Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo

¿Han sido algunos predestinados al infierno?

La doctrina de la "reprobación" es la enseñanza de que Dios es soberano no sólo sobre aquellos que vendrán a la vida eterna, sino también sobre aquellos que resucitarán a la muerte eterna (Juan 5:29). La reprobación pues, es el acto por el cual Dios condena a los pecadores al castigo eterno (Salmo 15:4, 1 Corintios 9:27, 2 Corintios 13:5-7). De acuerdo con la doctrina calvinista de la predestinación, Dios escoge a los individuos a quienes salvará antes de que nazcan. Él no elige a cada individuo, sino que elige sólo algunos. Así, la elección es limitada. La elección por su naturaleza no se aplica a todos, sino que sólo los elegidos son llamados a salvación (Mateo 24:22, 24, 31, Romanos 8:33). Pero ¿Qué hay del resto de seres humanos a quiénes Dios no ha elegido? Dios es plenamente consciente del resultado de la vida de una persona antes de darle vida. Dios sabe a quién no escogió antes de crearlo, y aun así lo crea de todos modos. Vemos esto descrito en Apocalipsis 13:8 y 17:8. Dichos versículos afirman que la gente adora el anticristo porque “sus nombres no han sido escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida del Cordero.” Dios sabía que sus nombres no estaban escritos en el libro de la vida, y él los creó de todos modos. Para ser claros: Dios crea personas que él sabe que no salvará, y aun así las crea y les da vida para que puedan usar su vida para su gloria incluso en su rebelión (Romanos 9:17). Esta es la doctrina de la reprobación.

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El Dios de Calvino, autor del pecado

En su intento por defender la soberanía de Dios a niveles antibíblicos, los calvinistas han creado un “dios” muy diferente del Dios de la Biblia. De hecho, la versión calvinista de Dios es, en muchos sentidos, el verdadero villano de la historia humana, no el diablo mismo. ¿Por qué? Porque el dios calvinista es el autor del mal, el diablo es apenas un pobre peón en este juego macabro y cruel, donde la libertad y el albedrío de los seres creados es pura ilusión. Tales ideas erróneas sobre Dios son un producto natural de la doctrina calvinista de la predestinación, la cual no difiere en mucho del viejo fatalismo de los paganos. La doctrina de la predestinación se expresa claramente en el segundo punto del calvinismo: La elección incondicional.

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La expiación limitada, una doctrina antibíblica

Sin lugar a duda, la expiación limitada es la parte de la doctrina calvinista que más flagrantemente niega las Escrituras y la magnitud del amor de Dios. Lamentablemente pocos calvinistas están dispuestos a admitirlo.

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Razones para repudiar la creencia en una expiación limitada

Según el calvinismo, no todos los hombres son salvos porque Dios no quiere que lo sean y ha predestinado a multitudes a sufrir eternamente. Sin embargo, según la Biblia, no todos son salvos, porque ellos (los perdidos) se niegan a creer en Cristo. Pablo escribe que la salvación viene a todos los que creen “por cuanto todos pecaron" (Romanos 3:22-23). Por cierto, el "todos pecaron" significa toda la humanidad. Así también el "todos los que creen" debe significar que toda la humanidad puede creer en Cristo y ser salvos si así lo quieren hacer.

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La Biblia niega la doctrina de la gracia irresistible

El calvinismo afirma que la gracia salvadora no admite condiciones por parte del hombre redimido, y no es opcional recibirla. ¿Por qué? Porque creen que cuando Dios obra en el creyente este es sellado con el Espíritu Santo y convertido en nueva criatura aún antes de creer (2 Corintios 5:17). Por lo tanto, lo único que podrá hacer es amar a Dios porque este le amó primero (1 Juan 4:19) y lo predestinó para ser salvo y amarle. En este sentido, la gracia irresistible implica la imposición de la salvación sobre el pecador sin tomar en cuanta su deseo o decisión personal. 

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Analogías defectuosas y falacias argumentativas usadas en defensa de la doctrina «Salvo, siempre salvo»

En vista de la enseñanza bíblica de que la seguridad del creyente depende de una relación viviente con Cristo (Juan 15:6); en vista del llamado bíblico a una vida de santidad (Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:16); en vista de la clara enseñanza de que a la persona se le puede quitar su parte del Libro de la Vida (Apocalipsis 22:19); y en vista del hecho de que una persona que cree por un tiempo puede volver a caer (Lucas 8:13); la lógica y la lealtad a la Palabra de Dios nos llevan a rechazar la doctrina calvinista de la perseverancia final de los santos y su variante moderna, la doctrina del “Una vez salvo, siempre salvo”.

