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Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Cristiana

La muerte no es el fin

Llegará el día "cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria». «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?»" (1 Corintios 15:54-55, NVI). Es la gratitud, no el temor, quien rige ahora la vida del cristiano. Es la esperanza, y no la ansiedad ni la desesperación, la que gobierna ahora nuestra vida: "Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo; y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio" (2 Timoteo 1:9-10, NVI).

Cristología, Herejías Cristológicas

Herejías cristológicas antiguas y modernas

Las herejías no nos deben escandalizar ni desalentarnos. Al contrario, nos invitan a afianzar y a afirmar mejor nuestra fe, para seguir dando razones de ella a quienes nos pidan. La Providencia de Dios ha sabido y sabrá siempre llevar la historia de la Iglesia a feliz término, recorriendo los senderos que a Él le parezcan más apropiados para manifestar su Sabiduría y su Misericordia con todos nosotros. Las herejías nunca podrán vencer a la Iglesia, pues el Señor Jesucristo ha prometido que Él edificaría su “iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Al mismo tiempo, la existencia de herejías en nuestra época nos hace vigilar, porque nadie está seguro de no caer. De esto mismo nos exhorta Pablo: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”  (1 Corintios 10: 12).

Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo, GRACIA DIVINA, Sin categoría

La gracia común o universal

La gracia común es una enseñanza bíblica bastante ignorada y que nos puede salvar de mucha confusión y de muchos errores, y que puede restaurar a la Iglesia una parte de su rica base teológica para el beneficio de todos. En un sentido, no hay nada más común que “la gracia común”, porque no hay ningún ser humano que no se beneficie de ella. Pero, en otro sentido, ¡no hay nada menos común que “la gracia común”, porque sigue siendo gracia, el favor inmerecido de Dios, nuestro Creador!

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Somos polvo, frágiles vasijas de barro

Cuando nos rendimos a Jesús como Señor, no le ofrecimos los servicios de una criatura divina o semidivina para fortalecer su reino: le ofrecimos la vida frágil, temporal, mortal y delicada que él nos dio primero a nosotros. Eso es todo lo que tenemos para ofrecer. Dios lo sabe. Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro (Salmos 103:14), él recuerda que somos polvo. Conocer esto es vital al rendir nuestras vidas a Él en el ministerio. Solo teniendo esto en mente podremos escapar del orgullo, la soberbia y la arrogancia. Ahora pues: "Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado" (Romanos 12:3, NTV).

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Salvación

¿Van al cielo todos los bebés que mueren?

¿Cuál es el destino eterno de aquellos bebés que fueron abortados y nunca llegaron a nacer? ¿Qué ocurre con esos niños que mueren en su infancia? ¿Podrían algunos de ellos estar entre los perdidos y reprobados? ¿Qué hay de quienes, debido a una discapacidad cerebral o alguna otra limitación de sus facultades mentales, no tienen capacidad de discernimiento moral, deliberación o voluntad y mueren? ¿Van todos al cielo, o es que algunos de ellos estarán entre los condenados? Estas preguntas van más allá de ser una cuestión teórica diseñada para la especulación, pues toca una de las experiencias más inquietantes de la vida, emocional y espiritualmente hablando: la pérdida de un niño o de una persona discapacitada mentalmente.

Vida Cristiana, Vida Espiritual

El propósito bíblico del matrimonio

Es imperativo en tiempos como estos que la iglesia cristiana clarifique, enseñe, y fielmente cumpla lo que la Biblia dice acerca del matrimonio. La Iglesia también debe expresar la posición bíblica respecto del divorcio y un segundo matrimonio, lo cual ocurre con demasiada frecuencia cuando uno de los cónyuges, o ambos, abandonan sus compromisos y sus responsabilidades ético-cristianas.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Esclavos del dinero

El dinero es fundamental para subsistir, del mismo modo que es necesario el vestido, el techo o la alimentación de cada día, para poder llevar una vida en condiciones dignas y saludables. Esa es precisamente la paradoja, que el dinero es indispensable y que, al mismo tiempo, empobrece la existencia si se convierte en lo fundamental, "porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." (1 Timoteo 6:10).

