Cada 31 de octubre se conmemora un año más de la Reforma Protestante y los pentecostales somos parte de dicha celebración. Aunque tradicionalmente la figura de Lutero ha sido vinculada a las iglesias evangélicas llamadas históricas, las iglesias pentecostales también arraigan su historia en el evento que recordamos cada 31 de octubre. El mismo día que, hace un poco más de 500 años, Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Pero ¿Qué tienen que ver las iglesias pentecostales con la Reforma Protestante? ¿Somos los pentecostales verdaderamente protestantes? ¡Absolutamente sí! El pentecostalismo surgió como un movimiento de renovación dentro del cristianismo protestante. Sin embargo, no todos los protestantes estarían de acuerdo en concedernos dicho título, particularmente en el sector “reformado” o “calvinista” del protestantismo, el cual prefiere vernos como sectas heterodoxas sin conexión formal con la Reforma Protestante. Y es que el movimiento pentecostal, nacido en Estados Unidos en los primeros años del siglo XX, a pesar de su vigorosa expansión a nivel global, es a menudo rechazado por algunos protestantes históricos que rechazan su fuerte componente emotivo, la insistencia pentecostal en la comunicación directa, personal y permanente con la Divinidad y la creencia (muy propia del pentecostalismo) en la intervención milagrosa de Dios en los asuntos cotidianos.