Todos anhelamos sobresalir en algo, ¿O no? Todos tenemos sueños. Todos queremos ser cabeza y no cola. Todos queremos triunfar pero ¿Estamos dispuestos a trabajar duro por lograrlo? ¿O nos conformamos con aplicar la ley del mínimo esfuerzo en todo lo que hacemos? Ciertamente, la pereza y la ociosidad desagradan a Dios, pues Él busca la excelencia, no la mediocridad. Muchos, sin embargo, soñamos con alcanzar el éxito sin tener que mover un dedo. Queremos que Dios nos lo conceda tan solo con pedirlo, pero ¡Eso jamás pasará! La diligencia y la fe son dos caras de un misterio. Ambas deben estar presentes si hemos de lograr el éxito espiritual o material.
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Evangelismo y misiones, la asignatura pendiente
¿Evangélicos que no evangelizan? Irónico, ¿O no? Sin embargo ¡Esa es la realidad de muchas congregaciones hoy! Quizá concuerdes conmigo en que es necesario que Dios siga inquietando y trayendo cambios a la iglesia y su liderazgo en el área del evangelismo y las misiones. Urge liberar a la Iglesia de ese espíritu cómodo, de negligencia y de apatía que viven los propios creyentes para con la misión real de la iglesia. Muchos argumentan la falta de recursos económicos como el mayor obstáculo a superar, pero ¿Es esa la razón real? ¿No será más bien la causa nuestro espíritu mezquino y poco dadivoso? ¿No será más bien que, en el fondo, no amamos tanto al Señor ni nos interesa la salvación de los perdidos? En general, las iglesias optan por darle prioridad a aquellas áreas que suelen ser las que acaparan más del 80% de las entradas por diezmos y ofrendas: los gastos de mantenimiento y servicios del templo, los arreglos y mejoras en el local y la compra de equipos de sonido, eventos sociales internos e intercongregacionales, etc. Quedando, frecuentemente el capítulo de evangelización, misiones y de apertura de nuevas obras, con muy escasa dotación económica y hasta en ocasiones no pocas iglesias no tienen en su presupuesto ni siquiera contemplado presupuesto alguno para el área de evangelismo y misiones. ¿Duda alguien que la iglesia necesita un avivamiento? Todos amamos asis
¡Cuida tus ojos!
La enfermedad no está en el aspecto atractivo de la mujer, sino en la vista corrupta de los hombres que quieren apropiarse de ella. Jesús lo expresó con claridad: “... Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón...” (Mateo 5:28) y “...La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas...” (Mateo 6:22). Por eso, “...Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti...” (Mateo 5:29).
¡Se busca un nuevo David!
La memorable victoria de David sobre Goliat fue la catapulta de la brillante carrera de aquel joven pastor de ovejas nacido para ser rey. Pero dicha victoria terrenal vino precedida por la victoria espiritual sobre la palabra de desprecio, sobre la palabra de negación y sobre la palabra de derrota. Toda una lección para los cristianos hoy en día. Esa misma fe y ese mismo Dios, por medio de quién los antiguos héroes de la fe "conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros." (Hebreos 11:33-34, NVI) sigue aún vigente y presente en nuestra época. El Dios de Israel es el mismo. La pregunta es: ¿Con cuántos 'David' cuenta el pueblo de Dios en nuestra época? ¿Eres uno de ellos? ¡Pues levántate y vence el desprecio, la negación y la derrota en el nombre de Jesús!
Distintivos de un verdadero pentecostal.
¿Cuáles son las características o distintivos de ser pentecostal? ¿Qué nos marca como movimiento del Espíritu Santo? Ser pentecostal significa modelar una la vida conforme al día de Pentecostés que nos narra el capítulo dos de los Hechos. La experiencia pentecostal necesariamente implica la recepción del bautismo en el Espíritu y la experiencia de sus dones (Hechos 2:1-13), lo cual implica también comunión y dependencia del Espíritu Santo, la proclamación fiel de la Palabra de Dios (Hechos 2:14-41), el entendimiento de nuestro llamado y la vivencia del evangelio en una comunidad transformada (Hechos 2:42-47). Todos estos aspectos son indispensables para una auténtica pentecostalidad.
La clase de personas que Dios usa.
El Espíritu Santo es el que determina cómo, y por medio de quién él se va a manifestar. Nosotros no somos los que escogemos cuál es la manifestación que se va a producir. Esto lo decide él, según quiere. Esta verdad corrige la idea que enseñan algunos, según la cual necesitamos aprender a usar al Espíritu Santo. No somos nosotros los que lo usamos a él. Es él en su soberanía el que nos usa a nosotros, si nos entregamos a él.
Cristianismo y desobediencia civil
A los cristianos se les manda orar por sus dirigentes y para que Dios intervenga en Su momento para cambiar cualquier camino impío que estén siguiendo: "...Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad..." (1 Timoteo 2:1-2).