¿Qué haría Jesús con los migrantes? Esta es quizá la pregunta que avergüenza a aquellos que, llamándose cristianos, se vuelven cómplices del abuso, la deshumanización de los inmigrantes, la violación de los derechos humanos, o que, cuando sus falsos mesías así lo piden, ignoran el principio bíblico del amor al prójimo.
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Cuando la fe se convierte en ideología: Una reflexión sobre el cristianismo, la inmigración y la manipulación de la Biblia
¡Que la iglesia despierte antes de que el candelero sea removido (Apocalipsis 2:5)! El tiempo de justificar lo injustificable ha terminado. ¡Ay de nosotros si callamos! Hoy más que nunca, el cristianismo necesita volver a su esencia: una revolución de amor incómodo, que no tema denunciar el mal —propio y ajeno— y que nunca, jamás, celebre el sufrimiento como victoria.
El Reino de Dios: Más allá de los sistemas políticos y económicos
La historia de la humanidad ha estado marcada por la búsqueda de sistemas políticos y económicos que aseguren justicia, equidad y prosperidad. Sin embargo, desde una perspectiva bíblica, y particularmente de nuestra comprensión pentecostal del Reino de Dios, entendemos que ningún sistema terrenal, ya sea de izquierda o de derecha, representa el Reino de Dios ni puede equipararse a su perfección y propósito. La búsqueda de similitudes entre los sistemas de este mundo y el Reino de Dios no solo es errónea, sino que desvía al cristiano de la verdadera esencia de su fe y misión en la tierra.
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios (X) – La Iglesia y su Misión
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el encargo divino de llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu Santo, es parte integral de la asamblea general e iglesia de los primogénitos, que están inscritos en los cielos (Efesios 1:22-23; Efesios 2:22; Hebreos 12:23). Siendo que el propósito de Dios en relación con el hombre es buscar y salvar lo que se había perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la imagen de su Hijo. La principal razón de ser de las Asambleas de Dios como parte de la Iglesia es: (1) Ser una agencia de Dios para la evangelización del mundo (Hechos 1:8; Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16); (2) Ser un cuerpo corporativo en el que el hombre pueda adorar a Dios (1 Corintios 12:13); (3) Ser un canal para el propósito de Dios de edificar a un cuerpo de santos siendo perfeccionados a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11-16; 1 Corintios 12:28; 1 Corintios 14:12); (4) Ser un pueblo que muestra el amor y la compasión de Dios a todo el mundo (Salmo 112:9; Gálatas 2:10; Gálatas 6:10; Santiago 1:27). Las Asambleas de Dios existe expresamente para dar continuo énfasis a esta razón de ser según el modelo apostólico del Nuevo Testamento enseñando a los creyentes y alentándolos a que sean bautizados en el Espíritu Santo.
Nosotros somos Sus manos.
El Señor manifestó su amor compasivo a personas a las que nadie quería mostrar compasión. Y nosotros, la iglesia que afirma ser el Cuerpo de Cristo sobre la Tierra, ¿Actuamos igual? ¿Por qué a menudo nuestra compasión no es como la de Jesús? Una de las razones principales por las que no desarrollamos compasión es que no estamos dispuestos a “ver a las multitudes” que pasan una vida de sufrimiento, incomodidad, enfermedad, o hambre. Por lo general, ellas viven en lugares incomodos, en comunidades pobres, en hospitales, en pueblos alejados de la ciudad, o están en lugares donde una catástrofe ha ocurrido. En tales lugares no hay atractivos turísticos ni algo delicioso o bonito para comprar. Son lugares para dar sin esperar recibir. En vez de ir a esos lugares, con frecuencia preferimos la comodidad. Sin embargo, debemos recordar que parte de nuestro llamado como iglesia, como Cuerpo de Cristo, es velar por los ancianos desamparados, las viudas, los huérfanos, los que pasan necesidad económica, los que sufren una enfermedad, o los que han experimentado una catástrofe. Sigamos el ejemplo de nuestro Señor que “salió”, “fue”, “vió”, “sintió compasión”, y “obró”.
Charismata | Dones de Servicio
Debemos discernir los diferentes dones que hay en el Cuerpo de Cristo y trabajar juntos, dependiendo los unos de los otros. En este contexto podemos ver la importancia de utilizar nuestros dones de servicio para la gloria de Dios. Estos dones, cuya existencia hemos ignorado en gran parte, tienen mucho que ofrecer al Cuerpo de Cristo y pueden ser de gran bendición para la sociedad y el mundo en general.