Supongamos que alguien te hace la pregunta: “¿Qué es el reino de Dios?” ¿Cómo responderías? La respuesta más fácil sería notar que un reino es un territorio donde gobierna un rey. Y como entendemos que Dios es el Creador de todas las cosas, su reino se extiende por todo el mundo. Esto manifiesta que el reino de Dios está dondequiera que Dios reina, y dado que Él reina en todas partes, el reino de Dios está en todas partes. Sin embargo, eso no es todo. En el corazón de este tema está la idea del reino mesiánico de Dios. Un reino que será gobernado por el Mesías escogido de Dios, quien no será solo el Redentor de su pueblo, sino también su Rey.
Categoría: ESCATOLOGÍA
La construcción del Tercer Templo y la apostasía futura de la Iglesia según el premilenarismo histórico
La construcción del 'Tercer Templo' está en el corazón mismo del dispensacionalismo. Los dispensacionalistas creen que la construcción de un tercer templo judío en Jerusalén es una señal profética de la Biblia, que anuncia el fin del mundo. El Tercer Templo también está asociado con la Segunda Venida de Jesucristo y se cree que la Bestia lo profanará antes de la venida de Cristo y el Milenio. Esta importancia desmedida que el dispensacionalismo le otorga a la construcción de un nuevo templo judío es, sin embargo, rechazada por otros sistemas de interpretación escatológica, entre ellos el amilenarismo, el posmilenialismo y el premilenarismo histórico, clásico o apostólico.
¿Dos pueblos y dos planes de salvación?
Como buenos cristianos, sustentados en el principio de la sola Escritura, debemos aceptar, más allá de nuestros prejuicios o preferencias, que hay un solo pueblo de Dios (la iglesia) y no dos. Y que no hay dos caminos o planes de salvación, sino uno: Solo Cristo, solo por fe, solo por gracia. Y sobre todo, sin distinción étnica. Este único plan redentor, por medio de la fe en Cristo, es el único capaz de dar verdaderamente la gloria solo a Dios (Juan 14:6, 1 Timoteo 2:5)
Dispensacionalismo Progresivo, ¿Un acercamiento a la Teología del Pacto?
Pocos sistemas de interpretación son tan populares (y a la vez tan cuestionados) como el dispensacionalismo. Las críticas a dicho sistema son múltiples, variadas y bien fundamentadas. Estas provienen, sobre todo, del sector reformado. Pero ¿en qué consiste el dispensacionalismo? De forma simplista, puede decirse que el dispensacionalismo es un sistema teológico que enfatiza la interpretación literal (a veces hiperliteral) de la profecía bíblica, reconoce una distinción entre Israel y la Iglesia, y organiza la Biblia en diferentes dispensaciones o administraciones. Muchos creyentes son dispensacionalistas sin tan siquiera saberlo, ya que es mayoritario en el evangelicalismo y muchos ni siquiera sospechan la existencia de otros sistemas. Desde pequeños es lo único que han conocido. Cualquier otro modo de pensar es inconcebible y hasta se considera herético, sobre todo entre los bautistas y pentecostales.
Respondiendo al Amilenialismo: El orden de los Eventos Futuros (Parte Final)
En defensa de sus posturas, los amilenialistas argumentan también que la Escritura parece indicar que todos los grandes eventos aún por venir antes del estado de eternidad ocurrirán de una vez. Cristo regresará, habrá una resurrección de creyentes e incrédulos, el juicio final tendrá lugar, y se establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra, todo simultáneamente.
Respondiendo al Amilenialismo: Credos de la Iglesia, Patrística y Amilenialismo
En defensa de sus posturas, los amilenialistas argumentan también que, más allá de la Escritura, el amilenialismo halla respaldo en los grandes credos ecuménicos de la iglesia. Esto, sin embargo, no es del todo cierto.
Respondiendo al Amilenialismo: ¿Es el Milenio una demora innecesaria del estado eterno? (V)
A menudo los amilenialistas argumentan que no parece existir un propósito convincente para un milenio literal como es sostenido por el premilenialismo. Ellos argumentan que, una vez que la era de la iglesia haya terminado y Cristo haya regresado, ya no existe razón para demorar el comienzo del estado de eternidad. Así pues, los amilenaristas rechazan la idea de un milenio literal por considerarlo una demora innecesaria del estado eterno.
Por qué no soy amilenialista
El Premilenialismo, no el amilenialismo, fue la perspectiva predominante en los primeros doscientos años de historia de la iglesia. El énfasis en el empleo de la hermenéutica literal hizo que los padres de la iglesia fuesen premilenialistas. Los padres sentían que estaban en los últimos días y esperaban que la inminente segunda venida de Cristo traería el reino. Sin embargo, la iglesia primitiva evidenció pistas de lo que más tarde se convertiría en el amilenialismo. Por ejemplo, Orígenes (185-254 d.C.), usando un método de interpretación alegórico, espiritualizó el reino futuro y lo entendió como si fuera la edad de la iglesia presente desde Adán en adelante. Fue él quien popularizó el enfoque alegórico de interpretar las Escrituras, y al hacerlo, estableció una base hermenéutica para el amilenialismo y su punto de vista de que el reino prometido de Cristo era espiritual y no terrenal en naturaleza.
El Anticristo en la teología premilenarista
Los primeros cristianos creían que antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia pasaría por una prueba final que sacudiría la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el «Misterio de iniquidad» bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne. Dicha impostura sería liderada por un personaje real, el Anticristo.
La profecía de las 70 semanas
La profecía de las "setenta semanas" o "setenta sietes", es una de las profecías mesiánicas más importantes y detalladas del Antiguo Testamento. De hecho, es considerada por muchos cristianos modernos como la clave para entender la profecía bíblica. Sin embargo, también es una de las profecías más malinterpretadas de la historia.