Ministerio Femenino

¿Excluye la Biblia a las mujeres del ministerio?

Lo pentecostales entendemos, a la luz de la Biblia, que la intención de Dios no sólo es la salvación eterna del individuo, sino también llevar la luz libertadora de Dios a toda injusticia social en esta tierra. Esto también es cierto en relación con la marginación de las mujeres en la iglesia y la sociedad. Desafortunadamente, la Biblia es utilizada tanto por aquellos que buscan denunciar la misoginia como por aquellos que la defienden. Pero, ¿Qué es la misoginia? La misoginia (del griego μισογυνία; ‘odio a la mujer’) se define como la aversión y también el odio hacia las mujeres o niñas. La misoginia puede manifestarse de diversas maneras, que incluyen denigración, discriminación, violencia contra la mujer, etc. El machismo religioso y la exclusión de la mujer del ministerio es una expresión de la misoginia dentro de la misma religión cristiana. Tanto los defensores como los críticos de la misoginia arrancan versículos de su contexto inmediato, imponen los convenios culturales modernos sobre las culturas antiguas, y pasan por alto el mensaje general que se presenta. Lo que es peor, ignoran el profundo efecto positivo que el cristianismo bíblico ha tenido para las mujeres en todo el mundo.

Ministerio Femenino

La mujer en el Antiguo Testamento

En el relato de la creación, contenido en el Antiguo Testamento, Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza: “…Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó…” (Génesis 1:27, Nueva Versión Internacional). Dios hizo tanto al hombre como a la mujer a su imagen. Ninguno de los dos fue hecho más a la imagen de Dios que el otro. Desde el principio vemos que la Biblia coloca tanto a uno como al otro en el pináculo de la creación de Dios. Ninguno de los sexos es exaltado ni despreciado. De modo que ambos comparten un origen común, vienen de Dios y poseen su misma imagen.

Ministerio Femenino

La mujer pentecostal, libre para servir

Parece que desde que en el jardín del Edén Dios le dijera a Satanás que la simiente de Eva aplastaría su cabeza, el mal se ha abalanzado sin piedad contra las mujeres de todos los tiempos. Aunque normalmente lo definamos como machista, lo que genera este legado de opresión es el triunfo del perverso orgullo y la inseguridad de muchos hombres. En toda esta historia de persecución hay un lugar de privilegio para nuestra capacidad de negación sobre quienes somos en realidad. Milenios de humanidad no ha cesado de advertirnos contra los desastres provenientes de la soberbia que se infiltra cuando las razas, sexos o individuos asumen que son, por definición, superiores a otros. A lo largo de los tiempos y hasta hoy, de todos es sabido que las mujeres salen perjudicadas, asediadas por una marginación que no sólo se produce en tribus perdidas o en culturas ajenas a la nuestra.

Navidad

Nimrod, Semíramis, Tamuz y la Navidad

Mientras que la iglesia tradicional ha elaborado una fantasiosa y sobre elaborada versión del relato navideño, muchos cristianos evangélicos, en su intento por ir en sentido contrario a la religión tradicional, han abrazado su propia mitología anti navideña. Poco les importa a muchos evangélicos si lo que dicen se basa en hechos reales o en puros inventos nacidos del fanatismo religioso. Lo único que parece importarles es atacar una festividad que les parece ofensiva: La Navidad. En esta complicada mitología evangélica 3 personajes resaltan como principales: Nimrod (el personaje bíblico), Semíramis (la casi mitológica reina asiria) y Tamuz (el mitológico dios pagano de la fertilidad).  

Navidad

El Árbol de Navidad, Asera y otros mitos

Quienes se oponen a las celebraciones navideñas y en particular al uso del árbol de navidad como emblema de esta, señalan a menudo que los árboles siempre tuvieron relación con la idolatría y el culto a dioses paganos. En defensa de su postura citan a menudo diversos textos, fuera de contexto.

Navidad

¿Eres un pagano si celebras la Navidad?

