¿Sabías que el cesacionismo, antagonista doctrinal de la teología pentecostal, se arraiga de manera profunda en el dispensacionalismo y depende de sus postulados para sostener su propia validez? Pocas paradojas teológicas resultan tan desconcertantes como la que encierra la relación entre el pentecostalismo y el dispensacionalismo. Este último, marco conceptual que ha servido históricamente de armazón intelectual para el cesacionismo —enemigo declarado de la espiritualidad pentecostal—, es defendido sin embargo con auténtico celo por millones de pentecostales en todo el mundo. La ironía no es menor: abrazan un sistema diseñado, desde sus cimientos, para declarar extinguidas precisamente aquellas experiencias que definen su identidad religiosa. Dicho de otro modo, sostienen con devoción la estructura de un edificio construido con la expresa intención de no albergar las manifestaciones que ellos consideran medulares para la fe.
Categoría: Pentecostalismo
¿Cuándo comenzó la Iglesia? — ¿Es la iglesia el «Plan B» de Dios ante el fracaso de Israel, o un mero paréntesis en la historia de la redención?
La idea de que la Iglesia constituye un giro inesperado o un plan de contingencia en la historia sagrada carece de sustento cuando se observa la profunda coherencia del proyecto divino. En realidad, la Iglesia no es un fenómeno reciente, sino la maduración de una comunidad de fe que hunde sus raíces en los albores de la humanidad. Desde que Adán y Eva recibieron la promesa del Redentor en el Edén (Génesis 3:15), se puso en marcha un único linaje espiritual. Esta continuidad se fundamenta en que la fe nunca ha cambiado de naturaleza; los antiguos fieles no vivían bajo un sistema de salvación distinto, sino que, como señala el apóstol Pablo, «La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: «En ti serán benditas todas las naciones».» (Gálatas 3:8, NBLA). Ellos se relacionaron con la gracia a través de sombras y símbolos, saludando desde la distancia una realidad que aún no se manifestaba plenamente, pero que ya les pertenecía por promesa (Hebreos 11:13).
La verdadera dispensación — Del significado bíblico al mito del dispensacionalismo
Por más que se busque justificar la existencia de dicho sistema interpretativo, el intento de dividir la historia de la redención en una serie de dispensaciones es un sistema teológico artificial y relativamente reciente que carece de fundamento bíblico sólido. La palabra oikonomía en las Escrituras se refiere a una mayordomía o a un plan, nunca a una era o período. Las contradicciones se hacen evidentes cuando se compara este esquema con la enseñanza bíblica de la salvación por gracia, la unidad de Israel y la iglesia en Cristo, y la consistencia del plan divino a lo largo de toda la historia. Trazar correctamente la palabra de verdad no consiste en imponer una estructura externa sobre el texto, sino en reconocer la unidad progresiva y orgánica del pacto redentor de Dios, que tiene su centro y su culminación en la persona y la obra de Jesucristo. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
La razón en la tradición pentecostal: Hacia un evangelio completo en mentes completas
En el corazón del cristianismo evangélico late una convicción profunda: la fe no es solo un asunto del corazón latiendo con emoción, ni una experiencia extática aislada. Es una respuesta total del ser humano al Dios que se revela. Jesús mismo lo resumió: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30, NVI). Esa mención a la mente no es casual. Dios nos creó con capacidad de razonar porque somos imagen suya, y esa razón, aunque herida por el pecado, puede ser redimida y santificada por el Espíritu Santo.
La experiencia como lugar teológico en el pentecostalismo
Quien se asoma por primera vez a una comunidad pentecostal suele quedar desconcertado por aquello que allí ocurre. No es el orden litúrgico lo que llama la atención, ni siquiera la predicación, por intensa que esta pueda ser. Lo que resulta inconfundible es el modo en que la comunidad entiende que Dios sigue hablando, sigue obrando, sigue irrumpiendo. Un testimonio compartido en medio del culto, una palabra de conocimiento pronunciada por un hermano que nunca ha estudiado teología formal, un canto que se convierte en profecía: todo ello conforma el entramado de una experiencia que no es meramente subjetiva, sino que se reconoce como encuentro con el Dios vivo.
