Navidad, Tradiciones, Trinidad, Vida Cristiana

A propósito de la Navidad que se avecina…

Navidad, Christmas, Krishlindjet, Christougenna, Weihnachten, ¡Llámala como quieras! Pero ¿Sabes por qué celebramos el nacimiento de Cristo? En la mente de muchos esta celebración nació con el propósito de paganizar la iglesia e introducir en el cristianismo el culto a Mitra, Tammuz o cualquier otro dios solar pagano. Eso, sin embargo, está lejos de ser cierto.

Si bien la celebración de los cumpleaños no parece tener su origen en tradiciones judías, y celebrar cumpleaños no formó parte de las tradiciones de los primeros cristianos, la celebración del nacimiento de Cristo fue cobrando fuerza en la iglesia gentil como parte de las celebraciones cristianas a partir del siglo IV. ¿Por qué? Ciertamente no para complacer a los paganos, y mucho menos para corromper el cristianismo como algunos sugieren, sino más bien ¡para combatir a los herejes y sus falsas enseñanzas sobre la naturaleza de Cristo!De acuerdo con el Dr. Steven Hijmans, profesor de Arte Romano y Arqueología de la Universidad de Alberta, Canadá, la celebración navideña nace con el objeto de preservar la sana cristología enseñada por la iglesia primitiva:

«Es usualmente sugerido que establecer una festividad en el cumpleaños de Cristo se volvió importante como resultado de disputas doctrinales sobre las naturalezas humana y divina de Cristo. En el el segundo siglo, los Basildeanos enseñaron que el Cristo divino apareció en la Epifanía para residir temporalmente en el cuerpo del Cristo humano. Dos siglos después, los maniqueístas fueron aún más lejos al afirmar que Jesús no nació en absoluto o no tomó carne de la Virgen María, es decir, no se encarnó; sino que simplemente se apareció a los hombres en la Epifanía. Si la iglesia solamente celebraba la Epifanía, pero no el nacimiento de Cristo, entonces eso podría verse como un énfasis en la supuesta distinción entre la importancia de las dos naturalezas de Cristo: humana (nacimiento, no importante) y divina (epifanía, importante). Desarrollar una festividad para el cumpleaños de Cristo fue una reacción a estas perspectivas, respondiendo a tales dicotomías al enfatizar la importancia del nacimiento físico de Jesús». [Steven Hijmans, “Sol invictus, the Winter Solstice, and the Origins of Christmas”, Mouseion, Series III, vol. 3 (2003), 377-398]

Así pues, las celebraciones navideñas nacieron con el propósito de recordarnos el precioso misterio de la Encarnación de nuestro Señor, una doctrina considerada vital en el cristianismo primitivo:

«E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.» (1 Timoteo 3:16)

Para los primeros cristianos, defender la completa humanidad y la plena Deidad de Cristo era un asunto serio:

«Para saber si el mensaje que se nos comunica procede del Espíritu Santo, debemos preguntarnos: ¿Reconoce el hecho de que Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre de verdad? Si no lo reconoce, el mensaje no es de Dios sino de alguien que se opone a Cristo, como el anticristo del que oyeron ustedes que vendría, cuyas actitudes hostiles contra Cristo ya se manifiestan en el mundo.» (1 Juan 4:2-3, Nueva Biblia Viva)

Negar la realidad de la Encarnación era considerado un motivo sólido para retirar de alguien la mano de confraternidad y expulsarlo de la congregación:

«Les digo esto, porque muchos engañadores han salido por el mundo. Ellos niegan que Jesucristo vino en un cuerpo humano. Tales personas son engañadores y anticristos. Tengan cuidado de no perder lo que hemos logrado con tanto trabajo. Sean diligentes para que reciban una recompensa completa. Todo el que se desvía de esta enseñanza no tiene ninguna relación con Dios; pero el que permanece en la enseñanza de Cristo tiene una relación tanto con el Padre como con el Hijo. Si a sus reuniones llegara alguien que no enseña la verdad acerca de Cristo, no lo inviten a su casa ni le den ninguna clase de apoyo. 11 Cualquiera que apoye a ese tipo de gente se hace cómplice de sus malas acciones.» (2 Juan 1:7-10, NBV)

La pregunta obligada es: Si la Encarnación del Dios Hijo es algo que merece ser celebrado ¿por qué algunos cristianos parecen ofenderse por las celebraciones navideñas, las cuales nos recuerdan tan glorioso suceso? ¡Quizá debamos recordarles un poco de historia!

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