Las Escrituras enseñan que el sacrificio del Cordero de Dios incluyó el pecado del mundo (Juan 1:29) y que la obra de redención (1 Timoteo 2:6; 2 Pedro 2:1), reconciliación (2 Corintios 5:19), y propiciación (1 Juan 2:2) del Salvador fue efectuada a favor de toda la humanidad (1 Timoteo 4:10). Sin embargo, la obra de Cristo en la cruz es eficaz, válida y beneficiosa solamente para los que creen (1 Timoteo 4:10; Juan 3:16). Para decirlo de otro modo, Cristo murió una muerte sustitutiva e hizo un pago por los pecados que fue suficiente para todos los hombres, pero que es eficaz solo para los que creen en Él. Esta doctrina bíblica (conocida como Expiación Ilimitada, general o universal) es enseñada de forma clara en las epístolas generales.
Etiqueta: Calvinistas
Influencia gnóstica en la teología calvinista
Como cualquier historiador serio del cristianismo podrá constatar, Agustín de Hipona, el verdadero padre de calvinismo, fue él mismo un gnóstico maniqueo durante casi una década antes de convertirse al catolicismo. En general, se piensa que Agustín desarrolló su teología sobre la predestinación después de debatir con Pelagio (354-420/440), Sin embargo, estudios recientes sugieren que la doctrina de la Predestinación de Agustín fue desarrollada a partir de los debates de Agustín con los maniqueos, en términos de la inevitabilidad de ordenamiento cósmico divino y del mal personal (soberanía divina, si se quiere).
Desesperación y vicio de seguridad, las dos caras del calvinismo
Por: Fernando Ernesto Alvarado. La seguridad de la salvación fue una preocupación central y motivadora de la Reforma protestante. Martín Lutero buscó seguridad en el sacramento de la penitencia, pero fue en vano. Finalmente lo encontró en su descubrimiento de la justificación solo por gracia a través de la fe sola. Esta preocupación por la… Sigue leyendo Desesperación y vicio de seguridad, las dos caras del calvinismo
C. S. Lewis, arminianismo y libre albedrío (II)
Históricamente los calvinistas han caricaturizado la teología arminiana presentándola como un sistema doctrinal que rechaza la soberanía divina en preferencia del albedrío o libertad humana. Esta falsa descripción del arminianismo se encuentra con frecuencia en la literatura calvinista, la cual, prejuiciosa y deshonestamente, suele clasificarnos como un sistema herético, antropocéntrico y semipelagiano. La verdad en todo esto es que los arminianos no negamos la soberanía de Dios. El arminianismo clásico afirma tanto la soberanía de Dios como el libre albedrío humano libertario.
Confesión Arminiana | Capítulo III
Sobre la Santa y Sagrada Trinidad
La Confesión Arminiana de 1621
En 1621, dos años después de que sus esperanzas de un debate libre y abierto se desvanecieran en el Sínodo de Dort, los colegas y estudiantes de Jacobo Arminio, dirigidos por Episcopius, publicaron la “Confesión o Declaración de los Pastores, que en la Federación Belga son llamados Remonstrantes, sobre los principales artículos de la religión cristiana”. Esta, la primera y quizás la más importante de las confesiones arminianas, escrita por Simon Episcopius (sucesor de Arminius en la Universidad de Leiden y líder del partido Remonstrante en Dort) y luego aprobada en una reunión de pastores Remonstrantes, proporcionó no solo una defensa de la "cinco puntos del arminianismo" condenados en Dort, sino también una declaración sucinta de toda su teología. Esta Confesión de Fe nos permite conocer de primera mano la teología de los líderes arminianos originales sin las interpretaciones intervinientes, y generalmente parciales, de sus oponentes o admiradores posteriores.
Dort, el Sínodo de la vergüenza
El Sínodo de Dort fue un sínodo nacional que tuvo lugar en Dordrecht, en Holanda entre 1618-1619, por la Iglesia Reformada Holandesa, con el objetivo de regular una seria controversia en las Iglesias Holandesas iniciada por el ascenso del Arminianismo. Los cánones surgidos de este sínodo son, junto con la Confesión Belga y el Catecismo de Heidelberg, la base teológica de las iglesias reformadas en gran parte del mundo, y aunque este sínodo es visto por los calvinistas como emblemático y representativo de su fe, es también un testimonio claro de la otra cara del calvinismo: Su intolerancia hacia otras confesiones, su arrogancia religiosa y su omnipresente desprecio hacia aquellos que piensan diferente; características todas ellas, que los llevaron incluso a cometer el supremo pecado contra otro ser humano: El asesinato.
¿Predestinación o predeterminismo?
Dios quiere que todos los seres humanos sean salvos, verdad que la Biblia presenta repetidas veces (Lucas 19:10; Juan 3:16; Romanos 10:11–13; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 22:17). El propósito salvador eterno de Dios fue expresado por el propio Jesús: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10); es decir, que Él quiere salvar a todos los seres humanos. Lamentablemente, algunas tradiciones cristianas han llegado a un concepto tal de la soberanía de Dios, que afirma que solo un número limitado de seres humanos pueden responder al ofrecimiento hecho por Dios en cuanto a la salvación. Estas tradiciones sostienen además que el sacrificio expiatorio de Cristo no está destinado a todos. Dan por sentado que la soberanía de Dios decretó desde la eternidad pasada la elección exclusiva de un número limitado de personas para la salvación.
Apostasía de un creyente | ¿Hay restauración?
La carta a los Hebreos es única en el Nuevo Testamento por su extenso desarrollo y fundamentación del sumo sacerdocio de Jesucristo. Esta extraordinaria exposición, de valor perpetuo, tuvo como propósito fortalecer y afirmar en la fe a cristianos procedentes del judaísmo y, en este sentido, cabe notar que cada sección de desarrollo doctrinal culmina con severas advertencias contra la apostasía, que pueden hallarse en 2:1-4, 3:7- 4:16, 5:11-6:20 y 10:19-39.
Apostasía de un creyente | Hebreos 6:4-9
El escritor de Hebreos se dirige específicamente a los creyentes y les advierte del peligro real de la apostasía a lo largo de la epístola, No escribe a los hipócritas ni a los falsos hermanos. Tampoco es una sarta de suposiciones y casos hipotéticos. Es una advertencia seria en contra de la posibilidad real de apostasía por parte de los creyentes verdaderos. El escritor de Hebreos se dirige a su audiencia como “hermanos santos, participantes de un llamamiento celestial” que han confesado a Cristo (Hebreos 3:1). Es a estos “hermanos santos” a quienes el escritor dirige sus advertencias para que no permitan que sus corazones se endurezcan, cuyo resultado final es la apostasía a la vista en los numerosos pasajes de advertencia a lo largo de la epístola (3:8, 12, 13, 15, cf. 2:1-3; 4:1; 6:4-8; 10:26-39; 12:15-17, 25). Para el escritor de Hebreos la posibilidad de apostasía y condenación eterna son reales y deben ser tomadas en serio.