Apologética, Corán, Islam

Una respuesta al Islam|Introducción

La narrativa bíblica, como obra divina, es sorprendentemente ordenada. Nos proporciona una vasta información sobre los contextos en que se desarrolla. Cuando miramos el Corán nos sorprende la situación inversa, ya que el Corán tiene muy poco contexto para referirse a él. Hay poca narración, y los pasajes intercalan otros pasajes con temas que no tienen conexión. Un tema similar es recogido y repetido en otra Sura, aunque con variaciones e incluso a veces material contradictorio (como por ejemplo las historias diferentes de Abraham y los ídolos encontrados en las Suras 21:51-59 y 6:74-83; 19:41- 49). Es lógico, entonces, que los musulmanes no busquen en su Libro Sagrado otros pasajes para derivar un contexto, ya que es inexistente o pobre (lo cual pone en evidencia el origen puramente humano del Corán). No es de extrañar que rechacen hacer lo mismo con la Biblia, la única, verdadera e infalible Palabra de Dios.

Bibliología, Estudio Teológico

Pasajes problemáticos en la Biblia

Lo sorprendente de la Biblia es que, a pesar de haber sido escrita por diferentes autores a través de 15 siglos, la Biblia no se contradice a sí misma, ni tampoco contiene error alguno como muchos sugieren. Y es que, esencialmente, por encima de los autores humanos, la Biblia tiene su origen en Dios. 2 Timoteo 3:16 nos dice que la Biblia fue “inspirada” por Dios. Dios supervisó a los autores humanos de la Biblia para que, aunque utilizaban sus propios estilos de escritura y personalidades, registraran exactamente lo que Dios quería que se escribiera. La Biblia no fue dictada por Dios, sino que fue perfectamente guiada y enteramente inspirada por Él.

Bibliología

¿Podemos confiar en la Biblia?

Al considerar el potencial durante los 1.900 años pasados para que el texto de la Biblia fuera corrompido grandemente, y el hecho que esto no haya sucedido, los cristianos pueden tener confianza que Dios, aunque sin inspirar a los copistas en la transmisión de Su Palabra, los usó en Su preservación providencial de la misma. Isaías aseguró a sus oyentes 2.700 años atrás de la permanencia de la Palabra de Dios, diciendo: “…Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre…” (Isaías 40:8). Luego, después de más de siete siglos de transmisión, el apóstol Pedro repitió los sentimientos de Isaías, describiendo la Palabra de Dios como “incorruptible” y lo que “vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23-25).

Bibliología

La inerrancia de las Escrituras.

Jesús afirmó que "la Escritura no puede ser quebrantada" (Juan 10:35; Lucas 16:17, RVR1995). Como libro infalible, la Biblia también es irrevocable. Jesús declaró: "Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido" (Mateo 5:18; Lucas 16:17, NVI). Las Escrituras también tienen autoridad definitiva, teniendo la última palabra en todo lo que tratan. Jesús empleó la Biblia para resistir al tentador (Mateo 4:4,7,10), para solucionar disputas doctrinales (Mateo 21:42), y para reivindicar su autoridad (Marcos 11:17). Nosotros, los cristianos evangélicos, nos acercamos con humildad a la revelación bíblica, pidiendo al Espíritu Santo que hable a través de ella, y que conforme nuestra voluntad y cosmovisión a ella. Concedemos la primacía absoluta a la revelación bíblica, y estamos seguros de que nos guiará a toda verdad.