Por: Fernando Ernesto Alvarado. La seguridad de la salvación fue una preocupación central y motivadora de la Reforma protestante. Martín Lutero buscó seguridad en el sacramento de la penitencia, pero fue en vano. Finalmente lo encontró en su descubrimiento de la justificación solo por gracia a través de la fe sola. Esta preocupación por la… Sigue leyendo Desesperación y vicio de seguridad, las dos caras del calvinismo
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C. S. Lewis, arminianismo y libre albedrío (II)
Históricamente los calvinistas han caricaturizado la teología arminiana presentándola como un sistema doctrinal que rechaza la soberanía divina en preferencia del albedrío o libertad humana. Esta falsa descripción del arminianismo se encuentra con frecuencia en la literatura calvinista, la cual, prejuiciosa y deshonestamente, suele clasificarnos como un sistema herético, antropocéntrico y semipelagiano. La verdad en todo esto es que los arminianos no negamos la soberanía de Dios. El arminianismo clásico afirma tanto la soberanía de Dios como el libre albedrío humano libertario.
¿Es obligatorio para un cristiano aceptar el Creacionismo de la Tierra Joven
Los temas que dividen a los creacionistas de la tierra joven y antigua son complejos y significativos. Sin embargo, este asunto no debería convertirse en una prueba para la ortodoxia. En ambos lados de este debate hay mujeres y hombres piadosos. En el análisis final, los creacionistas bíblicos, tanto de la tierra joven como de la antigua, tienen mucho en común y deben trabajar juntos para defender la fiabilidad histórica de la narración del Génesis. Además, debemos tener en cuenta que el mecanismo del desarrollo de la vida en la tierra no es un problema de salvación.
Confesión Arminiana | Capítulo III
Sobre la Santa y Sagrada Trinidad
Dort, el Sínodo de la vergüenza
El Sínodo de Dort fue un sínodo nacional que tuvo lugar en Dordrecht, en Holanda entre 1618-1619, por la Iglesia Reformada Holandesa, con el objetivo de regular una seria controversia en las Iglesias Holandesas iniciada por el ascenso del Arminianismo. Los cánones surgidos de este sínodo son, junto con la Confesión Belga y el Catecismo de Heidelberg, la base teológica de las iglesias reformadas en gran parte del mundo, y aunque este sínodo es visto por los calvinistas como emblemático y representativo de su fe, es también un testimonio claro de la otra cara del calvinismo: Su intolerancia hacia otras confesiones, su arrogancia religiosa y su omnipresente desprecio hacia aquellos que piensan diferente; características todas ellas, que los llevaron incluso a cometer el supremo pecado contra otro ser humano: El asesinato.
¿Predestinación o predeterminismo?
Dios quiere que todos los seres humanos sean salvos, verdad que la Biblia presenta repetidas veces (Lucas 19:10; Juan 3:16; Romanos 10:11–13; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 22:17). El propósito salvador eterno de Dios fue expresado por el propio Jesús: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10); es decir, que Él quiere salvar a todos los seres humanos. Lamentablemente, algunas tradiciones cristianas han llegado a un concepto tal de la soberanía de Dios, que afirma que solo un número limitado de seres humanos pueden responder al ofrecimiento hecho por Dios en cuanto a la salvación. Estas tradiciones sostienen además que el sacrificio expiatorio de Cristo no está destinado a todos. Dan por sentado que la soberanía de Dios decretó desde la eternidad pasada la elección exclusiva de un número limitado de personas para la salvación.
Apostasía de un creyente | ¿Hay restauración?
La carta a los Hebreos es única en el Nuevo Testamento por su extenso desarrollo y fundamentación del sumo sacerdocio de Jesucristo. Esta extraordinaria exposición, de valor perpetuo, tuvo como propósito fortalecer y afirmar en la fe a cristianos procedentes del judaísmo y, en este sentido, cabe notar que cada sección de desarrollo doctrinal culmina con severas advertencias contra la apostasía, que pueden hallarse en 2:1-4, 3:7- 4:16, 5:11-6:20 y 10:19-39.
Apostasía de un creyente | Hebreos 6:4-9
El escritor de Hebreos se dirige específicamente a los creyentes y les advierte del peligro real de la apostasía a lo largo de la epístola, No escribe a los hipócritas ni a los falsos hermanos. Tampoco es una sarta de suposiciones y casos hipotéticos. Es una advertencia seria en contra de la posibilidad real de apostasía por parte de los creyentes verdaderos. El escritor de Hebreos se dirige a su audiencia como “hermanos santos, participantes de un llamamiento celestial” que han confesado a Cristo (Hebreos 3:1). Es a estos “hermanos santos” a quienes el escritor dirige sus advertencias para que no permitan que sus corazones se endurezcan, cuyo resultado final es la apostasía a la vista en los numerosos pasajes de advertencia a lo largo de la epístola (3:8, 12, 13, 15, cf. 2:1-3; 4:1; 6:4-8; 10:26-39; 12:15-17, 25). Para el escritor de Hebreos la posibilidad de apostasía y condenación eterna son reales y deben ser tomadas en serio.
Apostasía de un creyente | La reincidencia
El Nuevo Testamento advierte con respecto al pecado de la apostasía y la reincidencia en el pecado y las viejas costumbres pecaminosas. En el Nuevo Testamento un reincidente es aquél que otrora tenía fervor hacia Dios, pero que ahora se ha enfriado (Mateo 24:12); es aquel que antes obedecía la Palabra, pero la mundanalidad y el pecado impidieron el crecimiento y la producción de frutos (Mateo 13:22); es quien otrora puso su mano al arado, pero luego miró hacia atrás al igual que la esposa de Lot (Lucas 9:62), la cual, a pesar de haber sido liberada de Sodoma, en su corazón retornó allí, mirando hacia atrás y pereciendo (Lucas 17:32).
Apostasía de un creyente | Alegoría del olivo
Los arminianos creemos que Dios, nuestro amoroso Padre celestial, no quiere que ningún ser humano se aparte de la salvación que Él en su bondad nos ha proporcionado en Cristo. Pedro nos recuerda que «[El Señor] es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). No obstante, la Biblia también enseña que los creyentes que han aceptado a Cristo como Salvador se pueden perder si ignoran repetidas veces las enseñanzas de las Escrituras, se resisten continuamente a la convicción que les da el Espíritu Santo, y alcanzan finalmente un punto en el cual se alejan de su Salvador. Jesús habla de esta situación en la Parábola del Sembrador, en la cual, hablando de algunos que se han hecho creyentes, dice: «Creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan (Lucas 8:13).