El antiguo mandato bíblico de ofrendar los primeros y mejores frutos de la cosecha ha encontrado un nuevo hogar en muchas iglesias carismáticas y neopentecostales de hoy. Sin embargo, en este contexto contemporáneo, el concepto ha sido transformado. Ya no se trata de llevar gavillas de trigo al templo, sino de ofrendas monetarias, especialmente al inicio del año nuevo, presentadas como una "siembra de fe" que garantiza una cosecha futura de bendiciones materiales
Categoría: LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES
La Navidad y la festividad pagana del Sol Invicto
Los cristianos no sincretizaron con el paganismo ni adoptaron descaradamente las celebraciones del Sol Invicto en su calendario litúrgico. En realidad, Aureliano o Juliano enfatizaron o desplazaron fechas solares precisamente para competir con una tradición cristiana ya emergente, invirtiendo así la dirección de la influencia. A pesar de su falsedad, el supuesto “mito de orígenes paganos” de la Navidad ganó popularidad en el siglo XIX, pero las fuentes antiguas primarias no sustentan dicho punto de vista. Más bien, la acusación de imitación parece originarse en la propaganda retórica de Juliano, quien en 362 d.C. intentó deslegitimar una fecha ya consolidada y ampliamente aceptada en la tradición cristiana.
El árbol, el 25 de diciembre y la “Estrella de la Mañana”: Tres cosas “paganas” que el cristianismo, y la Biblia misma, transformó
La tradición judeocristiana exhibe una admirable habilidad para asimilar elementos paganos, infundiéndoles nuevo significado en servicio al Evangelio. Rechazar la Navidad por sus orígenes ignora esta rica herencia de transformación simbólica y cultural. Si un creyente opta por celebrarla —reconociendo que el 25 de diciembre no es la fecha histórica exacta del nacimiento de Jesús—, lo hace como ocasión propicia para meditar en la Encarnación, cultivar el amor fraterno y proclamar la esperanza cristiana. Colocar un árbol navideño como mero adorno estacional no vulnera la fe, pues Dios mismo ha sancionado en su Palabra la reutilización de símbolos extrabíblicos para fines redentores (Weiser & Farkas, 2008). Al final, lo trascendental no son nuestras reglas humanas o aversiones culturales, sino el espíritu que honra al Salvador que irrumpió en la historia para redimir lo caído. Que esta temporada nos invite a todos a abrazar la gracia de Aquel que vino a ser la Luz en nuestras sombras. ¡Feliz Navidad, hermanos en la fe!
El nuevo pueblo de Dios y su unidad bajo el Nuevo Pacto: La unidad de judíos y gentiles en el plan redentor
La restauración de Israel es espiritual, no nacional, cumplida en la salvación por la fe en Cristo. Las promesas abrahámicas encuentran su clímax en Jesús, no en un Israel étnico separado. La iglesia, como cuerpo de Cristo, no perpetúa distinciones étnicas, sino que las trasciende en una nueva humanidad. La visión dispensacionalista progresiva, con su insistencia en una diversidad étnica perpetua, fragmenta artificialmente el plan redentor de Dios, que culmina en la unidad gloriosa de Apocalipsis 5:9-10, donde los redimidos de toda nación cantan como un solo pueblo al Cordero.
La restauración de Israel en Romanos 9–11: ¿Proyecto político judío, o consumación del reino de Dios en Cristo?
En “The Future of Israel as a Theological Question,” [Journal of the Evangelical Theological Society 44, no. 3 (2001): 437–440] el destacado teólogo dispensacionalista Craig Blaising explica que la salvación futura de Israel es literal y nacional, no simbólica ni espiritualizada como mera incorporación a la iglesia. En esto, al menos parcialmente, estamos de acuerdo. La pregunta aquí sería: ¿Qué entiende Balising por restauración de Israel?
Cristo: ¿El verdadero Israel o un mero representante?
Basado en Isaías 49:3-6, Michael Vlach, sostiene que el Siervo del Señor, identificado como “Israel”, es un individuo que representa a la nación sin reemplazarla, con la misión de restaurar a Jacob y reunir a Israel, manteniendo así su identidad nacional. Este planteamiento, aunque ingenioso, carece de solidez exegética y teológica al ignorar el peso abrumador de la tipología cristológica y la hermenéutica del cumplimiento en el Nuevo Testamento y la tradición patrística.
Danza Hebrea en la Iglesia: Sincretismo, falsa guerra espiritual, herejía oculta y veneración enfermiza hacia la cultura judía.
La danza ha desempeñado un papel significativo en la religión y cultura judía desde tiempos antiguos, reflejando la alegría, el agradecimiento y la comunión con Dios. A diferencia de muchos grupos cristianos actuales que rechazan la danza como expresión válida de adoración en el culto público, para los hebreos (antiguos y modernos) la danza es una parte inseparable de numerosas celebraciones religiosas y culturales. Por ejemplo, festividades judías tradicionales, como Sucot y Simjat Torá, a menudo incluyen la danza como parte integral de sus celebraciones. Durante Simjat Torá, que celebra la conclusión y el reinicio del ciclo anual de lecturas de la Torá, es común que los participantes bailen con los rollos de la Torá, expresando su alegría y amor por la palabra de Dios
Elementos judaizantes en la adoración cristiana: El uso del shofar
El shofar es un instrumento de viento hecho a partir del cuerno de un carnero, utilizado tradicionalmente en el judaísmo durante determinadas ceremonias religiosas (Sarna, 1989). Su uso se menciona en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se asocia con convocaciones solemnes y momentos de juicio divino (Éxodo 19:16, Josué 6:4-5). El shofar simboliza, entre otras cosas, el despertar espiritual y el llamado al arrepentimiento (Levy, 2003).
Uso de símobolos judíos en iglesias cristianas: La Kipá o Yarmulke
Aunque Pablo a menudo se opuso a la circuncisión, sus palabras pueden aplicar a cualquier práctica judía que intente infiltrarse en la iglesia. Y si Pablo se opuso a la circuncisión, que era expresamente mencionada en la Biblia, ¡Cuánto más se opondría a otras prácticas posteriores sin origen bíblico! Insistir en prácticas culturales específicas puede alejar a personas de otras culturas y crear barreras innecesarias para aceptar el Evangelio. El mensaje de Cristo debe ser accesible a todas las personas, independientemente de su trasfondo cultural. Además, el Nuevo Testamento insta a los creyentes a evitar la judaización y a abrazar la diversidad cultural en la iglesia. Insistir en prácticas específicas de una cultura puede crear barreras a la predicación del Evangelio y contradecir el mandato pluricultural de la iglesia.
Uso de símbolos judíos en iglesias cristianas: El talit o manto de oración
Jesús criticó a los fariseos y maestros de la ley por su ostentación y vanagloria en el uso de prendas religiosas. En Lucas 20:46, Jesús advierte contra aquellos que gustan de pasearse con ropas largas y en Mateo 23:5 denuncia que ellos hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, alargando sus filacterias y los flecos de sus mantos. ¿No deberían sus palabras ser suficientes para nosotros? Las palabras de Jesús sugieren que el uso de prendas religiosas como el talit puede llevar a una falsa piedad y al orgullo espiritual, lo cual es común entre los grupos judaizantes como el movimiento de raíces hebreas, el cual pretende ser la única versión pura y real de cristianismo. Dicho arrogancia religiosa es contraria a la humildad y sencillez que deben caracterizar a los cristianos.