ECLESIOLOGÍA, Sin categoría, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Reflexión pastoral sobre la disciplina eclesiástica

Hoy día, muchos cuestionan el derecho de la iglesia a “intervenir” en la vida de sus miembros. Algunos alegan que la disciplina resulta en una intromisión a la privacidad que es contraria a la libertad cristiana. Otros conciben la aplicación de la disciplina como un acto legalista porque al final, dicen, “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y otro grupo entiende que la disciplina contradice la gracia y que por tanto no debería ser practicada por la iglesia. La idea de que la iglesia local ejerza cualquier tipo de autoridad sobre nuestras vidas hace que muchos de nosotros nos volvamos aprensivos. Nos incomoda la idea de un pastorado opresivo o la de un control de comportamiento sectario.

ECLESIOLOGÍA, REFLEXIÓN BÍBLICA

Una iglesia que marca la diferencia

La iglesia primitiva conmovió los cimientos de Roma mediante el poder del Evangelio. A través de la obra del Espíritu Santo en sus corazones modelaron sus vidas de conformidad con la vida de Cristo, hacían lo que él había hecho, hablaban como él hablaba, se sacrificaron como él se sacrificó. El éxito de la iglesia primitiva no se debió a ellos mismos, ni fue por su estrategia solamente. Ciertamente no fue por su protagonismo, ni por sus recursos. Tampoco se dio por casualidad, ni mucho menos por su capacidad, fue por su total dependencia en el poder del Espíritu Santo.