Apologética, Corán, Islam

Una respuesta al Islam|Introducción

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En 2019 El Salvador, mi tierra natal, se convirtió en el primer país de América Latina en ser gobernado por un musulmán. De la mano de líderes religiosos (incluso algunos que en su tiempo se proclamaron a sí mismos pastores evangélicos) y respaldado públicamente por ‘showmen’ de renombre en Latinoamérica como Dante Gebel (quien incluso lo llamó ‘hermano’ en la fe y bendijo su mandato), el flamante millenial musulmán se convirtió en el nuevo inquilino de la Casa Presidencial del pequeño país centroamericano. Muchos cristianos, particularmente aquellos que conocen en carne propia, o han sido testigos del sufrimiento que los verdaderos cristianos experimentan en países dominados por el Islam, se mostraron angustiados y temerosos por su futuro. Temieron que el Islam se enquistase en el corazón mismo de la sociedad salvadoreña bajo la cobertura y el apoyo discreto (o no tan discreto) del Gobierno.

Sus temores se vieron cumplidos en parte cuando un envalentonado imán de la Comunidad Islámica Salvadoreña (quien además es hermano del presidente de la República), presumía en redes sociales de sus avances en terreno evangélico, robando feligreses de Iglesias evangélicas y convirtiendo al Islam incluso a uno que otro “pastor evangélico” incauto y mal formado teológicamente. Los apóstatas ahora presumían su nueva fe mahometana. Lanzaban improperios y blasfemias contra la Biblia, descalificaban las epístolas de Pablo (y de hecho la mayor parte de la Biblia) y negaban la deidad de Cristo, la inerrancia de la Biblia y la doctrina de la Trinidad. El temor de perder nuevos adeptos se difundió nuevamente en algunos círculos religiosos.

UN ATAQUE DIRECTO CONTRA LA BIBLIA

En su intento por desprestigiar la fe cristiana, los musulmanes a menudo argumentan que la Biblia está llena de errores y contradicciones. Eso no es cierto. Sin embargo, algunos cristianos incautos y con escaso conocimiento bíblico están siendo engañados por la aparente lógica de sus argumentos. Bajo el supuesto de que cualquier libro religioso que reclame autoridad divina absoluta no debe incluir ninguna contradicción, y de que un mensaje que emana de un ser Omnisciente debe ser coherente consigo mismo, eruditos musulmanes como Izhar-ul-Haq de Kairanvi y Shabbir Ally niegan la inspiración e infalibilidad de la Biblia argumentando que está llena de errores y contradicciones y que, por lo tanto, no es confiable. El Corán afirma:

“¿Es que no han reparado en el Corán? Si procediera de otro que Allah, hallarían en él muchas contradicciones.” (Corán 4:82).

Al acusar a la Biblia de contener errores o de contradecirse a sí misma, los musulmanes pretenden socavar los fundamentos de la fe cristiana y presentar al Islam como la última y más perfecta revelación de Dios. Para lograr tal fin, Izhar-ul-Haq de Kairanvi afirmó haber encontrado 119 contradicciones numeradas en la Biblia, mientras que Shabbir Ally afirma haber encontrado 101. Una acusación de tal magnitud merece una respuesta contundente.

LA BIBLIA AFIRMA SER INSPIRADA POR DIOS

En 2 Timoteo 3:16, se nos dice que toda la Escritura es inspirada por Dios. La palabra usada para inspiración es theopneustos que significa «insuflada por Dios», lo que implica que lo que se escribió tuvo su origen en Dios mismo, es su aliento, su Palabra perfecta para nosotros. En 2 Pedro 1:21 leemos que los escritores sagrados «hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». Por lo tanto, Dios usó a cada escritor, incluida su personalidad para llevar a cabo una obra divinamente autorizada, ya que Dios no puede inspirar el error.