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Aprendiendo a confiar en Dios

Sabiendo que Dios te cuida, no debes temer la pérdida, el dolor, o la muerte. Jesús, en Mateo 6:25–34, nos manda no estar "ansiosos por nada." De hecho, Jesús nos invita a presenciar la providencia de Dios sobre la creación y allí ver su amor por nosotros, ya que si los pájaros no siembran, pero son alimentados (Mateo 6:26); si los lirios del campo no trabajan, y sin embargo, están vestidos con más magnificencia que Salomón (Mateo 6:28-29). ¿Qué no hará Dios por nosotros, que somos mucho más valiosos que ellos? Pues Dios no es solo nuestro Creador; sino nuestro Padre amoroso. Y Él sabe lo que necesitas. Su provisión no es arbitraria. Él no retiene las bendiciones para someter a sus hijos a una prueba cósmica de tolerancia al dolor. El Dios de la Providencia es nuestro Dios, y Él conoce nuestras necesidades. Él añadirá la provisión. ¿Confías en esta clase de Dios sabio, soberano y providente? ¿Qué tal si dejamos de ver la soberanía de Dios como el terrible martillo que nos golpea con su frialdad, o la voluntad caprichosa que a veces nos niega lo que más deseamos? ¿Por qué no verla, más bien, como la tierna almohada sobre la cual descansa nuestra paz y seguridad? Entonces aprenderemos "a conocer la voluntad de Dios... la cual es buena, agradable y perfecta." (Romanos 12:2, NTV).

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

¡Libérate de la envidia!

La envidia no tiene cabida en el plan de Dios para nuestra vida. Sin embargo, todos luchamos con eso en un momento u otro de la vida, o quizás en más momentos de los que quisiéramos admitir. ¿Y sabes por dónde empiezan la envidia y los celos? Por la comparación. Cuando comparas tu realidad con la de otro, cuando comparas tu familia con la de tu amigos, cuando comparamos nuestros ministerios o trabajos, poco a poco nuestro corazón comienza a contaminarse y, sin darnos cuenta, llegamos al punto en que nos encontramos cuestionando incluso a Dios. Ante tales peligros, la Palabra está llena de exhortaciones a cuidar nuestro corazón y limpiarlo de cosas tan contaminantes como los celos, la envidia y la codicia de lo que otro tiene o ha logrado. Podemos justificarlo de mil maneras, pero déjame decirte sin tapujos una vez más: ¡La envidia no tiene cabida en el plan de Dios para nuestra vida! Desde un principio, Él lo dejó bien claro. El Creador, que nos conoce muy bien por eso mismo, porque es nuestro Creador, sabía que el codiciar produce envidia, y la envidia, muerte. Por eso mandó: "No codicies la casa de tu prójimo: No codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca" (Éxodo 20:17; NVI).

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Glorifica a Dios con tu trabajo

El mundo reconoce algunas vocaciones, carreras, oficios y profesiones más que otras. Pero tal cosa no existe en realidad. Lo que varía es el círculo de impacto de nuestro trabajo, mas no su importancia, porque en el plan de Dios y en su propósito eterno, Él ha designado a cada persona su lugar, rol, y propósito en la creación de este lado de la eternidad (2 Timoteo 2:20). Nuestro trabajo es de importancia eterna cuando es hecho para la gloria de Dios, así seas médico, maestro, abogado, agricultor o cocinero. Cualquiera sea tu oficio, carrera o profesión, cúmplela con excelencia y glorifica a Dios a través de ella desarrollándola "con integridad de corazón, como [para] Cristo." (Efesios 6:5' NVI). Si eres empleado, haz tu trabajo fielmente, con excelencia, no "solo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho." (Efesios 6:6-8, NVI).