La polémica de si los cristianos deben celebrar la Navidad, o no, ha estado en discusión por siglos. Hay cristianos dedicados y sinceros en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del porque o por qué no se debe celebrar la Navidad en los hogares cristianos. Una razón contra la celebración de la Navidad es que las tradiciones que rodean esta festividad tienen su origen en el paganismo. ¿Es esto cierto? La búsqueda de la información sobre este tema es difícil porque los orígenes de muchas de nuestras tradiciones son tan oscuros que sus fuentes de información a menudo se contradicen entre ellas. Campanas, velas, muérdago y otras decoraciones se mencionan en la historia del culto pagano, pero el uso de estas en el hogar ciertamente no indica retornar al paganismo.

Navidad

Biblia y Navidad | ¿Se oponen?

Muchos cristianos argumentan que, puesto que la Biblia no nos ordena celebrar la Navidad, los cristianos no deberían hacerlo, ya que no es bíblico. Tal premisa es reduccionista y rudimentaria. Primero habría que dilucidar qué comprenden por bíblico. Porque si a su lógica nos atenemos tampoco Jesús mandó realizar actividades que estoy seguro los adversarios evangélicos de la Navidad sí realizan: viajar en avión, usar calcetines, comunicarse por teléfonos celulares, usar las redes sociales para difundir mensajes, acompañar los cantos con instrumentos que no se describen en el Nuevo Testamento y un largo etcétera. Considero un desatino afirmar que exclusivamente los seguidores y seguidoras de Jesús tenemos permitido hacer lo expresamente ordenado por Jesús. El Evangelio no es un manual en el que estén normadas todas y cada una de las acciones que debemos llevar a cabo. Lo que sí está claro es el espíritu de amor, servicio y compasión que debiera caracterizar nuestras conductas cotidianas, que ellas reflejen el Espíritu de Cristo en lugar de andar de fiscales de conductas de los demás.

Navidad

¿Es la Navidad un invento de Roma?

La celebración misma de la Navidad es en sí un recordatorio tangible de que el cristianismo venció a las religiones paganas, no lo opuesto. Si la Navidad se hubiese originado del paganismo, este habría subsistido y fortalecido, pero como el fenómeno fue al revés, fue el culto cristiano el que se fortaleció y expandió.

Navidad

Navidad | ¿Importa la fecha exacta?

La Biblia nos proporciona evidencia segura de que Jesús no nació en diciembre, época de invierno en Palestina. En primer lugar, el censo decretado por el emperador romano César Augusto, quien mandó que se empadronara a todos. Todo el mundo tuvo que inscribirse en su propia ciudad, lo cual implicó para José y María hacer un viaje de una semana o más (Lucas 2:1-3). Independientemente de la época del año, a la gente no debió agradarle tener que cumplir con dicho decreto, que quizá tenía el objetivo de fijar impuestos y reclutar hombres para el servicio militar. Pero es poco probable que Augusto hubiera querido agravar la situación obligando a sus súbditos a hacer un largo y difícil viaje en pleno invierno.

Navidad

La Navidad, emblema de una sana Cristología

La navidad fue, y continúa siendo aún hoy, un recordatorio tangible de la ortodoxia cristiana en relación con la deidad de Cristo, la Trinidad y el plan de salvación. A finales del s. IV, probablemente a fines del año 379 o del año 380, un viejo cristiano llamado Gregorio Nacianceno o Gregorio de Nacianzo, predicó un famoso sermón sobre la natividad. Un sermón que aún continúa resonando fuertemente en nuestros oídos. El carácter de dicho sermón no fue casual, lógicamente porque se preparó para la festividad que le da nombre, pero sobre todo porque fue escrito en un contexto de particular tensión en la historia de la Iglesia, en el cual estaba en cuestión nada menos que la naturaleza misma de Cristo. De modo que, aunque su tiempo poco tiene que ver con el nuestro, no puede desconocerse su aporte imperecedero a la comprensión de aquello que celebra la fiesta llamada navidad: el nacimiento de Cristo, o natividad.