Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Cristiana, Vida Espiritual

¡Libérate de la culpa! Ahora eres hijo…

La culpa es el resultado natural de nuestro pecado contra Dios. La mayor prisión en la que caemos y de la que es imposible liberarnos solos, porque cuando le damos la espalda a nuestro Creador perdemos la paz interior y la exterior (Génesis 3:16). No sólo dejamos de ser nosotros mismos, sino que además perdemos la posibilidad de saber quienes somos realmente. Cuando nos sentimos culpables, vivimos con la impresión de que nada ni nadie puede liberarnos. Literalmente dejamos de vivir, porque las prisiones interiores son las que terminan destruyendo nuestra alma. Vivimos intranquilos aunque nadie nos persiga, caemos en la tiranía del desencanto porque siempre encontramos alguna circunstancia o situación que nos entristece y nos roba la paz.

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Devocional, GRACIA DIVINA, REFLEXIÓN BÍBLICA, Salvación, Teología, Vida Espiritual

Pecador sin mérito, ¡Pero salvo por gracia!

La salvación nunca ha sido ni será cuestión de buenas obras. Si así fuera nadie se salvaría, pues somos incapaces de algo bueno sin la asistencia de la gracia. Cómo Isaías, nosotros también afirmamos: "¿Cómo podremos ser salvos? Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia. Todos nos marchitamos como hojas; nuestras iniquidades nos arrastran como el viento. Nadie invoca tu nombre, ni se esfuerza por aferrarse a ti." (Isaías 64:5-7, NVI). Pero ¡Bendito sea Dios que, por su infinita y sublime gracia, nos redimió del pecado y de la muerte, cambiando nuestra naturaleza y haciéndonos sus hijos! No hay obra humana que le robe a Dios la gloria por esto. Todo lo ha hecho Él por amor y para su gloria.