La seguridad de Juan 10:27-28 se aplica solo a aquellos que siguen a Cristo, como lo indica claramente el texto. Solo los fieles serán salvos: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apocalipsis 2:10, NVI).
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Una vez salvo, ¿Siempre salvo?
En plena concordancia con la Biblia, el arminianismo clásico enseña que los que son incorporados a Cristo por una fe verdadera, y por lo tanto son hechos partícipes de su Espíritu vivificante, tienen así todo el poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo, y su propia carne, y para ganar la victoria; siendo bien entendido que es siempre a través del auxilio de la gracia del Espíritu Santo; y que Jesucristo les ayuda a través de su Espíritu en todas las tentaciones. No obstante, también enseña que estos sí son capaces, por negligencia, de abandonar su vida en Cristo, volver al mundo y apartarse de la doctrina sagrada que les ha sido dada, perdiendo así una buena conciencia y cayendo de gracia. Estos pueden perderse eternamente si así lo eligen, o arrepentirse y volver al camino de la salvación si así lo desean.
Elegidos y predestinados, pero no incondicionalmente.
La doctrina de la elección, o predestinación, es enseñada en las Escrituras. Sin embargo, tal elección no se refiere necesariamente a la salvación eterna de un grupo o individuo en particular, sino más bien a la preordenación para el ejercicio de ciertos roles o papeles en el plan de Dios. Entre los predestinados a desempeñar roles específicos en el logro de la redención, el personaje principal es nuestro Redentor, el Señor Jesucristo. La elección de Jesús es el acto central y primario de la predestinación.
¿Por quiénes murió Jesús?
Uno de los pilares del arminianismo clásico es su creencia en la Expiación Ilimitada. La doctrina de la Expiación Ilimitada es plenamente enseñada y sostenida por las Escrituras. Juan 3:16-18 deja claro que Dios nos ama; que él ama a todos en el mundo, no solo a unos pocos. También queda claro en este pasaje que Dios hizo lo que se necesitaba para proporcionar la salvación a aquellos que amaba. Dios dio a su Hijo para ser el sacrificio expiatorio para todo el mundo (1 Juan 2:2), para probar la muerte para todos (Hebreos 2:9). Jesús fue nuestro cordero sacrificial (Juan 1:29), Aquél que nos libra de la ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:10) que justamente merecíamos. Una y otra vez en las Escrituras vemos que Jesús murió por los pecados del mundo. Su sacrificio fue hecho para todos, no solo para unos pocos. Pero si bien la muerte de Cristo fue para todas las personas, los beneficios de su sacrificio son efectivos solo para aquellos que creen en Cristo. Solo aquellos que creen obtendrán la vida eterna. Los que no creen permanecen en estado de condenación. Esto se repite en Juan 3:36; los que creen tienen vida eterna, mientras que los que rechazan al Hijo permanecen bajo la ira de Dios.
Gracia Preveniente, gracia habilitadora.
La teología cristiana, y particularmente el arminianismo, enseña la doctrina de la gracia preveniente, la cual sostiene que antes de que un hombre pueda buscar a Dios, Dios primero debe haber buscado al hombre. Antes de que un hombre pecador pueda pensar correctamente en Dios, debe haber una obra de iluminación realizada dentro de él. La Biblia nos enseña claramente que buscamos a Dios porque, y solo porque, Él primero ha puesto un impulso dentro de nosotros que nos incita a la búsqueda. "Nadie puede venir a mí", dijo nuestro Señor, " si no lo atrae el Padre que me envió" (Juan 6:44, NVI), y es por esta atracción sobrenatural que Dios nos quita todo vestigio de crédito por el hecho de venir. El impulso de buscar a Dios se origina en Dios, pero el resultado de ese impulso depende de nuestra respuesta a dicho estímulo o atracción divina. A esto le denominamos Sinergismo Evangélico.
¿Depravados o moralmente neutros?
