Continuismo, Dones Espirituales, Neumatología, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

El Don de Palabra de Sabiduría

Por Fernando E. Alvarado

“Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu.”

(1 Corintios 12:8, NBLA)

Las Sagradas Escrituras destacan el gran valor del conocimiento en relación con los dones espirituales. Pablo comprendía la importancia del conocimiento. Deseaba que los creyentes salieran de su ignorancia: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis.” (1 Corintios 10:1). Cinco veces en sus epístolas repite lo mismo (Romanos 1:13, 1 Corintios 10:1; 12:1; 2 Corintios 1:8; y 1 Tesalonicenses 4:13). Pablo sabía que era necesario el verdadero conocimiento en cada área. Sabía que éste les daría a los dones mayor significado y efectividad, como Dios lo deseaba.

Los creyentes pueden tener dones sin mucho conocimiento, como era el caso entre los corintios y muchos pentecostales hoy. A ellos, como a nosotros, Pablo aconseja: “que nada os falte en ningún don.” (1 Corintios 1:7). Y es que, para que los dones sean útiles, deben basarse en verdadero conocimiento. La sabiduría, entendida como buen juicio basado en conocimiento, es un don sumamente necesario dentro de la iglesia de Cristo.

¿EN QUÉ CONSISTE EL DON DE PALABRA DE SABIDURÍA?

La Palabra de Sabiduría es una inspiración del Espíritu Santo que imparte alguna percepción o comprensión profunda que conmueve muy fuerte los corazones de quienes la oyen. La palabra de sabiduría es útil para solucionar problemas en la vida de un creyente, una familia o congregación. Ejemplos de este don pueden vislumbrarse aún en el Antiguo Testamento, como es el caso de Génesis 41:33-40 cuando José interpreta el sueño de Faraón, o la sabiduría especial impartida sobre Daniel y los 3 jóvenes hebreos (Daniel 1:17-20).

En otras palabras, la palabra de sabiduría no es tanto la información como la comprensión de algunos misterios de Dios. Ocurre a menudo cuando, al enseñar una porción de la Biblia, las personas comprenden de forma más sencilla una verdad que no habían visto en la Biblia, porque el Señor ilumina su mente a través de una palabra de sabiduría, concediéndole una aplicación práctica para lo que dice tal o cual parte de la Biblia.

Dicho de otra manera, el don de la palabra de sabiduría es una palabra de buen juicio basado en conocimiento. Pero el don abarca mucho más aún. El término “palabra” es la clave. Se deriva del término griego “logos”, que significa “la materia de, el sujeto de, la esencia de.” Puesto que los dones del Espíritu son estrictamente del Espíritu de Dios, entendemos que la palabra de sabiduría es una expresión de Dios. No es sólo una expresión de sabiduría común o humana. La sabiduría a la cual se refiere el autor en este versículo viene directamente de Dios. Es la sabiduría de Él. Por tanto, a través del don de la palabra de sabiduría, el Espíritu Santo le da al creyente un poco de la sabiduría divina.

La expresión “palabra de sabiduría” se refiere a la recepción de una porción pequeña de esa sabiduría divina. También se refiere a un tipo de sabiduría especial para una necesidad particular. Podríamos decir que es un poco de la sabiduría de Dios expresada en el tiempo oportuno. Así pues, la palabra de sabiduría es:

(1) Un poco de la sabiduría de Dios expresada en el tiempo oportuno (Daniel 2:16-24; 4:1-27).

(2) Un don que hace a una persona sabía desde que lo recibe (como fue el caso de Salomón, 1 Reyes 3:5-12).

(3) Sabiduría sobrenatural inspirada por el Espíritu Santo (2 Pedro 3:15).

El hecho de que este don es descrito como la “palabra” de sabiduría, indica que es uno de los dones hablados. Este don describe a alguien que puede entender y proclamar la verdad bíblica de una manera que pueda ser capaz de aplicarla a situaciones de la vida con todo discernimiento. La Palabra de Sabiduría es también el acto sobrenatural en el cual el Espíritu Santo habla de un creyente a otro, trayendo iluminación acerca de una decisión o situación. 

UN DON SOBRENATURAL

La palabra de sabiduría es un don totalmente sobrenatural. Pablo dice: “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría” (1 Corintios 12:8). No el tipo de sabiduría o conocimiento que se obtiene a través del estudio o la experiencia de vida. Tampoco porque se es sabio por naturaleza, pues no hablamos de inteligencia humana o de poseer un coeficiente intelectual alto. La palabra de sabiduría se obtiene sólo por el Espíritu Santo.