La Biblia habla muchas veces de su inspiración. En Lucas 24: 27,44; Juan 5:39; y Hebreos 10: 7, Jesús dice que lo que estaba escrito acerca de él en el Antiguo Testamento tendría que cumplirse. Romanos 3:2 y Hebreos 5:12 se refieren al Antiguo Testamento como la Palabra de Dios. Leemos en 1 Corintios 2:13:

«Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual».

Esto se corrobora en 2 Timoteo 3:16. En 1 Tesalonicenses 2:13, Pablo al referirse a lo que había escrito dice:

“Cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios.”

En 2 Pedro 1:21, Pedro escribe:

“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Y más adelante, Pedro habla de la inspiración de los escritos de Pablo en 2 Pedro 3:15-16, donde sostiene que:

«… Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición»

¡Esto es precisamente lo que hacen los musulmanes! ¡Tuercen las Escrituras para su propia condenación! Los cristianos, sin embargo, sabemos que las Sagradas Escrituras han sido inspiradas por Dios, son infalibles y autoritativas.

¿CÓMO INSPIRÓ DIOS A LOS ESCRITORES SAGRADOS?

El control de Dios estuvo siempre sobre los escritores sagrados a lo largo de la redacción de sus escritos, de modo que la Biblia no es más que la Palabra de Dios en las palabras de los hombres. Esto significa que Dios utilizó la cultura y las convenciones de su entorno, un medio que Dios controla en su soberana providencia. Así, la historia debe ser tratada como historia, la poesía como poesía, la hipérbole y la metáfora como hipérbole y metáfora, la generalización y la aproximación como lo que son, y así sucesivamente. También se deben observar las diferencias entre las convenciones literarias en los tiempos bíblicos y las nuestras: dado que, por ejemplo, la narración no cronológica y las citas imprecisas eran convencionales y aceptables y no violaban expectativas en aquellos días, no debemos considerar estas cosas como fallas cuando las encontramos. Cuando no se esperaba ni se pretendía una precisión total de un tipo particular, no es un error no haberlo logrado. La Escritura es infalible, no en el sentido de ser absolutamente precisa según los estándares modernos, sino en el sentido de hacer valer sus pretensiones y alcanzar esa medida de verdad enfocada a la que apuntaban sus autores.

La veracidad de la Escritura no se niega por la aparición en ella de irregularidades de gramática u ortografía, descripciones fenoménicas de la naturaleza, informes de declaraciones falsas (por ejemplo, las mentiras de Satanás), o aparentes discrepancias entre un pasaje y otro. No es correcto establecer los llamados «fenómenos» de las Escrituras contra la enseñanza de las Escrituras acerca de sí mismo. Las inconsistencias aparentes no deben ser ignoradas. La solución de ellos, donde esto se puede lograr convincentemente (como hemos intentado en este documento), alentará nuestra fe. Sin embargo, donde por el momento no hay una solución convincente a mano, honraremos significativamente a Dios al confiar en su seguridad de que su Palabra es verdadera, a pesar de estas apariencias, y al mantener nuestra confianza de que un día se verán como ilusiones.

LA BIBLIA DESCANSA SOBRE UNA BASE MÁS SÓLIDA QUE EL CORÁN

En siglos pasados el cristianismo contaba con apenas unos cuantos manuscritos de fecha tardía con los cuales trabajar para las traducciones bíblicas. Pero eso cambió en los siglos diecinueve y veinte. Para 1973, el total de manuscritos conocidos era de 5.338, y aún hoy se siguen hallando más. Varios de los principales manuscritos de la Biblia en griego, tales como el Códice del Sinaí y el Códice del Vaticano, se remontan al siglo cuarto. Algunos son más antiguos todavía. Incluso contamos con fragmentos del evangelio de Juan que datan de alrededor del año 125 de nuestra era. A medida que la pequeña corriente de manuscritos antiguos que se iban descubriendo se convirtió virtualmente en una inundación, los doctos y eruditos pudieron compararlos con ojo crítico. Esto les permitió a los críticos textuales realizar una comparación cuidadosa de todos los manuscritos de la Biblia conocidos y determinar la lectura verdadera u original de la Biblia, eliminando cualquier añadidura. Esto mismo no puede decirse del Corán, el libro sagrado de los musulmanes.