La doctrina de la depravación total del hombre es reconocida unánimemente por la ortodoxia protestante. Sin embargo, en contraposición con el arminianismo clásico y el calvinismo, el pelagianismo y el semipelagianismo se oponen a la doctrina de la depravación total del hombre. El pelagianismo niega que las consecuencias del pecado de Adán pasaran a sus descendientes, afirma que todos los seres humanos nacemos en un estado moralmente neutral. Según esta doctrina, si un hombre recibe la enseñanza correcta, es capaz de vivir de una manera que agradaría a Dios. Debido a esto, el hombre tiene la opción de hacer lo bueno o lo malo sin ninguna restricción impuesta por su naturaleza pecaminosa. Por obvias razones, el pelagianismo es considerado una herejía.
FACTS | La Perseverancia de los Santos
La Perseverancia de los santos es el paso lógico y final en la doctrina calvinista, ya que las doctrinas de la Elección Incondicional y del Llamamiento Eficaz, implican lógicamente la salvación segura de aquellos que reciben estas bendiciones. Si Dios ha escogido absoluta e incondicionalmente a ciertas personas para vida eterna, y si su Espíritu aplica eficazmente a estas los beneficios de la redención, entonces la conclusión ineludible es que estas personas serán eternamente salvas.
FACTS | Gracia: ¿Resistible o irresistible?
La doctrina de la Gracia Irresistible es una enseñanza calvinista que declara que cuando Dios llama a Sus elegidos para salvación, ellos no pueden resistir ese llamado. La teología calvinista diferencia dos tipos de llamado: Dios ofrece el mensaje del Evangelio a todas las personas. Esto se conoce como el Llamado Externo. Para los elegidos Dios extiende un Llamado Interno el cual no puede ser resistido. El llamamiento externo es el que hacemos cada vez que predicamos el evangelio a alguien (en este sentido todos son llamados) pero los únicos que pueden escuchar este llamado externo son aquellos que han sido llamados internamente por el Espíritu Santo.
FACTS | Expiación: ¿Limitada o ilimitada?
La expiación limitada, o redención particular, es el tercero de los 5 puntos del calvinismo clásico. La doctrina de la expiación limitada enseña que Cristo efectivamente redime de cada pueblo “solo a aquellos que fueron elegidos desde la eternidad para salvación” (Cánones de Dort, II.8). La doctrina reformada afirma que Jesús murió sólo por sus elegidos. Esta doctrina se desprende lógicamente de la doctrina de la elección incondicional: Si Dios eligió a un grupo para que fuera salvo entonces el sacrificio que Cristo hizo debía ser sólo por ellos. La doctrina de la redención particular afirma que Cristo, en su muerte, limpió los pecados de los elegidos de Dios y aseguró que todos ellos alcancen la fe a través de la regeneración y por la fe sean perseverados para gloria. Según dicha doctrina, Cristo no pretendió morir por todos. La prueba de eso, según el razonamiento calvinista, es que no todos son salvos.
FACTS | Elección: ¿Condicional o incondicional?
De acuerdo con la teología calvinista cada pensamiento, palabra y acción es decretada por Dios, incluyendo todo pecado. Esta perspectiva es irracional y no bíblica, pero para el calvinista es una base importante de su creencia. Como bien lo afirmara cierto autor calvinista “el total énfasis en la soberanía de Jehová Dios Todopoderoso es la verdad y la belleza del Calvinismo” (David J. Engelsma, Hyper-Calvinism and the Call of the Gospel; Grandville, MI: Reformed Free Publishing Association, 1980, 133). Ciertamente, los calvinistas (en el peor y más amargo espíritu sectario) presumen de ser los únicos que entienden y defienden la soberanía de Dios. Otro escritor calvinista añade: “sólo el calvinismo... reconoce la soberanía absoluta de Dios” (Leonard J. Coppes, Are Five points Enough? the ten points of Calvinism; Denver CO: self-published, 1980, 15). Tal afirmación es falsa. Por el contrario, todos los cristianos creen que Dios es absolutamente soberano, pero muchos reconocen que la soberanía no es incompatible con la libertad de elección. Dios no es menos soberano porque Satanás y la humanidad se hayan rebelado y desobedecieran continuamente.