¿Qué clase de luz estamos siendo? ¿Hablamos una misma cosa sin causar daño al cuerpo de Cristo? ¿Me aterra compartir con otros el mensaje de la cruz? Si hasta ahora no has hecho tuyo el compromiso de testificar a otros de Jesús, te desafío a que lo hagas. ¡Enciende tu luz y déjala brillar muy en alto! ¡Seamos sal para este mundo insípido y en proceso de descomposición en el que vivimos!
Categoría: Vida Cristiana
Vida Cristiana | ¿Puedo casarme de nuevo?
Al tratar la naturaleza ideal del matrimonio, la iglesia también tiene que reconocer que, entre sus miembros más necesitados, y potencialmente más fructíferos, hay muchos que han sido divorciados, posiblemente se han vuelto a casar, y que luchan con la culpabilidad de un anterior fracaso matrimonial. Es sumamente importante que la iglesia les muestre el amor y la gracia de Cristo. Se debe expresar una intransigente declaración de la santidad del matrimonio, de tal manera que afirme y consuele a los divorciados y que los equipe a ser fieles en un nuevo compromiso matrimonial, que ya hayan tomado o que tomarán en fidelidad a Cristo.
Vida Cristiana | ¿Permite la Biblia el divorcio?
El matrimonio fue instituido primeramente en el Jardín del Edén. Es una unión monógama, física, emocional y espiritual entre un hombre y una mujer. Ese es el plan divino (Génesis 2:24). Alguien dijo que Dios diseñó el matrimonio para: El compañerismo (Génesis 2:18); para evitar la fornicación (1 Corintios 7:2-5); la procreación (Génesis 1:28; 1 Timoteo 2:15); la protección de los hijos (1 Timoteo 5:8); la felicidad familiar (Proverbios 18:22; Eclesiastés 9:9) y contribuir al bienestar de la sociedad en general. Desde el principio podemos ver entonces que la disolución del matrimonio no estaba contemplada ni permitida. Sin embargo, en la Biblia sí vemos que el divorcio es mencionado.
Dios completará la obra que inició en ti
Filipenses 1:6 resulta esperanzador porque lleva consigo la obra pasada, presente y futura de Dios en nosotros y para nosotros por lo que Jesús ha hecho en la cruz. Jamás debemos olvidar que es por Jesús, y solo por Jesús que Dios efectúa esta gran obra en nosotros. Mi amado hermano: Si tienes problemas de algún tipo, dudas de tu salvación, o no estás seguro de tu crecimiento, tan solo deja que el Señor le hable a tu corazón pasando tiempo con Él en oración y leyendo Su palabra. Él usa estas cosas para "perfeccionar" el trabajo que ha comenzado en ti. Recuerda que el Señor nunca te dejará ni te abandonará. Él no puede ser infiel y su amor por ti no puede fallar. ¡No estás estancado! ¡Dios no te ha abandonado en este proceso! ¡Él te está perfeccionando!
¿Aborrece Dios al pecador?
Dios castigará al pecador no porque lo odia, sino porque es justo. Aunque es cierto que el eslogan: "Dios ama al pecador, pero odia el pecado”, no es una frase que se encuentre en la Biblia, el concepto en sí mismo sí es bíblico. Judas 1: 22–23 dice: "Tengan compasión de los que dudan; a otros, sálvenlos arrebatándolos del fuego. Compadézcanse de los demás, pero tengan cuidado; aborrezcan hasta la ropa que haya sido contaminada por su cuerpo". Estos versículos nos mandan extender misericordia y compasión por las personas, mientras que, al mismo tiempo, odiamos el pecado. Si nosotros podemos hacer esto (amar a las personas mientras aborrecemos su pecado) ¿Por qué Dios sería menos capaz que nosotros de hacerlo? Dios puede odiar perfectamente el pecado y estar airado contra los pecadores en toda santidad, al mismo tiempo que ama perfectamente a los pecadores y desea que se arrepientan y reciban perdón (Salmo 5; 11; Malaquías 1: 3; Apocalipsis 2: 6; 2 Pedro 3: 9).
¿De verdad estamos en avivamiento?
La Biblia es clara al señalar las evidencias de un verdadero avivamiento. Desafortunadamente, hoy impera un concepto nada bíblico de lo que es un avivamiento real. Hoy en día se tiende a usar la palabra avivamiento simplemente cuando vemos a muchas personas acudir a una iglesia, pero donde muchas veces no encontramos ni la centralidad de la Palabra de que hablamos, ni el mensaje Cristo y Cruzcéntrico, ni la confrontación del pecado, ni el temor reverente hacia la santidad de Dios. Llamar avivamiento a algo que carece de las características anteriores no es consistente con las visitaciones especiales de Dios en los últimos 2,000 años. Tener una megaiglesia no es señal de avivamiento, tener una banda profesional tocando cada domingo tampoco. Luces, humo, zapateos y gritería, el volumen con el que gritas… ¡Nada de eso es avivamiento! Necesitamos reevaluar nuestra misma definición del término.
Analfabetismo bíblico en las iglesias
El analfabetismo bíblico debe ser erradicado, pero esto no pasará mientras los ministros del Evangelio lideremos la indiferencia hacia la misma. Tan solo piensa: Si otras profesiones demandan preparación ¿Cuánto más el ministerio de la Palabra? Sin embargo, pareciera que hoy día ser ministro del Evangelio se toma a la ligera. ¿Te has preguntado alguna vez qué tanto sabe tu pastor de la Biblia y sus enseñanzas? Para muchos la respuesta quizá resulte deprimente. Pero, ¿Qué hay de ti como creyente? ¿Eres de los que dice “amén” a todo lo que oye desde el púlpito, aunque lo que oigas sea una herejía? ¿O eres como los creyentes de Berea que cuestionan todo a la luz de la Palabra? De ellos se dice: “Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11, LBLA).
Cuando Dios te da un «No» por respuesta
Cuando Dios no remueve el aguijón es porque Él está obrando. Cuando la adversidad, la aflicción y el dolor perduran, debemos confiar que él no es ajeno a nuestra circunstancias. Dios es soberano y rey sobre nuestras dificultades, establece sus límites y los usa para nuestro provecho. Podemos descansar en que Su perfecta y bendita voluntad se está cumpliendo y que eso es lo mejor para nosotros. La gracia es mayor que el aguijón. Su gracia es suficiente.
Resiliencia espiritual del cristiano
¿En dónde radica la fuente de la resiliencia personal? Está en Jesucristo. Él puede llegar a ser el bombero, salvavidas, socorrista, policía y paramédico que la tragedia personal demanda para su reconstrucción. Jesús no se intimida con nuestros enemigos, no se cansa, no se distrae, ni tampoco anda a ciegas buscando sobrevivientes.
Dios está en control
El fin de mis días está dentro del decreto soberano de Dios. Me gusta pensar que Dios, el perfecto escritor de mi vida, ya escribió “el fin”. Él ya lo sabe. No le es un misterio. Puedo confiar que cuando venga mi hora, será cuando Dios lo haya designado, no antes ni después.