Incluso si tuviéramos que ignorar los problemas históricos de las primeras versiones del Corán, otro problema se refiere a las numerosas tradiciones musulmanas que hablan de las muchas copias diferentes de los códices coránicos que prevalecieron durante la recopilación de la recensión utmánica del Corán a mediados del siglo VII, y que las copias en conflicto fueron todas destruidas, por lo que ni siquiera los mismos musulmanes pueden saber hoy si el Corán que tienen en su posesión es incluso similar al que supuestamente se reveló por primera vez.

Mientras que se dice que el Corán está libre de cualquier error, contradicción o elemento humano, lo cierto es que, lo que realmente ocurrió, fue una eliminación deliberada de todas las versiones contradictorias o divergentes del mismo. Simplemente no hay nada con qué comparar el Corán porque las otras copias o versiones de este fueron destruidas de forma deliberada para evitar que la autenticidad del Corán fuese cuestionada. Nadie puede saber con plena certeza que el Corán actual es el auténtico cual salió de los labios de Mahoma.

Aún si optamos por ignorar la destrucción deliberada de todas las otra versiones antiguas del Corán que pudieran delatar su origen humano y poner en evidencia los errores y contradicciones que contiene, cabe destacar que, aún en su forma actual, el Corán mismo deja ver serias deficiencias, contradicciones y errores en su contenido (lo cual será tratado más adelante en artículos posteriores). Además, hay otros problemas con la disputa mantenida por los musulmanes de que la Biblia está llena de contradicciones. Por ejemplo, ¿qué harán los musulmanes con la autoridad que su propio Corán otorga a la Biblia?

EL CORÁN MISMO REAFIRMA LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA

Un verdadero problema surge para los musulmanes al notar que el Corán, la máxima autoridad para todos los musulmanes, otorga autoridad a la Biblia, asumiendo su autenticidad. Consideramos las siguientes Suras:

“Decir: Creemos en Allah, en lo que se nos ha hecho descender, en lo que se hizo descender a Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y a las Tribus, en lo que le fue dado a Musa e Isa y en lo que le fue dado a los profetas procedente de su Señor. No hacemos distinciones entre ninguno de ellos [En cuanto a creer en unos sí y en otros no.] y estamos sometidos a Él.” (Corán 2:136)
“Allah, no hay dios sino Él, el Viviente, el Sustentador. Ha hecho que descienda sobre ti el Libro con la Verdad confirmando lo que ya había, al igual que hizo descender la Torá y el Inyil [Evangelio]” (Corán 3:2-3)
“¡Vosotros que creéis! Creed en Allah y en Su mensajero, así como en el Libro que se le ha hecho descender a Su mensajero y en el Libro que se hizo descender antes [la Biblia]. Quien niegue la creencia en Allah, en Sus ángeles, en Sus libros, en Sus mensajeros y en el Último Día, se habrá alejado en un gran extravío.” (Corán 4:136)

En la Sura 5 (La Mesa Servida), aleyas 47,49,50, encontramos un llamado directo a los cristianos a creer en sus escrituras:

“Que la gente del Inyil [Evangelio] juzgue según lo que Allah ha hecho descender en él. Quien no juzgue según lo que Allah ha hecho descender… Esos son los descarriados… Juzga entre ellos según lo que Allah ha hecho descender, no sigas sus deseos y ten cuidado con ellos, no sea que te desvíen de algo de lo que Allah te ha hecho descender. Y si se apartan… Allah quiere afligirlos a causa de algunas de sus faltas. Realmente muchos de los hombres están descarriados. ¿Acaso quieren que se juzgue con el juicio de la ignorancia? ¿Y qué mejor juez sino Allah, para los que saben con certeza?”

