Los cristianos, especialmente los evangélicos, hablamos a menudo de tener una relación personal con Jesús. O de la necesidad de trabajar en nuestra relación personal con él. Solemos expresar nuestro deseo de que esa relación crezca, se profundice, se vuelva más íntima. Pero ¿Nos manda la Biblia buscar tal relación? Algunos teólogos, sobre todo reformados y protestantes tradicionales, seguramente responderán que no, que la Biblia no nos manda tal cosa. Eso nos lleva a preguntarnos: ¿Está mal buscar una relación personal con Jesús?
Mes: septiembre 2021
La Iglesia y el cuidado de los necesitados en medio de la pandemia
Hoy nuevamente el mundo está angustiado, desfallece y se desmorona. Los sistemas de salud colapsan, los gobiernos (incluso los mejores y más poderosos) se ven impotentes ante el avance del COVID-19. El imparable avance de la pandemia, la muerte de un ser querido víctima del COVID-19, el temor a una crisis financiera sin precedentes luego de la pandemia, todo se conjuga para apagar la última llama de esperanza. Pero los cristianos tenemos algo en nosotros que nos permite encarar esta situación con esperanza, amor al prójimo y firmeza.
El Don de Palabra de Sabiduría
La Palabra de Sabiduría es una inspiración del Espíritu Santo que imparte alguna percepción o comprensión profunda que conmueve muy fuerte los corazones de quienes la oyen. La palabra de sabiduría es útil para solucionar problemas en la vida de un creyente, una familia o congregación. Ejemplos de este don pueden vislumbrarse aún en el Antiguo Testamento, como es el caso de Génesis 41:33-40 cuando José interpreta el sueño de Faraón, o la sabiduría especial impartida sobre Daniel y los 3 jóvenes hebreos (Daniel 1:17-20).
La expansión del neopentecostalismo en Latinoamérica, una amenaza para la ortodoxia pentecostal
En función de los elementos teológicos, se ha definido el neopentecostalismo como una tradición religiosa protestante o evangélica que fusiona doctrinas pentecostales y reformadas con la llamada “teología de la prosperidad”, con especial énfasis en la sanidad, la guerra espiritual y el exorcismo.[4] El neopentecostalismo incorpora además elementos de la Nueva Era como la confesión positiva, así como la presunción de haber restaurado en su plenitud el ministerio apostólico y profético, sobre enfatizar la sanidad divina, el proselitismo mediático, la incursión en la política, la implantación de mega iglesias, el uso de la magia popular en la ministración y el exorcismo, el culto emocional, la veneración desmedida al liderazgo carismático (culto a la personalidad) y un abandono tanto del complementarismo como del igualitarismo bíblico en favor de un tipo difuso de feminismo cristiano. Estos elementos han aparecido progresivamente, a partir de la década de los 80 y pueden observarse con facilidad en el seno del protestantismo latinoamericano.
El pietismo, ancestro espiritual del pentecostalismo
¿Alguna vez has oído de la conexión existente entre el pietismo del siglo XVII y el movimiento pentecostal? Generalmente, cuando pensamos en los orígenes del pentecostalismo solemos asociarlo de inmediato con Wesley, el metodismo y el Movimiento de Santidad. Esto es en parte cierto, ya que la conexión con Wesley (a través del Movimiento de Santidad) y el pentecostalismo es innegable. Sin embargo, reducir al movimiento pentecostal como conectado a una sola tradición religiosa (en este caso la wesleyana) sería insuficiente. Las raíces teológicas del pentecostalismo van más allá de Wesley. De hecho, mucho de lo que en común tienen estos movimientos se lo deben a un “ancestro espiritual común”, el pietismo. Como cualquier conocedor de la historia podrá constatar, el mismo Wesley fue influenciado en su vida y teología por la profunda fe y la espiritualidad pietista. Pero ¿Qué es el pietismo?