Lejos de ser una expresión heterodoxa, el movimiento pentecostal histórico, desde su génesis en los avivamientos del siglo XX (como Azusa Street, 1906), se ha afirmado inequívocamente dentro del marco de la ortodoxia trinitaria, distinguiéndose con claridad y rechazando categóricamente las desviaciones unicitaristas o modalistas que surgieron posteriormente como corrientes marginales dentro de algunos grupos específicos. Esta adhesión al credo trinitario no es un mero formalismo, sino un pilar fundacional arraigado en una hermenéutica fiel de las Escrituras y en la herencia teológica recibida de la Iglesia universal.
Categoría: Trinidad
Lisney de Font, Ministerios Ebenezer y la herejía de la cuadridimensión de Dios
La llamada "Cuadridimensión de Dios" es una doctrina heterodoxa promovida por los Ministerios Eben Ezer, así por otros grupos heréticos adscritos al movimiento de la Nueva Reforma Apostólica y el neopentecostalismo. Esta herejía, que cuenta ya con ya varias décadas de existencia, propone una estructura cuaternaria de la Divinidad, añadiendo un cuarto elemento a la Trinidad cristiana tradicional (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Aunque sus defensores no siempre explicitan quién o qué constituye esta "cuarta dimensión", todo parece apuntar a un principio cósmico adicional (similar a concepciones esotéricas o gnósticas).
Jesucristo, Dios en igualdad con el Padre
El Hijo es de la esencia del Padre, eterno, perfecto, Dios de Dios, engendrado, no creado, consubstancial con el Padre. Por quien todo fue hecho, tanto lo que está en los cielos como lo que está en la tierra.
¿Es incorrecto orarle al Espíritu Santo?
A menudo escuchamos a predicadores afirmar que nuestras oraciones solo deben ser dirigidas a Dios el Padre en el nombre de Jesús. Afirman además que es incorrecto e inapropiado orarle a Jesús y, mucho menos, al Espíritu Santo. Aunque se oye inocente, y para algunos quizá suene hasta bíblico, lo cierto es que esconde una herejía peligrosa: la negación de la coigualdad de cada uno de los miembros de la Trinidad. Como si de 3 dioses de diferente rango se tratase. La pregunta importante aquí es: ¿Qué dice la Biblia al respecto?
La subordinación funcional eterna del Hijo y las relaciones de género
Algunos cristianos sostienen que el Hijo se somete al Padre en la historia es la misma manera en que Dios el Padre se relaciona al Dios Hijo en la eternidad. Esta posición es conocida como la doctrina de la sumisión funcional eterna (SFE), de la subordinación de relación eterna (SRE), o autoridad-sumisión de relación eterna (ASRE). Según dicha postura, el Hijo difiere del Padre mediante la sumisión, mientras que el Padre al Hijo, al ejercer la autoridad.
El misterio trinitario
Ninguna mente finita puede comprender plenamente la naturaleza, el carácter o las obras del Ser infinito. No podemos descubrir a Dios por medio de la investigación. Para las mentes más fuertes y mejor cultivadas, lo mismo que para las más débiles e ignorantes, el Ser santo debe permanecer rodeado de misterio. Como la mente finita no puede explorar a Dios, llega a una conclusión: Dios no existe. Otros, que elegimos creer aunque no comprendamos plenamente a Dios, corremos un riesgo similar: Creer algo erróneo acerca de Dios, reduciendo al Dios infinito e incomprensible, a la imagen y semejanza de nuestras propias limitaciones y capacidad de comprensión. Es ahí donde nacen las herejías.
La subordinación eterna del Hijo, una herejía popular en el mundo evangélico
La Escritura, si la interpretamos de forma correcta, enseña que Dios el Hijo tiene eternamente igual autoridad con Dios el Padre, pero que por un período de tiempo durante Su ministerio en la tierra se volvió subordinado en autoridad para con Él. El cristianismo bíblico y ortodoxo siempre ha enseñado que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales en autoridad por toda la eternidad. Muchos cristianos de hoy, sin embargo, se inclinan hacia una especie de semiarrianismo, enseñando la subordinación eterna del Hijo y cuestionando la fe histórica de la iglesia.
¡Dios ha nacido!
¿Tiene sentido decir que la Navidad marca el nacimiento de Dios? Esa pregunta evoca los debates teológicos primarios de los siglos IV y V sobre la naturaleza humana y divina de Cristo. Decir que Dios ha nacido resulta chocante porque parece ininteligible: ¿Cómo puede Dios, el Creador no creado de todas las cosas, tener un nacimiento? ¿Cómo puede nacer un ser que es auto-existente y eterno, el Creador del tiempo y del espacio? Eso no parece tener ningún sentido. Y aun así, en Navidad eso es, en cierta manera, precisamente lo que los cristianos celebran.
A propósito de la Navidad que se avecina…
Navidad, Christmas, Krishlindjet, Christougenna, Weihnachten, ¡Llámala como quieras! Pero ¿Sabes por qué celebramos el nacimiento de Cristo? En la mente de muchos esta celebración nació con el propósito de paganizar la iglesia e introducir en el cristianismo el culto a Mitra, Tammuz o cualquier otro dios solar pagano. Eso, sin embargo, está lejos de ser cierto.
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios (III) – La plena Deidad y humanidad de Cristo
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara: Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31; Lucas 1:35); Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22); Sus Milagros (Hechos 2:22; Hechos 10:38); Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21); Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4); Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9; Hechos 1:11; Hechos 2:33; Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:3).