Misiones, Misionología, Pentecostalismo

Pentecostalismo, misiones y no alcanzados.

La iglesia pentecostal latinoamericana necesita urgentemente abrazar la Gran Comisión, hacer suya la pasión que en su momento tuvo Pablo y el mismo Señor Jesucristo de extender su precioso evangelio en todo lugar. Quizá tú pienses, “Yo no tengo el llamado de ir a un lugar no alcanzado”, pero no olvides que puedes apoyar financieramente o tomar el compromiso de orar seriamente por las misiones y los misioneros. Todos podemos, y debemos, hacer misiones junto a ellos: orando, yendo, movilizando y enviando, y quizá igual de importante que lo anterior, no estorbando a los que sí lo hacen.

Arminianismo Clásico, Misionología, Pentecostalismo Clásico

Teología arminiana y poder pentecostal, claves del éxito misionero.

Sin lugar a duda, la soteriología dominante de una iglesia  moldea de manera indeleble su cultura (la forma en que la gente piensa y piensa) para la misión. Una de las suposiciones más básicas del misionero encarnado es asumir que Dios ya está involucrado en la vida de cada persona y los está llamando a sí mismo a través de su Hijo. Esto significa que el Dios misionero ha estado activo durante mucho tiempo en la vida de una persona. Nuestro trabajo principal es tratar de ver dónde y cómo Dios ha estado trabajando y asociarnos con él para llevar a la gente a la redención en Jesús. Esta es básicamente la comprensión arminiana de la gracia preveniente. En ella reside la motivación o razón de ser de las misiones pentecostales.