De las enseñanzas de Pablo aprendemos que la palabra de sabiduría (al igual que todos los demás dones espirituales) es conferida directamente por el Espíritu Santo y por su sola voluntad. Él es quien reparte “a cada uno en particular como él quiere(1 Corintios 12:11). En cierto sentido todo creyente tiene la oportunidad de ser usado en la manifestación de cada don, ya que, si el Espíritu está en el creyente, de igual manera sus dones residen en él. Sin embargo, la decisión de cuál don o dones el Espíritu se manifiesta a través del creyente queda enteramente bajo su discreción. En conclusión, podemos decir que los dones del Espíritu residen en el Espíritu Santo; son manifestados por el Espíritu a través del creyente y nos son dados por su voluntad.

En Hechos 15:5-27 se encuentra un ejemplo muy claro de la palabra de sabiduría. La iglesia primitiva se enfrentaba a un problema muy serio. Se trataba de los gentiles recién convertidos. Para tratar de solucionar el problema, los líderes de la iglesia se reunieron con otros creyentes. Platicaron mucho sobre el problema. Algunos tenían una idea, otros tenían otra. Finalmente habló Jacobo, uno de los líderes. Después de su discusión, “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia…”

Ahora notemos estos pasos:

  1. Un problema serio (versículo 5).
  2. Reunión del cuerpo de creyentes (versículo 6).
  3. El grupo trata de resolver el problema (versículos 7-12).
  4. El Espíritu Santo, a través de Jacobo, da la respuesta en una palabra de sabiduría (versículos 13-21).
  5. La palabra de sabiduría condujo a todo el grupo a una decisión (versículo 22).

En estos versículos se destaca la idea de que la palabra de sabiduría fue dada por el Espíritu Santo. La palabra de sabiduría necesitaba alcanzar a la gente. El Espíritu Santo estaba en Jacobo y a través de él manifestó la palabra de sabiduría a la iglesia. Por tanto, la iglesia recibió el don de la palabra de sabiduría.

En una manifestación de la palabra de sabiduría la voz de Dios se presiente. Es un sentido de lo divino (es decir, de Dios mismo), e implica la conciencia de una manifestación que trasciende (es decir, que proviene de lo alto) a todas las áreas de la experiencia humana. Al recibir una palabra de sabiduría se está muy consciente de que lo que se ha dicho es precisamente lo que se debía decir, y que lo dicho proviene de Dios. La palabra de sabiduría puede dirigirla el Espíritu Santo directamente al corazón del creyente para que este la comunique a su vez a la iglesia (Efesios 1:17-19). Así, por ejemplo, Pablo dirigía la palabra de sabiduría a los corintios. Pero antes de que lo hiciera, el Espíritu Santo ya la había comunicado directamente a su corazón (1 Corintios 2:5-15).

¿CÓMO Y CUÁNDO SE MANIFIESTA ESTE DON?

Como todo lo relacionado con el Espíritu Santo, es difícil encajonar la forma y el uso de este don. A menudo las circunstancias determinan cuándo se necesita. Además, el Espíritu Santo puede manifestar el don sólo cuando un creyente está preparado espiritualmente y dispuesto a ser usado: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada… úsese conforme a la medida de la fe” (Romanos 12:6). El estudio de las circunstancias bajo las cuales se manifestó este don en la iglesia primitiva nos ayudará a comprenderlo. Así, por ejemplo, este don se manifestó en las siguientes circunstancias:

  1. Cuando el predicador estaba predicando: Se pueden observar destellos de la manifestación en el sermón de Pedro en Hechos 2:16-36. Lo mismo se puede decir del sermón de Esteban en Hechos 7 y Hechos 6:10.
  2. Cuando surgieron problemas en la iglesia: (Hechos 15).
  3. Cuando se inició la persecución: Hechos 5:26-33, en particular el versículo 29: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” ¡Cuán poderosa palabra de sabiduría! (Nótense las palabras de Jesús en Lucas 12:12 y 21:15).
  4. Cuando las personas se enfrentaron a sus propios problemas (Hechos 5:1-11).

De lo anterior se deduce cuán valioso y útil es el don de sabiduría. Con toda seguridad es uno de los dones más grandiosos. Debemos desearlo para ser de ayuda a la iglesia.

EL PROPÓSITO DE ESTE DON

Si el Espíritu Santo permitiera que se manifestara a través de nosotros, no deberíamos decirnos a nosotros mismos: “Ya lo tengo.” Más bien debemos recordar que Él nos usa como canales para dar los dones a su cuerpo, la iglesia, y humildemente debemos alabarle. En el uso de éste, como en el de todos los dones espirituales, se debe recordar una regla sencilla, “Hágase todo para edificación.” (1 Corintios 14:26).

Edificación significa “edificar” o construir, estimular. Por tanto, podemos decir que el propósito de la palabra de sabiduría consiste en edificar el cuerpo de Cristo. Esta edificación se lleva a cabo si la palabra de sabiduría se dirige a un miembro, a un grupo pequeño, o a una multitud. Este don nunca lo da el Espíritu Santo para que alguien se sienta mejor o más espiritual que otros creyentes. Es un privilegio especial ser usado por el Espíritu Santo.

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