De nuevo, en la Sura 5:68 encontramos una llamada similar:

“Di: ¡Gente del Libro! No tendréis nada hasta que no sigáis y pongáis en práctica la Torá y el Inyil [Evangelio] y lo que, procedente de vuestro Señor, os ha descendido. Hay muchos de ellos a quienes lo que tu Señor ha hecho descender, les hace tener más rebeldía e incredulidad. Pero no te entristezcas por la gente injusta.”

En la Sura 10:94 incluso se aconseja a los musulmanes acudir a las Escrituras judías y cristianas si tienen dudas acerca de las suyas:

“Y si estás en duda de lo que te hemos hecho descender, pregunta a los que leían el Libro antes de ti. Te ha llegado la verdad de tu Señor; no seas de los escépticos.”

Y como para enfatizar este punto, el consejo se repite en Sura 21:7, declarando:

“Antes de ti no hemos enviado sino hombres que recibieron Nuestra inspiración, preguntad a la gente del Recuerdo si vosotros no sabéis.”

Finalmente, en Sura 29:46 se pide a los musulmanes que no cuestionen la autoridad de las escrituras de los cristianos, diciendo:

“Y no discutas con la gente del Libro sino de la mejor manera, a excepción de los que hayan sido injustos. Y decid: Creemos en lo que os ha hecho descender a vosotros, nuestro Dios y vuestro Dios es Uno y nosotros estamos sometidos a Él (somos musulmanes).”

Si hay algo en estas Suras que está claro, es que el Corán respalda enfáticamente la Torá y el Evangelio como revelaciones auténticas y autorizadas de Dios. Esto coincide con lo que los cristianos también creen. De hecho, en ninguna parte hay ninguna advertencia en el Corán que las antiguas escrituras hayan sido corrompidas, ni que sean contradictorias. Si el Corán fue en verdad la revelación final y completa, si fuera el sello de todas las revelaciones anteriores que los musulmanes afirman, entonces ciertamente el autor del Corán habría incluido una advertencia contra lo que había sido corrompido en las escrituras anteriores. Pero en ninguna parte encontramos ni siquiera una pista de que la Biblia sea contradictoria, o de que esté corrompida.

Sin embargo, hay algunos musulmanes que sostienen que, de acuerdo con la Sura 2:140, los judíos y los cristianos han corrompido sus Escrituras:

“¿Dicen acaso que lbrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y las Tribus fueron judíos o cristianos? Di: ¿Quién sabe más, vosotros o Allah? ¿Y quién es más injusto que quien oculta el testimonio que le viene de Allah? Allah no está inadvertido de lo que hacéis”

En todo caso, aún esta misma aleya es un endoso resonante para la credibilidad de esas antiguas escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento), ya que supone que existe un testimonio de Allah entre la comunidad judía. Además, tanto las Escrituras cristianas como el Corán mantienen la premisa de que Dios no cambia Su palabra. Él no cambia su revelación (a pesar de la ley de abrogación que se encuentra en el Corán, la cual de por sí es una contradicción en sí misma, pues supone un Dios cambiante, que se equivoca o no conoce el futuro y que, por lo tanto, debe modificar lo que dijo anteriormente). La Sura 10:64 dice:

“Para ellos hay buenas noticias en esta vida y en la Última. No hay nada que pueda sustituir las palabras de Allah. Ese es el gran triunfo.”

Esto mismo se repite en la Sura 6:34, la cual advierte:

“Mensajeros anteriores a ti ya fueron tratados de mentirosos, pero ellos tuvieron paciencia con esto y con ser perseguidos como lo fueron, hasta que les dimos Nuestro auxilio. Nadie puede sustituir las palabras de Allah. Es cierto que te han llegado parte de las noticias acerca de los enviados.”

Y también se encuentra en Sura 50:28-29, que dice:

“Dirá: No discutáis ante Mí, pues realmente os advertí por anticipado. Y la palabra que doy no cambia ni soy injusto con los siervos.”

En la Biblia también tenemos varias referencias que hablan de la inmutabilidad de la palabra de Dios; como, por ejemplo, Deuteronomio 4:1-2; Isaías 8:20; Mateo 5:17-18; 24:35; y Apocalipsis 22:18-20.

