia nos manda no ignorar la naturaleza y funcionamiento de los dones espirituales: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales" (1 Corintios 12:1). Uno de esos dones es el de interpretación de lenguas: “y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:10).La frase “interpretación de lenguas” viene del griego “hermeneía glusson” y se refiere al don que capacita a una persona para interpretar cualquier mensaje divino que Dios quiera comunicar a través del don de lenguas. La habilidad para dar el significado de las lenguas proviene sólo del Espíritu Santo, de manera que es un don de revelación sobrenatural. No obstante, debe señalarse que con el don de interpretación de lenguas ocurre algo más que una mera traducción. Interpretación significa “explicación.” Y explicación significa “dar el significado”. Traducción, por otro lado, significa “decir lo mismo, pero en otro idioma.” Por tanto, el don de interpretación de lenguas consiste en “dar el significado” de lo que se ha dicho haciendo uso del don de lenguas. Esto es muy similar a lo ocurrido en Daniel 5:25-28, donde Daniel otorga no solo una simple traducción, sino una interpretación amplia y plena de las 3 palabras.
9 preguntas sobre el hablar en lenguas y el bautismo en el Espíritu Santo
Una de los distintivos del pentecostalismo clásico es la creencia de que la experiencia de hablar en nuevas lenguas es la señal o evidencia inicial física que siempre acompaña el bautismo en el Espíritu Santo. Para nosotros, los pentecostales clásicos, esto no significa que la persona que jamás haya hablado en lenguas no ha recibido el Espíritu Santo y que, por ende, no tiene la salvación, debido a que para nosotros la fe misma es una obra del Espíritu (1 Corintios 12:3) y la fe en Jesucristo es lo que salva. El bautismo en el Espíritu mencionado en el libro de los Hechos tiene el propósito de dar poder al creyente para servir (Hechos 1:8). De manera que, aunque no es un requisito para la salvación, cada creyente en Jesucristo debe buscarlo ansiosa y ardientemente, esperándolo con fe hasta que reciba la prometida bendición de Dios. El bautismo en el Espíritu Santo es una segunda bendición, una segunda obra de la gracia posterior a la salvación.
Pentecostales locos, desordenados y visionarios
Como pentecostal considero tener algo que mis hermanos de otras tradiciones necesitan descubrir para darle más sentido a toda esa erudición que tienen. ¿Parecemos raros? Quizá. Pero eso no importa ¿Locos? ¡Tampoco importa! Algo parecido se dijo de los primeros “pentecostales” en el 33 d.C. (Hechos 2:13-21). Si a Jesús le dijeron endemoniado a causa de la unción y el poder que manifestaba (Juan 10:20) ¿Por qué deberían afectar mi fe las opiniones de John MacArthur y otros cesacionistas que critican el pentecostalismo y lo consideran “diabólico y blasfemo”?