Arminianismo Clásico, Calvinismo, Sin categoría

¿Estás seguro que eres salvo?

¿Soy salvo? ¿Puedo estar verdaderamente seguro de mi salvación en esta vida? Es una pregunta que todos los cristianos nos hemos hecho en algún momento. El desafío de la adversidad, la tentación de pecar, cualquier punto bajo en nuestro camino espiritual, puede llevar a una persona a dudar de su identidad como hijo de Dios. A veces la inseguridad de la propia salvación puede originarse en el incumplimiento de ciertos estándares legalistas y extrabíblicos impuestos por una comunidad a otros, o simplemente pueden ser momentos de duda sin ninguna explicación. Cualquiera sea la causa, es una experiencia común que la mayoría de los cristianos pueden atestiguar en algún momento de su caminar.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

La elección, doctrina que inspira gozo.

Muchos calvinistas piensan que han arrojado una bomba atómica sobre las bases de la teología arminiana cuando presentan sus argumentos acerca de la doctrina de la elección y  predestinación. Ellos están convencidos de que su interpretación de la doctrina de la elección incondicional es incuestionable, infalible y verdadera, por lo que simplemente no pueden entender por qué nosotros los arminianos no podemos aceptar los postulados calvinistas sobre la elección incondicional que afirman que Dios ama a toda la humanidad pero que, al mismo tiempo, eligió enviar a su Hijo a morir por unos, pero no por todos los hombres. A ellos les parece increíble que no podamos ver la “justicia” y la “misericordia” de Dios en predestinar a unos para salvación y a otros para condenación eterna.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

¿Estamos predestinados?

¿Habla la Biblia de la predestinación? Sí, lo hace. Pero jamás de la forma en que los calvinistas la presentan. Bíblicamente, predestinación (Gr. prooizo) significa “determinar anticipadamente”, “ordenar”, “decidir con antelación”, y se aplica a los propósitos de Dios comprendidos en la elección. La elección es la elección de Dios en Cristo de un pueblo (la verdadera iglesia) para sí mismo. La predestinación comprende lo que pasará con el pueblo de Dios (todos los verdaderos creyentes en Cristo).

Arminianismo Clásico

5 Verdades sobre la Elección

La elección en Cristo es principalmente corporativa, es decir, una elección de un pueblo (Efesios 1:4-5, 7, 9). Los elegidos son llamados "el cuerpo de Cristo" (Efesios 4:12), "mi iglesia" (Mateo 16:18), "pueblo adquirido por Dios" (1 Pedro 2: 9) y la "novia" de Cristo (Apocalipsis 19:7). Por lo tanto, la elección es corporativa y abarca a las personas individuales solo cuando se identifican y se asocian con el cuerpo de Cristo, la verdadera iglesia (Efesios 1: 22-23).

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Arminianismo y universalismo condicionado

Los arminianos creemos en la doctrina de la Expiación Ilimitada, conocida también como universalismo condicionado. Dicha doctrina sostiene que la expiación es ilimitada en el sentido de que se halla a disposición de todos; más sin embargo es limitada en el sentido de que sólo es eficaz para aquéllos que crean. Así, aunque la Expiación y sus beneficios están a disposición de todos, no todos se benefician de ella. El perdón de pecados y la salvación está condicionada a la fe en Cristo.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Calvinismo, falsa seguridad y desesperanza

Para los arminianos, hay un camino intermedio de verdadera seguridad entre los extremos de la desesperación y la falsa seguridad calvinista. Por un lado, el conocimiento de que el pecado tiene consecuencias y de que una persona puede caer de la gracia a través de la rebelión abierta contra Dios. Pero, por otro lado, el conocimiento de que Dios salvará a todos los creyentes penitentes nos llega de seguridad, certeza y esperanza.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

No hay salvación sin fidelidad al Señor ¡Hasta el fin!

La seguridad de Juan 10:27-28 se aplica solo a aquellos que siguen a Cristo, como lo indica claramente el texto. Solo los fieles serán salvos: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apocalipsis 2:10, NVI).

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Libre Albedrío

Soberanía de Dios y Libre Albedrío

Mientras que la visión calvinista de la soberanía es "soberanía por mandato", donde Dios es como un maestro titiritero que tira de todas las cuerdas y hace que todo y todos bailen a su tono, la visión arminiana es más bien la de un "director soberano"; Dios es como un director de orquesta que trabaja para mezclar la música de cada uno de los músicos en su visión. Cada miembro de la orquesta es independiente y aporta sus propias notas. Pero el conductor tiene un plan en el que está trabajando y trabaja para reunir todas las partes dispares en un magnífico conjunto. Pero mientras el conductor humano no tiene éxito garantizado, Dios no fallará, su plan tendrá éxito.

Arminianismo Clásico, GRACIA DIVINA

Por su Gracia, para su Gloria…

La gracia se define como “el favor mostrado por Dios a los pecadores. Es la buena voluntad divina ofrecida a aquellos que ni merecen ni pueden esperar ganarla. Es la disposición divina para trabajar en nuestros corazones, voluntades y acciones, a fin de comunicar activamente el amor de Dios por la humanidad ". La gracia no es una entidad u objeto. Es una característica definitoria de la relación de Dios con nosotros. Es solo por la gracia de Dios, su disposición favorable hacia nosotros, que podemos someternos a Dios y vivir para él. Es a través de su gracia, o favor especial, que Dios impacta nuestras vidas de diferentes maneras. La gracia de Dios nos capacita para creer. Nos permite ser salvos. Nos permite vivir vidas santas y piadosas. Nos permite servir dentro de su iglesia. La gracia de Dios nos permite ser lo que nunca podríamos ser por nuestra cuenta.

Arminianismo Clásico

Una vez salvo, ¿Siempre salvo?

En plena concordancia con la Biblia, el arminianismo clásico enseña que los que son incorporados a Cristo por una fe verdadera, y por lo tanto son hechos partícipes de su Espíritu vivificante, tienen así todo el poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo, y su propia carne, y para ganar la victoria; siendo bien entendido que es siempre a través del auxilio de la gracia del Espíritu Santo; y que Jesucristo les ayuda a través de su Espíritu en todas las tentaciones. No obstante, también enseña que estos sí son capaces, por negligencia, de abandonar su vida en Cristo, volver al mundo y apartarse de la doctrina sagrada que les ha sido dada, perdiendo así una buena conciencia y cayendo de gracia. Estos pueden perderse eternamente si así lo eligen, o arrepentirse y volver al camino de la salvación si así lo desean.