La reinterpretación polémica de las primicias en el pentecostalismo contemporáneo
El antiguo mandato bíblico de ofrendar los primeros y mejores frutos de la cosecha ha encontrado un nuevo hogar en muchas iglesias carismáticas y neopentecostales de hoy. Sin embargo, en este contexto contemporáneo, el concepto ha sido transformado. Ya no se trata de llevar gavillas de trigo al templo, sino de ofrendas monetarias, especialmente al inicio del año nuevo, presentadas como una "siembra de fe" que garantiza una cosecha futura de bendiciones materiales
El Espíritu Santo: el poder invisible que impulsa la misión de la iglesia
La misión de la Iglesia no es un proyecto humano que Dios bendice de vez en cuando. Es una obra divina que Dios realiza a través de vasos de barro llenos de su Espíritu. Sin Él, nuestra adoración es ritualismo vacío, nuestra predicación es ruido, nuestro discipulado es legalismo y nuestro servicio es activismo sin vida. Pero cuando nos rendimos al Espíritu Santo –cuando clamamos, esperamos, obedecemos– entonces la Iglesia se convierte en lo que Jesús soñó: una comunidad que adora con fuego, proclama con autoridad, forma con sabiduría y sirve con compasión.
PPA Biblia & Teología responde | El bautismo con fuego de Mateo 3:11
Ningún Padre interpreta Mateo 3:11 como dos bautismos separados (uno de Espíritu para los salvos y otro de fuego-juicio para los impíos). Esa lectura aparece mucho después, en la controversia calvinista-arminiana del siglo XVII, y luego en el siglo XX debido a los intentos cesacionistas por negar la obra del Espíritu Santo. Por tanto, afirmar que el “bautismo con fuego” de Mateo 3:11 es solo juicio para los impíos no solo contradice la exégesis más cuidadosa y el testimonio patrístico, sino que, sobre todo, contradice la experiencia neotestamentaria de Pentecostés, donde el fuego del Espíritu descendió precisamente sobre los arrepentidos, no sobre los réprobos. ¡Que el Señor nos bautice de nuevo con Espíritu Santo y fuego! (Hechos 2:3-4; Mateo 3:11).
Rituales de Liberación: Cuando la experiencia se convierte en doctrina
Ante la vasta evidencia bíblica que afirma la imposibilidad de que el creyente sea poseído por demonios, quienes defienden dicha creencia apelan frecuentemente a la “práctica pastoral”, es decir, a la experiencia en el campo ministerial, a sus vivencias y testimonios propios y de ajenos para corroborar su punto de vista. Aunque no despreciamos la experiencia ni minimizamos su valor, la experiencia no es base para formular doctrina. La experiencia se sujeta a la enseñanza bíblica, no al revés.
PPA Biblia & Teología responde | 2 Pedro 1:19-21 y la revelación particular
La Biblia, la tradición pentecostal, la razón y la experiencia de millones de cristianos de todas las épocas alrededor del mundo, invalidan la afirmación cesacionista que niega que Dios continúa comunicándose con sus hijos a través del Espíritu Santo, especialmente en formas particulares que no alteran el canon bíblico. Como continuistas, nos negamos a confundir la suficiencia de las Escrituras con exclusividad, así como a ignorar la naturaleza relacional de Dios o los testimonios históricos y contemporáneos de revelaciones particulares. Por lo tanto, aunque las Escrituras son la autoridad suprema y suficiente para la fe y la práctica, concluimos que no hay base bíblica ni lógica para afirmar que Dios no puede o no desea dar más revelación en formas que no contradigan su Palabra escrita.