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¿De quién depende mi salvación?

Por años los calvinistas han acusado a los arminianos de promover una forma de salvación basada en obras o enfocada en la propia habilidad del hombre para salvarse a sí mismo. Dicha crítica, muy común en círculos calvinistas, es tanto falsa como maliciosa, y nace de la falta de la ignorancia y falta de comprensión que los calvinistas tienen de nuestras doctrinas. Tal caricaturización del arminianismo busca convencer a los indecisos teológicamente que nosotros, los arminianos, no podemos experimentar la seguridad de nuestra salvación, ya que no puede haber seguridad si la causa última de nuestra redención se encuentra en nosotros mismos. El calvinista cree que la doctrina arminiana destruye el fundamento bíblico de la seguridad de la salvación.  ¿Por qué? Porque ellos afirman erróneamente que nosotros los arminianos creemos que nuestra salvación no depende de lo que Cristo hizo por nosotros, sino de lo que posteriormente nosotros hacemos por nosotros mismos. Esto es falso. Los arminianos no creemos tal cosa. Tales afirmaciones representan solo uno de los muchos puntos en los cuales los calvinistas tergiversan la teología arminiana.

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¿Arminianos Reformados?

El Arminianismo Reformado (también conocido como Arminianismo Clásico) es la visión sistemática de las Escrituras enseñada por el teólogo holandés Jacobo Arminio. Arminio expuso sus ideas mucho antes que sus seguidores hicieran públicos los 5 Artículos de la Remonstrancia. Lo que muchos ignoran es que Arminio se consideraba a sí mismo como Reformado, y muchos dentro del movimiento reformado holandés sostuvieron su enfoque de la teología. Hoy, sin embargo, el término calvinista es virtualmente sinónimo de reformado, y cualquier cosa con el término "Arminiano" se considera un punto de vista opuesto a lo reformado o calvinista.

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Depravación Total | ¿Intensiva o Extensiva?

Los arminianos aceptamos la doctrina de la Depravación Total, sin embargo, no creemos que esta sea intensiva, sino más bien extensiva. ¿Cuál es la diferencia? Por Depravación Total Intensiva se entiende la destrucción integral de la naturaleza humana y de sus potencialidades esenciales. Es decir, en estado de Depravación Total Intensiva el pecador es tan pecador cuanto es posible y se involucra en todas las formas posibles de pecado. Los arminianos rechazamos tal postura. Al afirma que el hombre es totalmente depravado no queremos decir que la persona no regenerada sea totalmente insensible en cuestiones de conciencia, de lo correcto e incorrecto. La Depravación Total no significa que todos los seres humanos sean potencial y extremadamente malos. Significa que no son tan buenos como necesitarían ser para ganar su propia salvación por mérito propio. La gracia, y sólo la gracia, es el único medio que puede superar los efectos graves y devastadores del pecado. Así pues, en el arminianismo, la depravación total implica que incluso el altruismo de la persona no regenerada siempre contiene un elemento de motivación inapropiada. Lo que sí creemos los arminianos es que la depravación total es extensiva, es decir, se extiende a todas las dimensiones de nuestro ser. Ella afecta la plenitud del ser del hombre. La Biblia, Arminio y los arminianos en general, reconocemos que la mente de un hombre carnal y natural es obscura y sombría, que sus afectos son corruptos y excesivos, que su voluntad es obstinada y desobediente, y que el hombre sin Cristo está muerto en delitos y pecados. De ello encontramos amplias referencias bíblicas: Nuestro cuerpo (Romanos 6:6,12 Romanos 7:24), la razón humana (Romanos 1:21; 2 Corintios 3:14-15), las emociones humanas (Gálatas 5:24, 2 Timoteo 3:2-4), y la voluntad misma del hombre (Romanos 6:17) han sido afectadas por el pecado.

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Salvación, predestinación y amor de Dios

Los arminianos entendemos, con base en la Biblia, que la salvación no se basa en la predestinación. Más bien, la predestinación se basa en la salvación. La predestinación garantiza el destino final de todos los que aceptan y continúan caminando fielmente en la gracia de Dios. Gracias a Dios, a través de Jesucristo por el Espíritu Santo, conocemos el destino al que nos guía el fiel seguimiento del Salvador. Y gracias a Dios, nos estamos transformando cada vez más en la imagen de Jesucristo mientras caminamos de esta manera, de modo que podemos exclamar como Pablo: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! «¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero?» «¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague?» Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.” (Romanos 11: 33-36, NVI).