ESCATOLOGÍA, Milenio, Teología

El Amilenialismo en perspectiva

El amilenialismo es el nombre dado a la creencia de que no habrá un reino literal de Cristo de mil años. Las personas que sostienen esta creencia son llamadas amilenialistas. Esto difiere de la idea más extensamente aceptada llamada el premilenialismo (la creencia de que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su reino milenario, y que el reino milenario es un reino literal de mil años) y de la idea menos extensamente aceptada llamada el posmilenialismo (la creencia de que Cristo volverá después de que los cristianos [y no Cristo Mismo] hayan establecido el reino en esta tierra). Sin embargo, es importante aclarar que sería injusto e incorrecto afirmar que los amilenialistas no creen que no haya milenio en absoluto. Mas bien no creen en un milenio literal (un reino literal de Cristo de mil años en la tierra). Por el contrario, los amilenialistas creen que Cristo está sentado ahora sobre el trono de David y que esta dispensación de la Iglesia es el reino sobre el cual Cristo reina.

ESCATOLOGÍA, Milenio, Pentecostalismo, Teología

Quiliasmo | El reino milenial de Cristo

El Reino Milenial es el título dado a los 1000 años del reinado de Jesucristo en la tierra. Algunos buscan interpretar los 1000 años de manera alegórica. Otros entienden que los 1000 años son solo una manera figurativa de decir “un largo período de tiempo”. El resultado es que algunos no esperan que sea literalmente un reinado físico de Jesucristo sobre la tierra. Sin embargo, en Apocalipsis 20:2-7, seis veces se menciona específicamente que el Reino Milenial tendrá una duración de 1000 años. Si Dios hubiera querido decirnos “un largo período de tiempo”, Él lo hubiera hecho fácilmente, sin mencionar explícita y repetidamente un marco exacto del tiempo.

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Solus Spiritus, la Sexta Sola olvidada

La expresión latina 'Solus Spiritus' significa 'Solo el Espíritu' y constituye la 'sola' olvidada de la Reforma Protestante. Los pentecostales, al igual que el resto de las iglesias nacidas de la Reforma o derivadas de ésta, reconocemos que las enseñanzas del protestantismo pueden resumirse en las famosas cinco solas: Sola scriptura, Sola fide, Sola gratia, Solus Christus y Soli Deo Gloria. Aunque los pentecostales estamos orgullosos de ser protestantes y nos gozamos en nuestro legado evangélico; no obstante, como herederos de un legado espiritual igualmente valioso, estamos cada vez más convencidos de que sería teológicamente correcto y necesario añadir una nueva sola a la lista: Solus Spiritus. ¿Por qué pensamos de esta manera? ¿Por qué añadir una más a la lista de las 5 Solas? Los pentecostales, en plena concordancia con la biblia, entendemos y proclamamos que el conocimiento de Dios por parte del creyente no puede nunca ser completo si no conoce a la tercera persona de la Deidad. En opinión de muchos teólogos, el ministerio activo del Espíritu Santo marca la edad de la Iglesia como la “Edad del Espíritu”, en contraste con la era de los Evangelios que es descripta como la “Era del Hijo”, y el Antiguo Testamento que es llamado “La era del Padre”. Todos aquellos que están genuinamente en la Iglesia del Señor Jesucristo, son producto de la obra creativa del Espíritu Santo por medio de Sus múltiples ministerios.

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Soli Deo Gloria, nuestra razón de ser

El principio de Soli Deo Gloria es ampliamente enseñado en la Biblia. En el Salmo 115:1 el salmista declara: “No a nosotros, Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria”. Por eso, en opinión de muchos, “Soli Deo gloria” es la más importante de las Solas, porque de ella dependen las demás Solas, sin la Gloria de Dios no habría nada (Salmo 115:1). Dios mostró su Gloria desde el comienzo de la creación, con su sola voz creó todo lo que hoy podemos ver y para coronar la creación hizo al hombre (1 Corintios 11:7). El salmista proclama y dice los cielos cuentan la Gloria de Dios (Salmo 19:1).

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Solus Christus, una doctrina pentecostal

La expresión latina "Solus Christus" (Sólo Cristo) es una de los cinco solas que resumen la creencia básica de los reformadores protestantes: Que la salvación es a través de sólo Cristo y que Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre. En la teología evangélica todo se trata de Cristo. Todo se trata acerca de Su Persona y Obra. No se trata acerca de nosotros, no se trata de la realización de nuestros “sueños” o “sacar el campeón de nuestro interior”, no. Todo se trata acerca de Cristo. Solus Christus rechaza todo sistema humanista o antropocéntrico. El evangelio es, por naturaleza, Cristocéntrico.