¿Por qué entonces el Corán, con su Ley de abrogación, se contradice a sí mismo? ¿Por qué pareciera que Allah no es el mismo Dios Inmutable del cual nos habla la Biblia? ¿Por qué el Corán mantiene una actitud tan ambigua hacia la Biblia? Esto nos lleva a dudar del Corán, del islam y de sus acusaciones contra la Biblia.

¿DE VERDAD SE CONTRADICE LA BIBLIA? ¿ES CIERTO QUE CONTIENE ERRORES?

Cuando observamos las contradicciones que los musulmanes señalan, encontramos que muchos de estos errores no son errores en absoluto, sino una falta de comprensión del contexto o nada más que errores del copista. El primer tipo de errores puede explicarse fácilmente, mientras que el segundo necesita un poco más de atención. Como Dios no ha prometido en ninguna parte una transmisión inerrante de las Escrituras, es necesario afirmar que solo el texto autográfico de los documentos originales fue inspirado. Por esa razón, es esencial que mantengamos una crítica textual constante como medio para detectar cualquier error que pueda haberse infiltrado en el texto en el curso de su transmisión. El veredicto de esta ciencia, sin embargo, es que el texto hebreo y griego parece estar increíblemente bien conservado.

Del mismo modo, ninguna traducción es o puede ser perfecta, y todas las traducciones están un paso más allá del autógrafo. Sin embargo, el veredicto de la ciencia lingüística es que los cristianos están muy bien atendidos en estos días con una serie de excelentes traducciones y no tienen motivos para dudar de concluir que la verdadera Palabra de Dios está a su alcance.

LA IGNORANCIA ES ATREVIDA

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, echaremos un vistazo a los ejemplos presentados por Shabbir Ally y otros eruditos musulmanes acerca de las supuestas contradicciones y errores en la Biblia. Al responder a los desafíos planteados por los eruditos musulmanes, resultará obvio para el lector (como lo fue para mí) que Shabbir Ally, así como la mayoría de “eruditos” musulmanes, cometen una serie de errores en sus razonamiento. Dichos errores podrían haberse rectificado fácilmente si tales eruditos simplemente hubieran estudiado el contexto. Esto puede ofrecernos una idea de por qué los musulmanes en general parecen tan aficionados a buscar, y aparentemente encontrar «contradicciones» en la Biblia, la mayoría de las cuales se explican muy fácilmente apelando al contexto (el cual ellos desconocen). Simplemente, ¡La ignorancia es atrevida!

La narrativa bíblica, como obra divina, es sorprendentemente ordenada. Nos proporciona una vasta información sobre los contextos en que se desarrolla. Cuando miramos el Corán nos sorprende la situación inversa, ya que el Corán tiene muy poco contexto para referirse a él. Hay poca narración, y los pasajes intercalan otros pasajes con temas que no tienen conexión. Un tema similar es recogido y repetido en otra Sura, aunque con variaciones e incluso a veces material contradictorio (como por ejemplo las historias diferentes de Abraham y los ídolos encontrados en las Suras 21:51-59 y 6:74-83; 19:41- 49). Es lógico, entonces, que los musulmanes no busquen en su Libro Sagrado otros pasajes para derivar un contexto, ya que es inexistente o pobre (lo cual pone en evidencia el origen puramente humano del Corán). No es de extrañar que rechacen hacer lo mismo con la Biblia, la única, verdadera e infalible Palabra de Dios.

En próximos artículos abordaremos las supuestas contradicciones que, según los musulmanes, contiene la Biblia.

BIBLIOGRAFÍA:

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  • La verdadera guía, segunda parte («Cargas falsas contra el Antiguo Testamento»), Luz de la vida, Austria, 1992
  • La verdadera guía, tercera parte («Cargas falsas contra el Nuevo Testamento»), Luz de la vida, Austria, 1992
  • 101 Cleared-up Contradictions in the Bible Por: Jay Smith, Alex Chowdhry, Toby Jepson, James Schaeffer

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