Cristología, Teología

Cristo: Profeta, Rey y Sacerdote.

Como el profeta altísimo Jesús habla la Palabra de Dios; como el sumo sacerdote él se ofreció a sí mismo como el sacrificio perfecto y ora por nosotros; y como Rey de reyes, él está en control de la historia y el destino humano.[1] Entendemos que el título de “rey" se asocia con la idea de reinar y gobernar. El sacerdote está activo en el servicio de los sacrificios a los efectos de reconciliar al hombre con Dios. De un profeta se espera que anuncie la voluntad de Dios y prediga acontecimientos que vendrán. Pero ¿Qué implica todo esto para nosotros? ¿Qué beneficios temporales o eternos representan dichas vocaciones para el cristiano?

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Pecador sin mérito, ¡Pero salvo por gracia!

La salvación nunca ha sido ni será cuestión de buenas obras. Si así fuera nadie se salvaría, pues somos incapaces de algo bueno sin la asistencia de la gracia. Cómo Isaías, nosotros también afirmamos: "¿Cómo podremos ser salvos? Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia. Todos nos marchitamos como hojas; nuestras iniquidades nos arrastran como el viento. Nadie invoca tu nombre, ni se esfuerza por aferrarse a ti." (Isaías 64:5-7, NVI). Pero ¡Bendito sea Dios que, por su infinita y sublime gracia, nos redimió del pecado y de la muerte, cambiando nuestra naturaleza y haciéndonos sus hijos! No hay obra humana que le robe a Dios la gloria por esto. Todo lo ha hecho Él por amor y para su gloria.

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Y tú, ¿Has nacido de nuevo?

Aquel que ha nacido de nuevo cree en el Cristo crucificado y resucitado como fuente de su eterna salvación (1 Juan 5:1). Se ha arrepentido del pecado y ahora quiere vivir para la gloria de Dios. Pero eso no es todo. Aquel que ha nacido de nuevo tiene una nueva disposición en el corazón. Una persona renacida simplemente no puede seguir viviendo como antes porque el eje de su ser ha sido revolucionado. No podrá vivir en paz con sus ídolos. ¡Imposible! Empieza a odiar las cosas que antes amaba y comienza a amar las cosas que antes odiaba (1 Juan 3:9). Hay un cambio radical en sus afectos y deseos. Si este cambio no se ha dado, es probable que no haya nuevo nacimiento. Dicho cambio de vida irá acompañado por una manifestación continua del fruto del Espíritu Santo en la vida del regenerado. Esto no quiere decir que el nacido de nuevo ya no falle, pero sí significa que la vida del creyente se caracterizará por “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). O como lo expresa Juan, “Saben también que todo el que hace justicia es nacido de El” (1 Juan 2:29).

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¡Necesitamos más predicación teológica!

Uno de los mayores problemas de la predicación evangélica contemporánea es que las predicaciones cristianas muchas veces no son verdaderamente cristianas. Son morales en el mejor de los casos, herejías en la mayoría. El evangelio de la prosperidad es solo la punta del iceberg. Pocos predicadores estarán dispuestos a admitirlo, pero muchas de las predicaciones no apuntan a Cristo, no revelan a Cristo, no hablan de Cristo o de su obra, de sus promesas o de cómo ser como Él. Cuando solo predicamos que no debemos mentir, que no debemos robar, o que debemos amar a nuestra esposa, aun cuando son principios útiles y hasta tradicionalmente cristianos, no son exclusivamente bíblicos. Los mormones, testigos de Jehová, y budistas enseñan y se adhieren a esos principios también. Las predicaciones moralistas son, en última instancia, una falta de respeto a la Biblia y a su autor, pues no estamos extrayendo de ella los grandes tesoros de conocimiento que contiene. Muchos predicadores "evangélicos" incluso han reducido el mensaje del Evangelio a una prédica legalista en la cual lo único que importa es que las mujeres no usen pantalones, se cubran el cuerpo lo más posible, no usen maquillaje, ni se corten el cabello. Pero ¿Es esto el Evangelio? ¿Por tan poca cosa vino a morir el Señor?